Capítulo 6: Los Nuevos

2119 Words
—Odio informática —soltó Tyson en medio de un suspiro. Estábamos frente a la sala de computación que quedaba en el sótano de la escuela, no es exactamente el mejor lugar para mí por mi condición, pero las idas al psicólogo me han ayudado a mantenerme tranquilo cuando estoy en la sala. Aunque fue condicionada para tener al menos algo de luz del exterior por medio de una pequeña ventila. Solo me hago cerca de la puerta y respiro hondo, mientras Tyson me mantiene distraído con sus interminables charlas (increíble saber que eso fue recomendado por mi psicólogo). Tyson abrió la puerta y me dejó pasar primero, el salón estaba lo bastante lleno como para darnos cuenta de dos cosas: llegamos justo a tiempo y debíamos escoger las peores sillas, las de atrás. Justo al lado de un chico de cabello n***o despeinado y lentes que jamás había visto estaban dos asientos desocupados. Le señalé a Tyson y nos dirigimos ahí. —¿Están ocupadas? —le pregunté al chico. Él me regaló una sonrisa amplia que me congeló por un momento, era hermosa. Sus dientes blancos, alargados y alineados. —No, no están ocupadas —responde con una voz grave, pero tímida—. ¿Llegaron tarde, cierto? —Sí, culpa a este chico de acá, tuve que sacarlo a rastras de su casa —respondió Tyson entrometiéndose en la conversación. —¡Tyson! No es necesario que se lo cuentes a todo el mundo —le repliqué—. No le hagas caso, me llamo Tyler, ¿y tú? —Me llamo Ju... —Buenos días, clase, vamos a empezar —interrumpió el maestro Rogers—. Aunque, hoy tenemos dos compañeros nuevos. ¿Se pueden levantar y presentarse? Gracias. El chico a mi lado iba a levantarse cuando otra chica, unas sillas más adelante, se levanta primero y empieza a presentarse. Es un chica bastante linda, de cabello rubio y ojos claros, una sonrisa amable y un estilo de vestir envidiable, creo que Sussy tiene una nueva enemiga. Por un breve momento conectamos miradas y me regaló una sonrisa tímida que logró sonrojarme. —Soy Jenny Cox, tengo 16 años, vengo de Nevada y... No sé qué más decir, maestro —se presenta con una voz melodiosa. —Con eso basta, el otro, por favor. Jenny se sentó no sin antes mirarme de nuevo y sonreír, acto que me tomó por sorpresa e hizo que mi sonrojo se intensificara. —Eh, me llamo Justin, Justin West, tengo 18 años y soy de Washington D.C, vivo con mi papá y mi hermana menor, toco la guitarra y... —Con eso basta, joven West —le interrumpió, por segunda vez, el maestro Rogers. —Sí, señor, lo siento —respondió y se volvió a hacer a mi lado. Mirándome brevemente, aunque lo ignoré, porque seguía pensando en Jenny y su hermosa sonrisa. Y ese pensamiento me persiguió hasta el final de la clase. Tyson tuvo que zarandearme para que volviera a poner los pies sobre la tierra y fuéramos al aula de Idiomas. Esta vez no habría receso. Mientras guardaba mis cosas, Justin se acercó a Tyson para preguntarle si podía ir con nosotros, a lo que Tyson le respondió afirmativamente. Richie se acercó a saludarnos y se fue con Tyson a tomar asientos, Justin se quedó esperándome. —No era necesario que te quedaras —le dije sonriéndole tímidamente. —Yo sé, solo no quería dejarte solo. —Bueno, vamos, si no queremos quedar con los peores asientos —le dije saliendo del salón de informática con Justin detrás de mí. La clase de idiomas es muy divertida, lo bueno de que tenga tantos tíos es que cada uno me enseñó algo suyo, el tío Martin la música, mi tío Hakim la guitarra, mi tío Oliver a leer poemas, mi tío Noah los deportes, mi tío Jeremy a acampar y mi tío Bratt a entender los idiomas, entre otras cosas. Aunque mi papá Luke tenga agilidad con el italiano y mi papá Cameron con el francés, ninguno me enseñó tanto sobre idiomas como mi tío Bratt. Por lo que el maestro Donovan adora que yo participe en sus clases y, gracias a eso, me gano la mirada fulminante de Bryce. Algo que omití decir de Bryce (y no es que quiera hablar mucho de él) es que es el líder del grupo de idiomas de la escuela, delegado por el propio maestro Donovan. —¿Tienen un salón para cada clase? —Escucho la voz de Justin resonando en mis pensamientos. —¿Disculpa? —Que si tienen un salón para cada clase... —Ah, sí, cada salón está equipado para la clase correspondiente. En el laboratorio se imparten las clases de Ciencias, en un salón biblioteca la clase de Literatura, en un salón con mapas Historia y Geografía, y verás muchas banderas y frases en otras lenguas en este salón —le conté. —Qué genial, mi antigua escuela era más grande, pero para nada acogedora. —Se ríe—. Con decirte que nunca la conocí completa. —Bueno, esta escuela no es tan grande, la podrás conocer más fácil. —Le regalo una sonrisa. Entramos al salón de idiomas que, por suerte, estaba casi vacío. Tal vez la gente fue primero a comer algo, suele pasar. Tyson y Richie estaban hablando con Alexa, habían elegido asientos en la mitad del salón. El maletín de Tyson y el de Alexa ocupaban otro asiento más que, deduje, son para nosotros. Nos sentamos y les entregamos los maletines a la vez que los saludábamos y nos uníamos a la conversación. Poco a poco fueron llegando los demás, llenando el salón y esperando al maestro Donovan. Jenny me buscó con la mirada y al encontrarme, me regaló una sonrisa amplia antes de irse con Sussy y las porristas. Creo que volví a sentir mi rostro enrojecer. Decidí cambiar mi atención a la puerta esperando que el maestro entrara en cualquier momento. Curiosamente no había llegado temprano. Es raro que se demore, puesto que es un maestro muy estricto con respecto a la puntualidad (Al igual que varios de aquí). La puerta se abrió y con pasó lento el maestro caminó hasta su escritorio sin despegar la mirada de un libro en francés. Todos lo miramos extrañados, el maestro es raro, pero a veces se pasa. De vez en cuando llega escuchando música en español o inglés y se quita los audífonos apenas empieza la clase. El maestro Donovan es un hombre delgado y alto, de postura algo encorvada, con muchas pecas por su nariz y mejillas, de ojos claros y cabello castaño. Peculiarmente tiene una sonrisa torcida y se caracteriza por sus movimientos algo erráticos con su cabeza. —Hola a todos, how are you? —dice alternando idiomas. —¡Bien, teacher! —respondemos al unísono. —Ok, hoy empezamos con algo suave, para saber cómo van con el entendimiento de los idiomas —comenta sacando unas hojas de su maletín... «Un examen, ¿tan rápido?» pensé alterado. Miré a Tyson asustado y él correspondió mi mirada. Soy bueno en los idiomas, no en los exámenes, y Tyson... Bueno, Tyson no es muy bueno ni en lo uno, ni en lo otro. Justin tenía una mirada serena en su rostro. Richie sacaba punta a su lápiz y Alexa estaba mirando la ventana desinteresada. El maestro Donovan me hizo sobresaltarme cuando puso el papel en mi asiento, la clase entera soltó una carcajada y el maestro una risilla tímida. Nunca había sentido tanta pena. Miré la hoja y entré en pánico. Un total de cinco idiomas diferentes, español, inglés, francés, italiano y puedo jurar que unas letras indistinguibles es japonés básico. El japonés me causaba líos, ninguno de mis tíos me lo había enseñado (ni siquiera el tío Jeremy que viajó allá). Respondí las preguntas de italiano, inglés, francés y algunas de español, el japonés ni lo miré. Terminado a medias el examen, me levanté para entregárselo al profesor y darme cuenta de que era el segundo en hacerlo, después de Bryce. Tomé mi mochila y salí del lugar, seguido por Jenny, quien curiosamente se había levantado justo al instante después de mí. Después del examen no es que la clase hubiera terminado, solo que debíamos esperar afuera. Bryce estaba en el pasillo entretenido con su celular que ni me notó. Me senté cerca de la puerta del salón imitándolo. Jenny me había seguido hasta el momento en el que me senté. —Hola... —Hola. —Soy Jenny... Soy nueva -dice sonriente. —Lo sé, jamás te había visto por aquí. —Suelto una risa tímida—. Soy Tyler. —Lindo nombre —contesta sonriendo. —Gracias, igual el tuyo —respondo tímido, sintiendo un pequeño sonrojo. —Estaba pensando... ¿Podrías tú darme un recorrido a la escuela? —pregunta tímida. —Eh, claro... —respondo con sorpresa—. Pero, ¿Sussy no te la hizo? Las vi juntas y creí que... Tal vez... —No, no la hizo. Solo me senté con ella... Tú sabes, no conozco a nadie aquí. Bueno, ahora a ti —comenta con una sonrisa tímida. Cuando iba a responder, la puerta se abrió de nuevo, Justin y Tyson habían terminado y me estaban buscando. En este momento, Jenny se había agachado de cuclillas para hablar conmigo, estábamos muy cerca. Justin y yo conectamos miradas y pude ver en su rostro algo de decepción y tristeza, que no entendí en lo absoluto. Tyson siguió la mirada de Justin para encontrarse conmigo y sentarse a mi lado. —Bueno, veo que tienes más compañía... No se te olvide que te enseñaré la escuela. —Me regala un guiño y se sienta retirada de mí. —¿Qué hacía esa linda chica hablando contigo? —pregunta Tyson extrañado. —Ya la oíste, solo quería que le ayudara con un tour en la escuela. —¡Genial! Yo iba a hacer lo mismo con Justin, podemos ir juntos —propone entusiasmado. —Eh, sí, creo, sería genial —respondo inseguro mirando de reojo a Justin que se había sentado al lado de Tyson algo cabizbajo. Los estudiantes fueron saliendo hasta que el último dio el aviso de que podíamos entrar. El maestro Donovan miraba los papeles sin prestar atención a los detalles mientras nosotros íbamos entrando uno por uno llenando el salón de nuevo. Él sonrió y empezó a contarnos en lo que consistirá Idiomas este año. Además de invitarnos al club de idiomas a cargo de Bryce. «Está loco si cree que me voy a meter a algo liderado por ese imbécil» pensé firmemente. El maestro dio por terminada la clase y todos salimos a la cafetería. —Tyler, ¿puedes quedarte un momento? Necesito comentarte algo —solicita el maestro Donovan. —Claro, maestro —respondo haciéndole señas a Tyson para que salga sin mí y me acerco a él—. Dígame. —Lo que sucede es que revise tu examen —empieza—. Me decepciona que no hayas aprendido nada de japonés y el español esté flaqueando un poco... —Me mira algo afligido—. Pero creo que el que te unas al club de idiomas puede ayudarte mucho, Bryce sigue recibiendo gente dispuesta a participar en los clubes de conversaciones. —Lo siento, maestro... Pero no creo que Bryce quiera recibir a alguien como yo. Especialmente, a mí —le contesto. —Tonterías, eres bueno con los idiomas, igual que él, tal vez lo releves en algún momento como líder —sugiere. —Pero... —No hay necesidad, maestro, yo no necesito relevos —me interrumpe Bryce. —Oh, Bryce, qué bueno que estás aquí. Ayúdame a convencer a Tyler de que se una al club —le dice mientras recoge sus libros—. Los dejo conversando, chicos, yo me retiro. El maestro Donovan sale del salón dejándonos atónitos. ¿Acaso no sabe lo mal que nos llevamos Bryce y yo? Hasta la directora lo sabe y ella no está con nosotros todo el tiempo. Bryce sale de su ensimismamiento y me mira con los ojos entrecerrados. —No me vas a quitar mi liderazgo del grupo, ¿oíste, Carter? —espeta. —Tranquilo, Stewart. Yo no quiero tener nada que ver contigo, ni con nada que esté relacionado, ¿vale? —le respondo. —Bien. Bryce se da media vuelta y sale del salón, yo lo sigo y mientras camino hasta la cafetería solo pienso en la estúpida actitud de Bryce, en que debo aprender japonés, en la razón de la tristeza de Justin y en la linda sonrisa de Jenny Cox...
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