Sussy Monroe, hija de la familia Monroe (nuevos ricos en Georgetown), capitana de las Trigess Cheers, linda, estudiosa, tierna, encantadora, de sonrisa deslumbrante, siempre dispuesta a ayudar a los demás...
—Oye, tú, nerd —me dice ella, con su dulce voz.
—¿Sí, Sussy?
—Dile a tu prima que no se meta conmigo, ¿entendiste, perdedor?
—Claro, Sussy... —respondí embobado.
—No lo puedo creer, hablas como idiota cuando estás con ella —comenta Tyson a mi lado.
La clase de Historia había terminado, luego de que la maestra Bennett decidiera calmar la tensión entre Rose y Sussy. Mi prima salió primero hacia la oficina de la directora y Richie fue a buscar mesa en la cafetería. Tyson se había quedado a esperarme y ahí fue cuando Sussy aprovechó para advertirme, pero es que... Es tan bonita... Aun enojada, su cabello sedoso y largo se pavoneaba a la par que ella caminaba. Su cuerpo iba en una armonía y ritmo incomparables. Puedo mirarla muchas veces y nunca cansarme, es como mi deporte favorito. Siempre lo ha sido desde que empecé la secundaria, era la niña popular del salón y me atrajo enseguida. Sin embargo, yo fui muy tímido para hablarle, además mi contextura delgada y lentes me hacían un perdedor para mi salón.
Tyson seguía mirándome con burla. Sussy no era su santo de devoción. Siempre había dicho que es pretensiosa y malcriada, aspectos que él detesta. Siempre se burla de su caminar o de la forma en cómo juega con su cabello cuando está con su novio. No me gusta que lo haga, pero no le vale de a mucho mi opinión.
—Tierra llamando a Tyler, tierra llamando a Tyler —dice chasqueando los dedos en frente mío—. Despierta, tengo hambre.
—Vamos a la cafetería —respondo saliendo de mi ensimismamiento.
—La primera cosa sensata que te escucho decir —añade saliendo del salón, siendo seguido por mí.
La cafetería volvía a estar abarrotada de gente. Richie alcanzó a divisarnos y levantó la mano para que lo ubicáramos. Había dos bandejas con nuestras comidas preferidas que Richie y Alexa habían escogido para nosotros. Les agradecimos y empezamos a comer en silencio (nosotros, porque la cafetería era un bullicio total). Tiempo después encuentro a mi prima caminar sola por la cafetería con una bandeja. Intenté llamar su atención, hasta que lo logré. Ella me sonrió y empezó a caminar hacia mí, pero antes de llegar, Sussy atravesó el pie, haciendo que mi prima tropezara y cayera de cara a su bandeja, manchándose del sándwich y el jugo de naranja que traía.
—Esta me la pagarás, maldita —gruñó Rose antes de lanzarse encima de Sussy agarrándola del cabello.
La cafetería se convirtió en un caos. ¡Pelea! ¡Pelea! Se escuchaba por todo el lugar. Ray y Patrick intentaban separarlas, sin mucho éxito. El tire y afloje de ellas continuó hasta que Patrick sujetó bien a Rose y la separó de Sussy, que quedó con el cabello desordenado y con una mirada de odio hacia Rose.
Patrick se llevó a mi prima fuera de la cafetería, hacia el pasillo de los casilleros, y decidí seguirlos. Pararon cerca a los baños de niñas, Rose, con ira, golpeó los casilleros. Gracias a que mi tío Jeremy le enseñó a defenderse desde pequeña.
—¿Estás bien? —le preguntó Patrick.
—Sí, solo que esa maldita engreída...
—Guau, no creí que las chicas digan groserías —soltó en gracia.
—Pues si te sigues juntando con chicas tan superficiales como la tal "Sussy" seguirás creyendo que todas queremos ser como las princesas de los cuentos de hadas —respondió con sarcasmo.
—Lo siento... —Le dio una mirada de cachorro—. No debí suponer esas cosas... —Sonrió levemente.
—Me llamo Rose. —Mi prima le extendió la mano.
—Patrick —respondió él—. Toma. —Le extiende unas servilletas—. Para que te limpies, tienes mucho sándwich en tu rostro.
—Gracias, Patrick...
Decidí salir de mi escondite detrás de los casilleros y caminar como si pasara por casualidad por el lugar. Mi prima me reconoció y me regaló una mirada incómoda, dándome a entender que quería hablar conmigo, no con él. Me acerqué y pasé de lo casual a lo preocupado. Empecé a preguntarle a mi prima si estaba bien, si se había lastimado... En fin, todo lo que uno preocupado puede llegar a preguntar.
Patrick se retiró en silencio regalándole una sonrisa a mi prima antes de irse. A mí ni me reconoce, creo, ya que no soy de su círculo cercano, aunque le haya prestado mi tarea montón de veces y nuestras familias hayan sido cercanas, y que me haya conocido de niño... No, todo eso lo escondió desde que entramos a la escuela juntos y tomamos caminos (y grupos) distintos. En otra ocasión les hablaré de Patrick... Ahora es mi prima la que me preocupa.
—¿Todo bien?
—Pues acabo de ser salvada por el príncipe azul de cualquier chica superficial y no me siento bien, me siento incómoda y sucia, literalmente —cuenta Rose recostándose en la pared de los casilleros.
—Si te soy sincero, no es tan lindo.
—Bromeas, ¿cierto? —Me mira consternada—. Ese chico es la representación de la palabra lindo.
—Es más lindo Clay Wrigth —solté reflexionando.
—No sé quién es, pero mientes —contestó.
—De acuerdo, vamos a limpiarte —le dije tomándola del brazo en dirección hacia el baño de mujeres—. Te lavarás el rostro y yo iré a tu casillero por una blusa limpia.
—Tengo una en mi mochila, papá —dijo en broma.
Solté una carcajada fuerte por el "papá", me hace sentir responsable, cuando aún necesito a mi papá Luke o papá Cameron para hacer cosas que ya debería hacer solo.
—Si Luke te escuchara creerá que soy responsable.
—Tío Luke sabe que eso es mentira —dice con malicia entrando al baño de mujeres riéndose.
Solo viré los ojos con gracia y esperé afuera hasta que ella salió como nueva, con una blusa más corta negra que combinaba con su pantalón.
—Odio que mi papi me meta esta ropa "femenina" a la fuerza.
—Te ves bien.
—Ay, cállate, Tyler.
—¿Qué piensas hacer con el tema de Sussy?
—Se llama Susan, ¿no? —Asiento—. Pues dile Susan... Y no sé, no quiero ver que se meta en mi camino de nuevo.
—Yo espero lo mismo —dice una voz a nuestras espaldas, Sussy, con su cabello bien cepillado de nuevo.
—¿Qué quieres? —espetó mi prima.
—Te dije que mantuvieras a tu prima alejada de mí —soltó Sussy con rabia, señalándome.
—Eh, lo siento, Sussy...
—¿Lo siento? —preguntó desconcertada mi prima.
—No, Rose, es que...
—Es que qué, Carter —dice Sussy.
—Eh...
—Ya veo, le eres más fiel a esta engreída que a tu familia... Sabes qué, no te quiero ver por hoy, Carter —espeta mi prima agarrando su mochila y caminando lejos de mí.
—¡Rose, espera!
—La próxima hazme más caso... ¿Okey? —dice Sussy con una sonrisa de ternura.
—¿Qué...?
Ella se fue y yo quedé algo desconcertado... Todo pasó tan rápido que apenas pude procesarlo. Sujeté mi mochila para tomar camino hacia mi salón, ya que el timbre acababa de sonar, pero una voz irritante me detuvo.
—¿Tan perdedor debes de ser para quedar mal enfrente de tu familia y la que te gusta a la vez?
Otra vez no... Bryce...