—Levántate hermosa —Escuché una suave voz.
Al abrir los ojos pude ver a mi padre, el estaba sonriendo mientras esperaba que me despertará. Me gustaba que mi papá se tomara el tiempo para despertarme, era uno de esos momentos padre e hija que nunca quiero perder. La vida era bastante cortar e impredecible como para andar con tonterías y yo no quería perder ninguno de esos momentos con mi querido padre.
—Papi —Murmuré con cansancio y el no dejaba de sonreír.
—Rápido amor, hay muchas cosas que hacer hoy —Terminó de decir para luego irse.
Con dificultad me levanté y a los minutos apareció Ande, mi sirvienta. Ella me ayudo a vestirme y arreglarme para un día largo y especial. Mi padre es el líder de la secta Shan y yo soy la segunda dama por ser su hija, mi madre solía ser la primera dama pero falleció cuando era apenas una bebé.
—¿Se siente bien segunda dama? —Preguntó Ande mientras me maquillaba.
—Si, estoy totalmente radiante —Solté con felicidad y ella se rió.
—Siempre esta feliz mi señora —Dijo ella y yo asentí con la cabeza.
—Tienes razón, la verdad es que tengo a mi padre y mientras lo tenga conmigo siempre estaré feliz y radiante —Fue lo último que dije antes de levantarme e irme.
Salí del palacio al jardín con mucha elegancia y felicidad, mi vestido rosa equilibraba mi belleza al cien por ciento, era conocida como la mujer mas bella de la secta y eso lo tengo claro por la cantidad de propuestas de matrimonio que tuve que rechazar. La verdad es que aun no deseo casarme, solo quiero estar con mi padre mientras aun este conmigo, cuando el muera tendré tiempo de pensar en el matrimonio.
Me gustaba volver recorrer el lugar y pensar en todo lo que veía en ese momento. De repente veo llegar a Deshi, el discípulo de mi tío. Este se veía con un porte noble y entero, era altamente un buen hombre y es la persona con la que mi padre desea casarme. El es un par de años mas grande que yo y aunque es bastante talentoso, no me veo cara de ser su esposa, es muy misógino para mi gusto.
—Segunda dama —Dijo el dándome una reverencia.
—Joven discípulo —Murmuré yo y le reverencie tenuemente, solo lo hago por mera educación.
Me despedí de el y seguí mi camino para encontrar a mi padre, quería estar con el un rato y sentirme mejor. Normalmente me la paso el día entero con mi padre, el siempre me enseña sobre reglas de estado, negociaciones, entre otras cosas. Quiere que me convierta en una buena líder y por eso me entrena muy duro, de todas formas no me molesta porque es una buena forma de pasar mas tiempo con mi padre. Me apresure a buscarlo y lo encontré empacando en su oficina, me acerqué y lo abracé por detrás.
—Ran cariño —Dijo papá mientras se separaba de mi.
—¿Qué pasa papi? —Pregunté yo haciendo puchero.
—Cariño, papá tiene que viajar a la secta Lan para hablar de algunos negocios con el líder, por eso necesito que te cuides mientras no estoy y te encargues de algunas cosas —Murmuró el bastante bajo para que nadie oyera— No hagas enojar a tu tío, ya sabes que es un poco tosco —Terminó de decir y yo asentí molesta, el tío era un hombre muy frío.
—Lo haré papi, regresa pronto —Me despedí de el con un abrazo y tomando su maleta se fue.
Seguí su carruaje durante unos minutos despidiéndola con la mano, recién se estaba yendo y ya lo estaba extrañando. Éramos tan unidos que no había nada que nos pudiera separar, ni la mismísima muerte puede separarnos. Mi padre y yo somos totalmente unidos, mas que nadie en este mundo y el universo.
—Se fue tu padre —Escuché la voz de mi tío detrás de mi y me voltee para sonreírle.
—Parece que si tío, tendremos que trabajar en equipo para cuidar de la secta mientras papá no está —Le dije tendiendo la mano, esperaba que no me tomará la mano porque es totalmente frío pero me equivoque.
—Trabajemos en equipo —Contestó el sonriendo mientras me tomaba la mano y hacíamos un fuerte apretón.
Se suponía que papá iba a regresar en dos semanas, por lo que me puse a trabajar muy duro junto a mi tío para mantener la secta perfecta, me uní a tomar te con varias mujeres, le leí historias a los niños e incluso maneje cálculos y papeles básicos del estado. Me gustaba manejar todo eso, me hacía sentir una mujer fuerte y empoderada. No tengo habilidades de artes marciales, esto es lo único que puedo hacer por mi secta.
Los días iban pasando, las dos semanas pasaron rápidamente y me di cuenta de que mi padre no volvía. Tres semanas pasaron pero no había rastro de el, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y el no volvía. Me preocupe tanto que incluso visite a la secta Lan esperando que ellos supieran algo de papá, pero me dijeron que se fue cuando debía y que ya tenía que haber regresado hace mucho tiempo.
—No llores hija, encontraremos a mi hermano —Comenzó a decir mi tío mientras intentaba consolarme.
—No se que hacer, mi papá no está por ningún lado —Dije yo mientras no paraba de llorar, incluso Deshi estaba sentado a mi lado intentando consolarme, pero no había nada por hacer.
Dos meses y una semana sin encontrar a mi padre, estaba demasiado alterada. El se había ido con la promesa de volver en dos semanas y se terminó yendo por mas de dos meses, estaba totalmente preocupada y no sabía que hacer para poder encontrarlo. Me sentía en un pozo sin fondo incapaz de escapar, no sabía que mas hacer mas que llorar y esperar.
—Segunda dama —Escuché la voz de uno de los discípulos de mi papá.
—Dime —Le dije mientras me secaba las lágrimas.
—Encontramos el cuerpo del líder de la secta en el río —Soltó de repente el chico y quedé totalmente en shock.
—¿Ah? —Pregunté de repente sin poder entenderlo.
—Lo siento segunda dama, ¿Qué hacemos ahora? —Preguntó el, parecía triste y yo estaba devastada.
De repente mis piernas dejaron de funcionar y me caí de golpe al suelo, mi tío se agacho a mi lado e intento ayudarme a levantar pero yo estaba perdida, me ahogue de repente en mi propio dolor y sentí una punzada muy fuerte en el pecho, este se me contrajo y se me hizo muy pequeño de golpe. Quería llorar pero no podía, era tan fuerte lo que sentía que las lágrimas simplemente no salían.
—Cremen su cuerpo y preparen todo para el velorio —Ordenó mi tío y yo me puse de pie con dificultad.
—Iré con ellos —Dije de repente cosa que impacto a mi tío— No me convenceré de que está muerto hasta que lo vea —La seriedad de mis palabras hizo aceptar a mi tío y me fui con el discípulo mientras me ayudaba a caminar.
Ver a mi padre fue impactante, estaba en descomposición, probablemente no llevaba mas de dos días muerto. No entendía que podía haberle pasado a mi papi, porque estuvo desaparecido por tanto tiempo y que le habían hecho. Al parecer había caído por un precipicio y murió de un golpe en la cabeza, luego la marea arrastro el cuerpo hasta el río donde fue encontrado.
—Papi, te prometo que protegeré la secta —Fueron mis últimas palabras antes de que su cuerpo fuera cremado.
///
Miré el cielo con mucho dolor, por primera vez desde que supe de la muerte de mi padre pude llorar, no veía nada porque las lágrimas abrumaban mis ojos causando que viera borroso y se deslizaban delicadamente por mis mejillas acompañadas del horrible sonido del viento. Mi pecho se comprimía fuertemente y las cosas eran muy fuertes, todo era demasiado fuerte para mi y me dolía mucho pero tenía que ser fuerte y seguir adelante.
La urna de mi padre con sus cenizas estaba frente a mi, me lancé al suelo llorando sin poder detenerme y preguntándole al cielo porque nos había separado, mi papá era todo para mi y lo único que me quedaba en la vida, ¿Por qué nos estaban separando? Era tan injusta la vida, me sentía totalmente adolorida y no sabía cuanto tiempo iba a tardar en volver a ponerme de pie.
—¿Por qué? ¿Por qué? —Pregunté mirando al cielo, mi tío me abrazó por detrás y lloró conmigo.
Nunca me había sentido tan acompañada, mi tío solía ser una persona fría y dura, nunca hablaba con nadie y era incluso frío conmigo. Por primera vez lo veía llorar, consolarme y abrazarme, un gesto que jamás pensé ver en alguien como el y eso me hizo sentir que no estaba sola y que podía salir de esto si me apoyaba en los brazos de mi tío.
—Todo va a estar bien pequeña, estoy contigo —Murmuro el sin dejar de abrazarme, me sentía mucho mejor que antes.
—Gracias tío, no se que haría sin ti —Solté sin dejar de derramar lágrimas, mi dolor era totalmente imposible de medir.
Me puse de pie y me acerqué a la urna de papá, la tomé en mis brazos y le di un pequeño beso. Luego la abrí y con mi mano saqué de a puñados las cenizas de papá y poco a poco las fui lanzando frente a nuestro árbol especial, el árbol que papá plantó mezclando las cenizas de mamá con la tierra. El espíritu de ella siempre estuvo en ese árbol y ahora uniría finalmente a mi padre con ella. Se encontrarían en el mas allá y estarían juntos por toda la eternidad.
—Papá —Volví a decir mientras seguía soltando las cenizas de mi padre.
Una vez terminé le hice una reverencia y con todo el dolor del mundo jure mi luto de cinco años. Durante cinco años llevaría un velo en tapando mi rostro y me mantendría casta, soltera y recluida rezándole a mi padre. Ese era mi juramento y lo cumpliría para demostrarle a papá que mas allá de todo estaba en mi corazón y nada iba a quitarlo de ahí.
No tenía idea de quien había asesinado a mi papá, pero sin importar nada lo iba a descubrir y le haría pagar muy caro por habernos hecho esto, es algo que mi corazón nunca jama iba a olvidar, porque estaba tan vacía que nada iba a volver a llenarme. No se si cinco años serán tiempo suficiente para volver a sonreír, pero haría lo posible por ser feliz mientras el no estuviera, lo llevaría en mi corazón por siempre.
—Mi mas sentido pésame segunda dama —Dijo tristemente el líder de la secta Lan que venía acompañado de su hija.
—Lo siento mucho amiga —Me dijo Aria abrazándome, yo correspondí su abrazo.
—Gracias por venir —Fue lo único que les pude decir.
—Tío, quiero que te hagas cargo de la secta de ahora en mas. Planeo recluirme por cinco años para hacerle luto a mi padre y otros cinco años para acompañar a mi madre. Haré diez años de reclusión y si me siento bien saldré y sino me quedaré mas tiempo —Le dije y el pareció entenderme, me abrazó calidamente.
—Esperó te pongas bien pronto, quiero que sepas que siempre me tendrás y mientras estés conmigo voy a protegerte —Contestó el y yo le abracé por última vez.
Tomé todo mi dolor envuelto en mi vestido blanco, mi velo blanco y la cinta blanca que ataba mi cabello. Me despoje de mis joyas y oro, de mis accesorios caros, de mis zapatos y humildemente me encerré en la habitación mas pura del palacio, el cuarto vacío de mi padre que siempre se mantenía así. El no era una persona muy material, sus cosas materiales permanecían en su oficina y las cosas de su habitación eran simplemente sentimentales.
Estaba preparada, me esperaban muchos años de luto y reclusión, pero todo era para ser la mejor persona posible para sacar adelante mi secta y descubrir quien mato a mi papá.
Sabía que había más en toda esta historia y no planeaba quedarme mirando mientras veía como poco a poco todo se iba desmoronando. Me gustaba recordar momentos claves de mi vida y pensar en como la tierra me iba quitando todo lo que me pertenecía.
Sabía que algunos conflictos en mi vida comenzaban con todo esté cruel río de emociones, también sabía que parte de mis decisiones era poder enfrentarlo. Tenía mis planea y por el momento necesitaba un tiempo para mi, mi tiempo de luto, algo especial y único que no quiero perder por nada en el mundo. Ese momento mío y solo mío que nadie me podrá arrebatar, no se si estoy lista para ese momento, tampoco se si realmente podré enfrentarlo, pero no dejaré que nadie me arrebate mi momento.
La vida es una constantes de su subidas y bajadas, hay que aprender a moverlo de forma tan gratificante que ya no necesitemos decir más nada.