Capítulo 5: El Bravucón

1362 Words
Bryce Stewart, el hijo de Matthew Stewart, es un engreído de mandíbula sobresaliente. Siempre anda pavoneándose por ser el mejor en literatura. Desde que entré a la escuela primaria en Georgetown, Bryce ha estado ahí, molestándome como si no tuviera algo más divertido que hacer. Se burló de mis frenillos, de mis granos, de mis diferentes colores de cabello que tuve desde que pude pintármelo. Siempre estaba ahí para lanzar una sátira hacia mí. Aunque es extraño, también, que yo sea al único del que se burla. Todos los del salón han tenido su momento vergonzoso y jamás les dijo algo, pero de mí no se pierde nada. Tyson es siempre el que lo aleja, sin embargo, no está conmigo, sino en la cafetería con Richie. —¿Qué quieres, Bryce? —Nada que tú tengas, eso es cierto —dice con una sonrisa socarrona—. Solo que eres muy cómico... Eres como un chiste andante. —No me jodas —espeté exasperado. —Uau, ¿ya dice palabras groseras el niño de papi? —comenta risueño. —No soy un niño de papi —murmuro caminando hacia el salón de geografía con un Bryce pisando mis talones. —¿Qué dijiste? ¿Que eres un hijo de papi? —suelta burlón. —No molestes, Bryce —le dice Tyson parándose frente de mí con Richie detrás de él. —Ya veo... Tyson Geller, siempre a la defensa de su pobre amigo, que tras de loco, débil —dice con sorna pasando por el lado de Tyson empujando su hombro. "Loco", sí, era cuestión de tiempo para que empezaran a burlarse de mi claustrofobia. Se había demorado en realidad, el chisme de mi fobia se empezó a difundir en tercer año de secundaria cuando Ray y Zach me encerraron en el armario del conserje "por diversión". A los diez minutos estaba llorando, temblando y con la respiración entrecortada. A las dos horas el conserje me encontró en posición fetal al borde de un colapso nervioso y con dificultad para respirar. Llamaron a mis padres, directora, a los padres de Ray y Zach, y a la psicóloga de la escuela. Después de eso, fue Zach quien empezó a difundir el rumor de que estaba "traumado" o algo por el estilo. Toda la ciudad sabe que soy el niño que secuestraron, pero solo mis amigos cercanos, Tyson, Richie y Rose, saben de mi fobia a los espacios cerrados y la razón por la que aún voy al psicólogo cada viernes después de clases. Gracias a esas visitas resisto estar en un salón con las ventanas entreabiertas y si es imposible, al menos la puerta se deja a medio abrir. Pequeños detalles hacen la diferencia. Tyson me agarra de los hombros y me lleva hacia el salón, donde la gran mayoría ya estaba. Rose se sentó en una esquina y ni siquiera me dirigió la mirada, pero con quien sí se lanzaba miraditas era con Patrick, quien sonreía entre nervioso y coqueto al verla. Rose, se devolvió a mirarme y me lanzó una mirada de amenaza y Bryce una de suficiencia. Me senté entre Tyson y Ben, en el centro del salón. Este último me saludó amistosamente y me hizo conversa hasta que el maestro White llegó. Rufus White es uno de los maestros más jóvenes del personal. Su estilo de vestir es algo "ñoño": Usa lentes, corbatín, un suéter (la mayoría de las veces) y siempre con sus libros de geografía en la mano, debería comprar una laptop, así no tendría que seguir trayendo tantos libros. Además, tiene talento para dibujar, por lo que los planos de la tierra o la vez que hizo el sistema solar, le salen bien. Aunque es bastante tímido, por lo que su voz es muy baja. —Buenas tardes, estudiantes. Soy Rufus White, geólogo y profesor de geografía hace unos años aquí —dice en frente del salón y luego se sienta en su lugar—. Como conozco a todos no pediré que se presenten y esas cosas... —Eh, maestro, yo soy nueva aquí —dice Rose. —Oh... ¿Ya se presentó antes sus compañeros? —pregunta. —Sí... —¿Se puede quedar al final de la clase? —Sí, maestro. —Bien, comencemos. Así pasaron dos horas y media interminables donde el maestro Rufus dictó una clase en la que la mayoría estaba dormido. Ben tomaba apuntes aburrido y Tyson estaba ensimismado en su celular. Dirigí mi mirada a Richie que era el único que miraba atento la clase, sin parpadear siquiera y moviendo su bolígrafo rápidamente tomando nota de todo lo que el maestro Rufus decía. Yo miré mi cuaderno y me di cuenta de que no tenía mucho anotado. Solo unas cuantas palabras sin conexión alguna. Bueno, al menos Richie podría prestarme sus apuntes y copiar lo que vimos en la aburrida clase. Cuando el maestro se acercó a su escritorio para sentarse, sentí un leve golpe en mi nuca. Volteé mi mirada hacia atrás encontrándome a Bryce sonriendo con malicia y señalándome una bola de papel, con la que me había impactado. La tomé y la abrí. Estoy aburrido y seguiré tirándote papel, solo aguántate y no digas nada, porque te va peor. B. No supe más que hacer que aguantarme sus papeles, que fueron constantes. Hasta que tiró mal y uno le dio a Tyson, quien de inmediato se lo devolvió con fuerza impactándole en el ojo a Bryce. Esto no iba a ser bueno... —¡Señor Geller! ¿Cree que es muy divertido lastimar a sus compañeros? —le reprende el maestro. —Él empezó —espeta. —¿Eso es verdad, señor Stewart? —No maestro... Yo estaba tomando nota de su interesante clase, no hice nada para que ese animal me lanzara eso —murmura Bryce, fingiendo ternura e inocencia. —No permitiré ofensas ni violencia en mi salón, irán donde la directora. AHORA —espeta el maestro con fuerza. Tyson tomó su mochila con rabia y salió del salón, seguido por un Bryce exagerando el mínimo golpe de la bola de papel. El maestro dio por terminada la clase y dejó una tarea sobre el monte Rushmore y su topología. Nada que internet no pudiera saber. Ben se despidió de mí y salió del salón. Yo esperé a Richie para ir a la oficina de la directora y esperar a Tyson. La directora Murphy salió con Tyson y Bryce de su oficina, diciendo unas últimas palabras inaudibles para nosotros que estábamos algo lejos. Bryce solo asintió hacia la directora y se fue por el pasillo, sin notarnos. Tyson intercambió palabras con ella y se despidió, para luego caminar hacia nosotros. Su rostro reflejaba desagrado. —Tres semanas de castigo, ¿pueden creerlo? Tengo que quedarme con Bryce limpiando el aula de música —comenta exasperado. —El maestro Murray estará contento de que alguien limpie su aula, el conserje siempre se le olvida —digo buscando el lado positivo. —Pues ahora, yo seré ese conserje y necesitaré tu compañía —espeta. —¿QUÉ? —Sí, no quiero estar a solas con Bryce. Richie, ¿te apuntas? —le pregunta Tyson. —No puedo, mi abuela siempre me necesita temprano... —Eso escúdate con tu abuela —murmuro. —Lo siento... —musita Richie apenado. —No importa, Tyler me hará compañía. Viro los ojos exhalando fuerte y arrastrando mis pies hasta la salida. Tyson y Richie se enfrascaron en una conversación sobre videojuegos y yo estaba metido en mis pensamientos hasta que Rose apareció en frente de mí. —Solo quiero decir que te perdono —susurró y me quedé en shock por un momento. —¿Me perdonas? —repito anonadado. —Sí, sé que estás enamorado de esa "Sussy" y eso te fundió el cerebro... —Me dejaron entre la espada y la pared, prima —suelto abatido. —¿Me apoyarás a mí, cierto? —cuestionó. —Somos familia, Rose. Es obvio. Rose sonríe y me golpea el hombro cariñosamente, demostrándome su afecto. Enrolla su brazo con el mío y salimos los cuatro rumbo a nuestras casas.
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