Capítulo 2

3668 Words
El tiempo era un recuento de malas decisiones y de momentos que muchas veces no queremos recordar, luego de estar diez años recluida en la habitación de mi padre, finalmente tomé la decisión de salir. No fue fácil regresar al mundo, entre en esta habitación cuando tenía quince años y hoy a mis veinticinco, finalmente estoy saliendo.   Me llamó bastante la atención descubrir cual había sido el panorama de mi secta una vez abandone la reclusión, las cosas habían cambiado mas de lo que me imaginaba. Mi tío se encontraba postrado en una cama sin la posibilidad de moverse, al parecer varias enfermedades fueron atacando su cuerpo a lo largo de los años y quedó atrapado en ese mundo de miseria que nadie esperaría.   Quien tomó el mando de la secta fue Deshi y la verdad es que no me molesto demasiado, es el discípulo principal de mi tío y si este confía en el, claramente yo lo hago. Incluso me entere de que finalmente se ha casado, con una persona que cabe aclarar no es muy de mi agrado, pero me alegra ver que se ha instalado en la secta y por fin esta haciendo otra cosa mas que ir detrás de una chica.   No se mucho como es la historia entre el y esa mujer, pero tengo entendido que el tuvo un amorío con una chica en el pasado y que ella pertenecía a la secta Wei o algo así, la verdad no estoy muy actualizada en el chisme. La verdad es que las cosas si se estaban saliendo bastante de control, por ese motivo decidí ir en busca de mi mas fiel confiado para enterarme de las cosas que se han hecho en mi ausencia.   —discípulo —Solté de repente viendo al chico, este se dio la vuelta y me reverencio.   —Es un placer ver a la segunda dama abandonar la reclusión —Dijo este sonriendo y yo le correspondí la sonrisa.   —También estoy feliz por eso, pero me gustaría saber un poco de lo que me perdí estos diez años. Ya me he enterado de algunas cosas, pero quiero saber un poco mas —Fue lo único que le supe decir, el pareció entender a lo que me refería.   —La verdad es que si paso algo fuerte hace diez años, unos meses luego de que entraras en reclusión —Comenzó a decir el chico con tranquilidad— La secta Wei fue completamente extinguida por tu tío —Musito el y yo me quedé totalmente impactada.   —¿Extinguida? —Pregunté sin entender.   —Si o eso pensábamos, pero hace unos cinco años la cosa cambio. Al parecer una de las hijas del líder de la secta sobrevivió y armo su propio ejercito de demonios para vengarse y asesinarnos a todos nosotros —Me explicó con mucho cuidado y en silencio para que nadie escuchara lo que decía.   —¿Vengarse? —Pregunté sin poder entenderlo, ¿Qué tanto me perdí en mi reclusión?   —Al parecer ellos habían hecho algo que perjudico a todas las sectas y se sentencio eliminarla, pero no puedo decir que hicieron, no se tanto, solo soy uno de los discípulos mas jóvenes y estuve en la parte de atrás de la lucha de ese día —Continuó diciendo, la verdad es que todo esto me resultaba demasiado extraño.   —¿Entonces usaron mi ausencia para armar una guerra? —Pregunté indignada, no entendía las razones y necesitaba una justificación de ello.   —Algo así —Contestó este y yo asentí con la cabeza.   Me fui de inmediato sin despedirme directo a la habitación de mi tío, no iba a convencerme de esto hasta que alguien me dijera las razones de lo que pasó. Me costó bastante trabajo poder ingresar a la habitación de mi tío ya que estaba muy custodiado, pero finalmente pude acceder y ver que estaba postrado en su cama y apenas se movía.   —Tío —Murmuré mientras me sentaba a su lado, el sonrió al verme.   —Pequeña, finalmente volviste —Sus palabras eran muy cariñosas y me hacía sentir muy bien eso.   —¿Qué esta pasando tío? Me acabé de enterar de muchas cosas que pasaron en mi ausencia, realmente no estoy segura de que papá hubiera apoyado estas cosas que ni fundamentos creíbles tienen —Intente explicarle mi postura, pero su sonrisa se borró de inmediato ya que pareció entender a lo que me refería.   —Hablas de la ejecución de la secta Wei, la verdad es que si hay razones de que haya sido asesinada y no fue por mi puro gusto —Dijo el tomando mi mano con cuidado.   —No entiendo, ¿Cuáles fue la razón por la que decidiste dar la orden de destruirla? —Pregunté con cuidado sin soltarme de la mano de mi querido tío.   —Ellos fueron los responsables de la muerte de tu padre —Soltó el de repente dejándome en un total y entero shock.   —¿Qué? —Pregunté sin salirme de mi shock.   —Descubrimos que ellos fueron los que asesinaron a tu padre y decidí buscar justicia por el y por ti —Dijo antes de comenzar a toser desesperadamente.   —¿Te encuentras bien tío? —Pregunté mientras intentaba ayudarlo a incorporarse.   —Esta bien Ran, solo estoy viejo y enfermo —Contestó tranquilo.   —Me alegra verte mejor tío, pero no debes enfermarte mucho, eres mi única familia biológica —Murmuré para luego darle un abrazo.   Mi tío era lo único que tenía y lo único que me quedaba luego de haber perdido a la persona mas valiosa en mi vida. Era muy deprimente recordar el pasado y aunque ya hayan pasado muchos años, las cosas no cambian del todo. Mis sentimientos siguen estando ahí, dentro de lo mas profundo de mi corazón y todos esos recuerdos con mi padre nunca los voy a olvidar.   Ya no lloro como antes, ya no me duele tanto como antes, pero aun se me achica el corazón y se me comprime el pecho cuando pienso en el. Pero cada vez que nuestros momentos juntos viajan por mi mente, las cosas se sienten de una forma totalmente diferente de lo que se sentían antes. Ahora sonrío cada vez que tengo esos recuerdos y aunque mi corazón se siente pequeño, mi alma se siente inmenso.   Los días iban pasando lentamente y las cosas se adaptaban de la mejor forma posible. Me agradaba estar en esa situación y siempre iba a visitar a mi tío, lo cuidaba y pasaba tiempo con el. Luego me enteré por medio de el que iban a ejecutar otra vez esa estúpida competencia. Una competencia que realmente detestaba, pero era cuando un conjunto de parejas peleaban sobre palos, domaban bestias y se batían a duelo para ganar un premio que les llena de honor.   Tengo entendido que esta vez se va a premiar con uno de los trofeos mas importantes de la secta Shan; la espada del líder de la secta Wei. Al parecer cuando asesinaron al líder de la secta, se tomó como trofeo la espada que este portaba y había pasado de generación en generación. Se dice que esta no puede usada excepto por el heredero o heredera del líder, pero eso a ellos no les importa. Solo la quieren como trofeo para colgarla en su oficina y presumir de lo genial que es.   Los hombres son tan predecibles que acaban dando asco, al menos en muchos aspectos. Creó que no han tenido tiempo de conocerme y si puedo definirme en una palabra es peleona, soy muy peleona. Realmente me peleo con todo el mundo todo el tiempo y eso puede parecer algo malo, pero en realidad es mejor de lo que esperan.   —Princesa Ran —Dijo de repente Deshi, el no me llama segunda dama desde hace bastante tiempo y es molesto, por ser el líder de la secta cree que no tiene que dirigirse a mi como lo hacen todos.   —¿Qué quieres? —Pregunté sin mas, la verdad no sentía ganas de ser educada en ese momento.   —La Princesa de la secta Fadon va a venir para la competencia, necesito que te ocupes de darle un buen recibimiento —Dijo este y yo asentí con la cabeza pero no tenía ninguna intención de hacerlo.   La Princesa de Fadon es alguien totalmente diferente, es una persona que conocí en la infancia y la verdad nunca fuimos mejores amigas, ella jamás estuvo muy cerca de mi. Pero tengo entendido que ha sido obligada a usar un velo en publico gran parte de su vida, eso es a lo que condenan a las Princesas solteras y es triste. Nunca pude ver su rostro y no se realmente quien es.   Un rato después sentí un carruaje asomarse y me dirigí a las puertas escondiéndome en los arbustos, pude ver como la Princesa de Fadon bajaba con gracia de su carruaje y se dirigía a hablar con Deshi y su esposa Mei Ling. Yo volví rápidamente a mi habitación, quería prepararme para poder ir a visitar a mi tío en la noche y darle su adecuada medicación como siempre lo hacía.   —Segunda dama, este tranquila —Dijo mi sirvienta mientras me terminaba de vestir.   —Ande, solo vete —Solté sin mas y ella me obedeció yéndose tranquilamente.   Me preparé para ir a visitar a mi tío, quería aferrarme a recuerdos que me hicieran sentir mejor y pensar que las cosas se acomodarían. Ya tendría tiempo de presentarme a la Princesa en la mañana, ahora no tenía demasiadas ganas de hacerlo. Continúe mi camino esperando estar un rato con mi tío, pero lo que escuché fuera de su habitación me dejó demasiado en shock.   —Tranquilo, ellos dos no morirán todavía. Pero deberías saber que son los siguientes en mi lista, no olvidaré nunca como mataron a mi familia y dejaré que vayan a reunirse con ellos en el inframundo para rogar su perdón. Usted morirá porque me da igual, pero de por hecho que ninguno de ellos llegará a tener tan hermoso final, primero los torturare hasta la muerte —Decía la voz de una mujer, era una voz fría y calculadora, pero a la vez era suave y delicada.   —No le hagas nada a mi Ran, mi sobrina no tiene la culpa de nada —Comenzó a decir mi tío y yo me acerqué mas para poder observar a quien estaba hablando con mi tío, parecía ser la Princesa de Fadon pero su voz sonaba diferente.   —¿Ran? No sabía que tenías una sobrina, me preguntó si ella estará de nuestro lado o del tuyo, tengo entendido que tu asesinaste a tu propio hermano —Dijo la mujer y mi mente quedó en total shock. Mi tío había asesinado a mi padre, algo dentro de mi pecho comenzó a pulsarme e incluso la ira se sintió fuertemente profundo. ¿Por qué mi tío mataría a mi padre? Son hermanos, ellos se amaban o al menos eso era lo que yo creía. Mi papá era el líder de la secta pero no lideraba solo, su hermano era su mano derechas y Deshi era la mano izquierda por ser el discípulo del tío.   —No fue así, no fui yo. El que asesino a mi hermano fue Deshi, pero fue un accidente, el se reveló y no encontramos otra forma de detenerlo —La voz de mi tío lucía totalmente desesperada y yo no sabía que hacer. Varias lagrimas se deslizaron de repente por mis mejillas y mi corazón se sintió mas pequeño de lo normal. No entendía, no quería entender, no me entraba en la cabeza que todo esto estuviera pasando y no podía con ello, no sentía que fuera algo que pudiera superar y la verdad no me veía haciéndolo. ¿Quién era esa mujer? Me resultaba muy conocida, pero no entendía quien era y que pretendía, pero no importaba, ella desveló la verdad que tanto he buscado.   Definitivamente ella es de fiar.   —No lo puedo creer, me mentiste tío —Dije mientras entraba hecha una furia, realmente no podía creer que hubiera tenido el descaro de mentirme.   —Yo...     —No digas nada, me dijiste que mi padre había sido asesinado por discípulos de la secta demonio y no es cierto —Lo interrumpí furiosa, no iba a permitir que me llenará de mas mentiras la cabeza, es un completo mentiroso y nunca se lo voy a perdonar. Menos cuando vio el dolor que sentí al perder a papá.   —¿Mis discípulos asesinaron a tu hermano? Viejo mentiroso —Dijo de repente la mujer y en ese momento supe quien era. Pyralis, la Princesa de la secta Wei y la líder de la secta demonio de la que hablaba el discípulo.   —¿Usted es la Emperatriz demonio? —Pregunté y ella asintió con la cabeza— ¿Vienes a matar a mi tío? —Volví a preguntar y ella volvió a asentir.   ¿Realmente me importaba? Mi ira se había incrementado y mi odio también, ahora lo entiendo todo, eso de se reveló es una vil excusa para matarlo. Ellos querían extinguir la secta Wei y como mi padre no estaba de acuerdo, lo asesinaron, eso fue lo que pasó. Lo tuvieron recluido durante mas de medio año y lo mataron, lo mataron sin importarles nada. Ahora a mi tampoco me importa nada.   —Vete Ran, llama al líder de la secta y que vengan por ella —Dijo el de forma desesperada, la mujer también me observo y tenía el presentimiento de que iba a detenerme si corría, pero yo no tenía intención de hacerlo.   —No lo voy a hacer —Contesté sin mas y me quede ahí observando la situación.   —Pero va a matarte o peor; llevarte con ella y anda a saber que cosas horribles te harán —Empezó a decir desesperado, la Emperatriz se reía y yo me sentía que el era el enemigo y ella mi aliada, no la conocía pero ya sentía que había sido el destino.   —No me importa, quiero irme con ella —Mis palabras los dejaron en shock a ambos, en especial a mi tío que parecía bastante aterrado a la idea— La secta Shan mató a mi padre, es mi enemiga mortal, no hay razón para que siga acá. Todas las sectas están del lado de mis enemigos, solo me queda unirme a su enemigo —Dije observando a la demonio, ella parecía interesada en mis palabras y yo solo quería morirme e irme con papá.   —No sabes lo que dices niña estúpida —Habló esté con tristeza y yo me negué a mirarlo, no podía ver los ojos de alguien en quien había confiado pero que me había traicionado.   —Acépteme como su discípula Emperatriz demonio y permítame vengar a mi padre —Murmuré sabiendo que eso le dolería a mi tío, pero ya nada me importaba, solo quería vengar a mi padre, era todo lo que deseaba.   —Claro, pero deberás saber que una vez entras en la secta demonio no puedes salir, eres una niña que probablemente se aterrorizara al ver lo que viene. No somos falsos como tu secta, somos asesinos y protegemos a los débiles, pero eso no cambia el hecho de que derramamos sangre —Habló ella con seguridad y yo asentí con la cabeza.   Sabía perfectamente a lo que me enfrentaba cuando decidí unirme a ella, pero en variadas palabras, no hay nada que pueda hacer para ayudarme a mi misma. No tengo a donde ir y no puedo quedarme en la secta que mató a mi padre, culpó a una secta inocente y fueron asesinados sin importar que. Se que mi padre querría que protegiera la secta, pero todos fueron cómplices de estos asesinatos y yo fui la única que no participo porque estuve recluida.   Tan decepcionada de mi secta, no puedo creer que mi padre quien les había dado todo y peleaba por ellos sin importar que, tirarían todos sus ideales a la basura. Estoy tan decepcionada que no puedo hacer mas que decir; esto debe terminar. No hay nada que se puede hacer, deseaba que las cosas pudieran solucionarse pero la vida no parecía ser algo fácil y yo ya no quería vivir así.   Además sabía que solo había una secta en el mundo que podía darme la venganza que buscaba, después de todo los enemigos de mis enemigos son mis amigos y ambas buscábamos lo mismo; matar a Deshi y sin importar que haría lo que estuviera en mis manos para verlo muerto. Me dolía el pecho de una manera imposible de frenar y nada de lo que hiciera podía detener este horrible sentimiento, era como si de repente toda mi alma se hubiera consumido y no encontrará una manera de sobrellevarlo, era tan triste e imposible de solucionar.   —Lo se, se quienes son. No me aterrorizare, puedo parecer una niña pero soy la hija de mi padre y haré hasta lo imposible por vengarlo —Espeté molesta, estaba preparada para fuera lo que me tocará enfrentar y nada iba a detenerme de esta decisión.   —Esta bien, te tomaré como mi discípula personal. Ahora vete que debo terminar con el trabajo aquí, ya veremos como sacarte cuando nos vayamos —Terminó de decir ella y me levante para irme rápidamente del lugar.   Me paré fuera de la habitación, me apoye contra la puerta dejando las lagrimas deslizarse por mis mejillas y me dejé caer sobre mi propio cuerpo con mucho dolor. No quería seguirme victimizando, no quería que me siguiera doliendo, había decidido sentenciar la muerte de esa Princesa débil, mi inocencia moriría con ese cuerpo de fieltro que se deslizaba por las aguas del destino.   Una nueva yo nacería, la Princesa fuerte que vengaría la muerte de su padre. Está era definitivamente la última vez que lloraría por esto y no dejaría que nadie nunca volviera a herirme. No volvería a pensar en el viejo que me traicionó, quería mas y mas, necesitaba explicaciones y sabía que ellos nunca me la darían y ya que jamás lo sabría, solo tenía la opción de hacerles pagar por todo lo que me habían hecho.   Mi dolor no sería en vano y mi sufrimiento no quedaría en vano. Recordaba el momento en que vi el cuerpo de mi padre, ellos no querían que lo viera pero yo quería verlo, solo de esa forma podía convencerme de lo que había pasado y no había nada que pudiera detenerme de hacerlo. Nunca olvidaré lo que sentí, como mi alma se fue apagando y como mi cuerpo se fue disolviendo lentamente y como desee en ese momento morir con el, quería irme con el y no podía entender porque me lo habían arrebatado.   Creía que esos diez años de reclusión serían buenos para mi, que me ayudaría a sobrellevar el duelo y que saldría siendo otra, con el corazón mas compuesto pero no era así. La verdad es que nada de lo que me pasaba tenía arreglo, no importaba cuantos años me encerrara, al final si nadie pagaba el daño y no habían culpables las cosas no cambiarían. Solo me sentiría mejor cuando obtuviera la justicia que merecía.   Fue como cuando tuve que esparcir las cenizas de mi padre, fue una de las cosas mas difíciles que tuve que hacer y mi corazón no sentía completo. Cada vez que metía mi mano en la urna para sacar un puñado de sus cenizas y finalmente esparcirlas sobre la planta de mi madre, era como una estocada en el corazón y nada de lo que hiciera podía arreglar ese hecho. Era una maquina de horror, la peor de las que había visto en toda la historia.   Regresé a mi habitación lanzando cosas por el aire, estaba totalmente frustrada y no sabía que mas hacer. Ande apareció de golpe para intentar detenerme pero no había nada que hacer, yo estaba fuera de mi propio cuerpo. Quería descargarme esa noche y poder volver a ser yo misma en la mañana, que las cosas fueran diferentes y que nada volviera a ser como antes, eso era lo que necesitaba y lo que mas quería en la vida.   —Debe calmarse segunda dama —Pidió ella y una fuerte ira me embargo al oír eso.   Segunda dama fue el titulo que recibí por ser la hija del líder de la secta, Princesa era mi titulo por tener la sangre de mi padre quien era el líder de la secta. No quería escuchar esos títulos porque marcaban que pertenecía a la rama principal de la secta Shan y no quería saber nada de eso. No quería volver a sentirme así, no quería odiar las cosas que me hacían sentir bien, pero ahora nada me hacía sentir bien.   No quería volver a ser llamada segunda dama, no quería volver a ser la sobrina del antiguo líder y no quería tener nada que ver con Deshi, el líder de la secta Shan. A partir hoy seremos desconocidos, esta secta y yo no tenemos nada que ver. Tal vez le fallé a mi papá al abandonar una secta que para el significo mucho, pero no podía estar de lado de quienes le mataron, finalmente terminaría eso y todo acabaría.   —No vuelvas a llamarme así, ya no soy la segunda dama —Solté con un odio en mi voz que hizo que Ande retrocediera.   —Por supuesto Princesa —Susurró y yo asentí.   Princesa no era mi titulo de hija del líder, Princesa fue el titulo que me dio el pueblo. Así como la Princesa Wei fue llamada Emperatriz demonio, yo fui llamada Princesa celestial. Por mis habilidades de curandera y por mi corazón puro junto a mi noble inocencia. Me gustaba que me llamaran así y conservaría el titulo, pero ya no quería volver a ser la segunda dama.
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