HARPER Sus gritos partidos se escuchaban detrás de la puerta de su habitación donde se encontraba discutiendo con su esposa. La había cerrado con seguro para que yo no entrara. Mi mamá intentó explicarse, pero su odio hacia Dante saltaba en cada sílaba y jugaba en su contra. Papá le gritó que no le importaba, que cómo no podía diferenciar entre un accidente y un asesinato. Escuché el llanto de ella y la decepción de él. Me dolía. —Por amor te he perdonado muchas cosas y he ignorado otras, pero lo que le hiciste a nuestra hija… Hizo una pausa larga. —¿¡CÓMO CARAJOS TE PERDONO EL DOLOR QUE LE CAUSASTE!? El golpe de su voz me estremeció. La casa entera pareció vibrar con el impacto de sus palabras. —¡No lo entiendes, yo quería protegerla! —exclamó ella, quebrantándose— ¡Es mi bebé! ¡S

