La mañana llegó casi como un rayo, cuando menos me lo esperé ya había amanecido. La verdad es que me ponía bastante nerviosa lo que pasaría de ahora en más y no sabía como enfrentar lo que vendría, me tenía que tranquilizar ya que las cosas mejorarían, solo tenía que ser paciente y enfrentar el día de la forma más fácil posible. Le pedí a Runi que dijera que debía irme con urgencia, si veo al líder de la secta me pondré nerviosa y las cosas se pondrían duras.
—Princesa —Dijo Runi entrando de golpe, yo la observé de repente.
—Runi —Musite bostezando, la verdad es que todavía seguía cansada.
—¿Aún no te has levantado? —Preguntó ella nerviosa— Tenemos que irnos si no quieres toparte con el líder —Terminó de decir ella y yo me di cuenta de que tenía razón.
Me levanté rápidamente y me fui a vestir de inmediato, tenía que ponerme la ropa de la Princesa para emprender el viaje y de está forma poder irnos, no quería ejecutar ciertas cosas y menos verlo a el, me conoce muy bien y se daría cuenta de inmediato. Me arreglé lo más rápido que pude y ya lista solo me bastó ponerme el velo.
—Tenemos que irnos, los discípulos de la secta demonio nos están esperando para ejecutar el viaje —Explicó ella agarrando algunas cosas y empujándome a la salida.
—¿Hasta donde iremos? —Pregunté tranquila.
—Solo iremos hasta la entrada, luego yo continuare en el carruaje con mi Princesa y usted continuara con los discípulos de la secta demonio el resto del viaje —Contestó mientras me guiaba a la salida.
Caminamos hasta el carruaje y Runi me ayudó a subir, este comenzó a salir tranquilo y en calma. Unos minutos después este se paró y Runi se bajo de inmediato ayudándome a bajar también. En ese momento pude ver a un hombre joven con una mujer a su lado, ella tenía un velo cubriendo su rostro y supe de inmediato que era Aily, mi vieja amiga y la Princesa verdadera, quien nos prestó su identidad. Me quité el velo de inmediato y ella me abrazo.
—Ran —Dijo feliz y yo correspondí su abrazo.
—Hola Aily —Contesté, ella se separó de mi.
—Te doy mi pésame por lo de tu padre, vine a verte hace diez años pero me dijeron que entraste en reclusión —Comenzó a decir sin soltarme las manos.
—Si, no te preocupes. Salí hace unos pocos días —Dije sonriendo y ella lo entendió, yo no quería hablar de ello.
—¿Tu eres? —Preguntó el chico que estaba detrás de la Princesa.
—¿Eres un lacayo de la Emperatriz? —Pregunté mirándolo sin contestar su pregunta, el pareció molestarse por lo que dije.
—Yo no soy ningún lacayo, soy su mano derecha mocosa —Contestó con algo de bronca en la voz, no me cae bien, es un malhumorado.
—Eres un malhumorado, no entiendo como puedes trabajar con la maestra que es tan genial —Me quedé pensando unos minutos y al verlo pude ver la rabia salir de cada poro de su piel. Su rostro era una evidente bola de hielo y sacaba fuego por los ojos.
—¿Quién diablos eres mocosa? —Preguntó agarrandome del brazo con fuerza.
—Soy la Princesa Ran —Le hice una reverencia, fue más para burlarme que para otra cosa.
—Eres un m*****o de esa secta maldita, no entiendo porque estás acá —Soltó con mucho odio en la mirada, claramente este sujeto y yo no nos llevaremos bien.
—Soy la discípula de la señora demonio —Contesté con orgullo.
—Tonterías, ella nunca tendría de discípula a un m*****o de esa secta despreciable —Volvió a decir el, se notaba en sus ojos lo mucho que odiaba mi secta.
—No odies a mi secta, solo odia las personas que viven en ella —Solté de repente y el hizo una mirada irónica.
—Eres una niña demasiado estúpida —Fue lo único que dijo y luego dirigió su vista hacía el monte.
—Me lo dicen seguido —Contesté sonriendo y eso le dio más bronca— Si me dieran una moneda cada vez que frunces el ceño o me fulminas con la mirada, creó que me haría rica —Volví a decir y eso ya fue suficiente para el.
—Basta, ya he tenido suficiente de ti. Será mejor que te calles y me sigas en absoluto silencio —Dijo apuntándome con el dedo, que tipo grosero y sin modales.
—Bueno, no se enoje torito —Argumente guiñándole un ojo y siguiéndolo de lejos, lo oí refunfuñar pero al final comenzó a caminar ignorándome.
Todos comenzamos a caminar, el iba delante de mi a paso firme y tranquilo, tenía un increíble porte, evidentemente era un hombre honorable y en el pasado debió ser muy sonriente, pero por algún motivo dejó de sonreír. Me molesta esa gente que no sonríe, son tan amargados que me hacen sentir desanimada y decaída, es tan triste.
—Señor amargado —Murmuré de repente y el gruñó en respuesta, debería llamarlo perro de ahora en más— ¿Usted cree que las mariposas tienen esos maravillosos colores por algún efecto de la luz que engaña nuestro ojo o podría tratarse de algo más mágico? —Pregunté con mucha seriedad, el me miró de una forma muy rara.
—¿Qué tonterías estás diciendo? —Me contestó la pregunta con otra pregunta.
—Solo pienso que son demasiado hermosas, sería impresionante ser una mariposa y tener esa belleza, además no preocuparse en absoluto por la vida tan desmedida —Murmuré con tranquilidad, estaba comenzando a aburrirme y quería hacer del viaje algo más interesante.
—Claramente la belleza no es una cualidad que tengas —Espetó el, es muy malvado y por eso no me cae bien en absoluto.
—Eres peor que un perro rabioso —Solté sin mirarlo y el volvió a gruñir como un perro.
—Claramente no soy una niña estúpida —Contraataco el y yo le eche la lengua de inmediato.
Continuamos un poco el viaje en silencio, el no quería escucharme, gruñía cada vez que intentaba hablar. Claramente no es un chico muy hablador y tampoco simpático, cosa que es bastante mala porque yo soy habladora y simpática, claramente soy ambas cosas. Además es un poco irritante y eg…
—Niña tonta —La voz del señor amargado interrumpió mis pensamientos.
—¿Qué ocurre señor amargado? —Pregunté observándolo de lado, el respiro profundo varias veces.
—Puedes ir a remojarte al rió unos minutos, yo iré a buscar algo de comida para que recuperes energía —Dijo con tranquilidad mientras se preparaba para irse.
—¿Iras a buscarme comida? —Pregunté incrédula y el parecía bastante molesto.
—No soy un ser despreciable, no te mataré de hambre sin importar cuanto de odie —Fue lo último que dijo antes de perderse en la lejanía y dejarme sola con los discípulos y un hermoso rió.
Me tomé un tiempo para caminar hasta las cálidas aguas, me descalcé el pie y lo deslicé suavemente levantándolo de a poco viendo como el agua fluía entre mis dedos, era tanta la calidez que sentía que volví a calzarlo, me descalcé el otro e hice lo mismo que con el anterior. Miré a todos lados y no pude contenerme de meter ambos pies descalzos en las aguas.
Entré más profundo y comencé a girar por está en puntillas, extendí los brazos a ambos lados y seguí girando durante bastante tiempo. Me sentía tan contenta, hacía tanto tiempo que no sentía este tipo de libertad, rebozaba de alegría cada poro de mi piel y no había nada que pudiera amargarme, ni siquiera el señor amargado que me molestaba a cada momento.
Seguí girando un rato más hasta que comencé a sentirme mareada, al voltearme vi que el señor amargado me observaba con una bolsa en la mano, estaba intranquilo esperando que yo me acercara. Salí del agua y me calcé los pies para acercarme a el y recibir la bolsa de comida, me senté en el rió a comer tranquila, el simplemente me observó mientras lo hacía sin decir ninguna palabra.
—¿Por qué estas acá? —Preguntó de repente el y yo lo observé confundida.
—¿A que te refieres? —Pregunté sin dejar de comer y el se sentó frente a mi.
—Eres la Princesa de la secta Shan y estás yendo a la secta enemiga para unirte a la odiada Emperatriz demonio, tiene que haber una razón para hacerlo, no tendría sentido sino —Contestó el, me sorprendí porque nunca la había oído decir tantas palabras.
—Bueno, mi padre fue asesinado por el líder de la secta y me uní a la señora demonio porque ambas tenemos el mismo objetivo; matar a ese engendro del mal —Mientras hablaba apreté el puño y dejé derramar algo de comida en el suelo.
El me siguió observando en silencio, no había mucho que pudiera decir respecto a todo lo que pasaba. Realmente no sabía hasta que punto todo esto era buena idea, pero sabía que otra solución no había y de está manera podía tomar mi secta de regreso, era todo lo que quería, recuperar lo que le arrebataron a mi padre.
—Suficiente descanso, hay que continuar con el viaje —Murmuró levantándose y encaminándose de regreso, estaba molesta, quería disfrutar del rió un poco más.
El viaje continuó pero no fue algo que no pude disfrutar, admiré el paisaje durante todo el camino y fue mejor de lo que podría haber pedido. Las flores se veían salvajes y muy conmovedoras. Cada parte de mi cuerpo exigía disfrutar del bello aire que se avecinaba y sentir el agua en mis dedos, era una de las cosas más lindas de la tierra, era imposible no dejar de sonreír.
—Deja de sonreír, pareces estúpida —Dijo la bestia haciendo voltear los ojos.
—¿Qué te importa si parezco estúpida amargado? —Pregunté molesta, pero claramente no necesitaba una respuesta.
—No quiero que me vean con una niña estúpida —Soltó sin filtro y sin problemas, eso me hacía sentir un poco mejor, mientras el sea amargado todo estará bien.
—Pues acostúmbrate, te verán conmigo seguido —Le contesté yo y el me dio una sonrisa sarcástica.
—Eso no pasará, soy un guerrero no tu niñero —Murmuró entre dientes y yo solo me reí.
—Eso ya lo veremos amargado —Mis palabras parecían hacerle eco, el no escuchaba nada de lo que decía— No entiendo porque eres tan amargado —Murmuré de repente y el solo me observo.
—Hay muchas cosas que no sabes de mi —Fuero las últimas palabras que dijo y no volvió a hablar por unas horas.
Yo seguí caminando pero mis pies dolían bastante, ya no me sentía capaz de mantenerme de pie y por momentos podía sentir como me caería. El chico que nunca me dijo su nombre se volteó al ver que no lo seguía, me encontraba a unos metros en el suelo sentada, se acercó a mi y me quedó viendo durante unos minutos.
—¿No planeas caminar? —Preguntó con ironía y una mirada de asco que me estaba dando ganas de golpearlo.
—Me duelen demasiado las piernas, llevamos caminando durante horas y no puedo más —Dije bastante irritada, cuando me duele el cuerpo no soy yo misma, me pongo de malhumor y le hablo mal a todo el mundo.
—Te llevaré en mi espalda —Dijo el con tranquilidad.
—¿Por qué harías eso? —Pregunté algo confundida, no es como si el tuviera mucho interés en portarse bien conmigo.
—Quiero llegar hoy en lo posible —Sus palabras sonaban cansadas, claro estaba que el estaba tan agotado de caminar igual que yo y solo para llegar rápido está dispuesto a cargarme.
—Esta bien, acepto —Murmuré poniéndome de pie, siempre es agradable que te carguen y no tener que caminar.
El se quedó parado sin intenciones de agacharse y yo me tomé un par de minutos para decidir como se subiría a su espalda, claramente el no tenía ninguna intención de colaborar. Pasó un tiempo y el hombre malvado parecía querer reírse por todos mis intentos fallidos de subir a su espalda, ¿Es necesario ser tan malvado?
Pasaron varios minutos y el seguía quieto mirando de reojo, yo ya no sabía que hacer, todas mis ideas se habían agotado por completo. Finalmente se rindió y se agachó un poco para que pudiera montarme en su espalda y de esa forma me agarró las piernas con sus manos, puse mis brazos alrededor de su cuello y el comenzó a caminar. Me sentía mucho mejor, ya no me dolían tanto las piernas pero la incomodidad era inmensa, no era nada agradable ir dando tumbos en la espalda de un chico gruñón que evidentemente no le caía bien.
—¿Cómo te llamas señor gruñón? —Pregunté de repente y el gruño por lo bajo sin decir nada— Vamos, no te cuesta nada decirme tu nombre —Le dije en voz baja al oído y el dio un salto repentino.
—Fresh —Susurró luego de que se haya recompuesto.
—¿Qué? —Pregunté confundida y el suspiro durante unos minutos.
—Mi nombre es Fresh —Dijo de golpe y yo asentí con la cabeza.
—Tu nombre es lindo, suena fresco —Musite contenta y el solo dio un gruñido bajo sin decir nada más.
—¿Te gusta mi nombre? —Pregunté al ver que no me contestó.
—Tienes un nombre ordinario, ¿Por qué me gustaría? —Comenzó a decir para terminar preguntando.
—Mi nombre no es ordinario, significa Orquídea —Le expliqué tranquila y el simplemente siguió caminando sin decir nada.
El tiempo restante del viaje transcurrió en silencio, fue bastante sencillo continuarlo de esa manera, todo parecía ir bien. El siguió caminando y delante de nosotros iban todos los discípulos. Miré a mi lado todo lleno de flores y me sentí más contenta, las cosas se pondrían mejor cuanto más pase el tiempo. El camino se hacía cada vez más extenso.
Las cosas no podían ponerse más aburridas hasta que de golpe fuimos atacados, fue algo bastante sorpresivo, pero varios miembros de la secta Lan y Shan nos atacaron. Fresh me lanzó a un costado y se batió en fuerte duelo de espadas con uno de esos chicos, en la caída me golpee fuertemente y quedé bastante adolorida en mi lado derecho del cuerpo.
Ellos seguían peleando y yo los observaba desde el suelo adolorida, quería levantarme e intentar ayudar pero mis pobres habilidades causarían que el se burlara de mi y además estorbaría más. Pero la pelea era demasiado fuerte y evidentemente ellos no eran suficientes por lo que decidí levantarme y desenvainar la espada de mi padre para intentar ayudarlos.
Terminé en el suelo lo más rápido que pude pero eso ayudaba un poco, evidentemente mi intervención les dio más tiempo y pudieron continuar la lucha con fuerza. Quería levantarme del suelo pero no podía, mi pierna se había quedado totalmente pegada al suelo por alguna extraña razón, a lo mejor por la cantidad de sangre que está derramaba.
Pasó un rato hasta que finalmente lograron vencerlo, eso fue bueno pero al mismo tiempo no lo fue tanto. Fresh se acercó a mi y me cargó en sus brazos hasta el rió mas cercano donde me deposito suavemente sobre una roca, mi pierna estaba muy herida pero el se comportó bastante amable. Rompió un pedazo de su ropa y lo uso para limpiar mi herida con el agua del rió y lo vendo cuidadosamente con otro pedazo de tela.
—Gracias —Murmuré sonriendo, el dolor finalmente había pasado.
—Está bien, si no te llevó entera probablemente Lis me mate —Terminó de decir y luego volvió a agacharse para que me montara en su espalda y continuar el viaje.
—¿Puedo quedarme un rato admirando este rió? —Le pregunté y el se volteo para mirarme, al final asintió y se levantó para alejarse.
—Unos minutos —Murmuró y yo asentí con la cabeza.
Cuando miré el rió de regreso muchas imágenes cruzaron mi mente, recordé a mi papá y todos los hermosos momentos que pasamos juntos. Hace mucho tiempo el me llevó a un rió y ahí me sentía totalmente completa, llena y hermosa. ¿Qué más podía pedir si estaba con mi padre? El era mi alma gemela y yo no necesitaba a nadie más que a el, por eso no me casé cuando estaba en vida, sentía que no necesitaba otro hombre si ya tenía a papá para cuidarme.
Las lágrimas comenzaron a bajar por mi rostro, me sentía totalmente desconsolada y de repente recordé todo le profundo dolor que me dio al pensar en su funeral, uno de los momentos más tristes de toda mi vida. No quería permanecer ahí más tiempo y decidí secarme las lágrimas para luego ir directo a Fresh y continuar el viaje.
Me monté otra vez en su espalda, realmente quiero llegar porque es totalmente agotador e incomodo ir sobre la espalda de un chico que lo único que hace es trotar, parece como si no pudiera cargarme, no soy tan pesada y no pretendía adelgazar solo para que el pudiera cargarme. Eso era algo total y absurdamente ridículo. El tiempo seguía pasando y estábamos llegando, me sentía mejor al ver que estábamos muy cerca.
—Esa es la puerta de la secta, es difícil entrar porque un escudo la protege toda, pero no hay problema —Explicó el y me emocione de repente, estaba feliz de saber que todo estaba mejor.
Me bajé de su espalda y me di cuenta que la pierna ya no me dolía nada, solo me quedó una leve picazón, pero ya nada más me afectaba. Tomé su brazo para caminar, el parecía muy desagrado ante la idea pero se quedó callado sin decir nada, me sentí mejor ante la idea, era muy tranquila la situación. Caminamos durante un rato mientras miraba a mi alrededor, el lugar se sentía tan apagado y decaído, realmente no era lo que esperaba, pero me sentía más tranquila ahora que vería a la demonio.
—Mi señora —Dijo Fresh entrando en una sala donde la señora demonio estaba junto a todos los demás miembros, se soltó de mi agarre y se fue solo delante, me quedé detrás siendo escoltada por los discípulos.
—Es bueno que llegarás Fresh, todos te estaban esperando —Espetó la demonio y el chico asintió con la cabeza.
—Te traje la... carga —Dijo dudoso y con bastante molestia, me sentí mal, no tiene ningún descaro para decir semejante cosa horrible.
—No soy ninguna carga, me llamó Ran —Espeté molesta para luego correr y abrazar a la demonio— Demonio, ese hombre es grosero y malvado —Susurré haciendo puchero.
—Está bien mocosa, reprenderé a Fresh después de reprenderte a ti —Dijo ella y yo la solté de golpe, ¿Recién llego y van a castigarme?
—¿Por qué me van a castigar? —Pregunté confundida.
—¿No te acuerdas? —Contestó a mi pregunta con otra pregunta— Supongo que tendrás tiempo de recordarlo mientras ayudas en la limpieza de la casa del líder —Espetó a lo que tuve que asentir molesta.
—Ya lo recuerdo —Admitió y yo me reí, todos se sorprendieron. Mis risas son malvadas, nunca reí de una manera normal, al menos no desde que perdí a mi familia.
—Dormirás cuando esté terminado —Dijo el y yo asentí triste, no tenía opción y debía ser lo mejor que pudiera ser para complacer a mi maestra— Ella es Ran y será mis discípula principal, su seguridad está en manos de todos —Fue lo último que dijo en tono de advertencia y todos parecieron alarmarse de inmediato, ella inspiraba bastante temor para los demás, excepto hacía mi y Fresh claramente.
—Cuidaremos de la señorita Ran como cuidamos a la Princesa Siu mi señora —Dijo el señor amargado y yo simplemente le eche la lengua con diversión.
No se que vaya a pasar en el futuro pero había algo que tenía realmente claro, iba a divertirme mucho, algo en ese chico era interesante y molestarlo sería mi nueva afición favorita. Quien sabe, podría sacar algo bueno de toda esta miseria e intentar poco a poco encontrar ese punto en el que pueda decir que enorgulleceré a mi padre sin importar nada.
Esa era mi meta más preciada en la vida, demostrarle a mi padre que más haya de todo lo que pase el seguirá siendo mi parte especial. Quiero que sepa que no olvidé lo que le hicieron para nada y que planeó vengarlo y demostrarle a todos que lo que hicieron fue en vano. Que mientras exista su sangre y su corazón siga latiendo en alguien más, la dinastía de la secta Shan no iba a desaparecer y que yo; Shan Ran, la segunda dama e hija del líder, pelearía sin dudarlo por recuperar lo que a el le pertenecía y lo que a mi me pertenece por derecho legítimo.