HARPER En la mirada de mi padre vi que no estaba de acuerdo. Aun así asintió. —Está bien. Prometí dejarte resolverlo y eso haré —pronunció finalmente—. Pero te daré un consejo, mi princesa: deja que se calmen las cosas y luego habla con él. Me preocupa su reacción. Lo único que pude hacer fue soltar un suspiro. Papá se despidió una vez más con un último roce en mi mejilla y salió de casa. Escuché su auto encenderse en la entrada. Cuando el motor se perdió en la calle, respiré hondo y subí a la habitación por mi bolso. Guardé mi celular junto a otras cosas, para después dirigirme al garaje. Conduje rápido hasta el departamento de Dante y Mario. Aunque estaba tentada a ir primero con Dylan, debía ver a Melisa, saber cómo estaba y tampoco soportaba un segundo más sin estar con Dante. Ava

