6.1. DANDOME UNA NUEVA OPORTUNIDAD

1696 Words
TE FIJASTE EN TODO LOS ERRORES QUE COMETÍ, PERO NUNCA EN TODO LO QUE HICE POR TÍ -¿llueve? -sí, creo que llueve y esta nublado, pero ¿Cómo está tu corazón ? - adolorido, como el sol que se esconde de a poco, mi corazón es como el cielo que se pone nublado, oscuro y derramando gotas como si fuera a llover, conjunto del sangrado . Horas antes Salí de casa como todos días, me dirigía a la empresa *PROJEC CSH ASOCIADOS*, ¿Quién diría que podría ser gerente de la empresa de mi padre?, en si mi padre es socio por ende unos de los dueños, la empresa es reconocida en Corea y todos los países, qué más puedo pedir tengo dinero, salud y amor. -Srta. Lee, el Sr. Choi Seung Hyun acaba de llegar, la espera en la sala de junta- ¿mierda que hago? Ni siquiera tengo un minuto de llegar y ya me atormentan, a todo esto ¿Qué hace el aquí?. -voy para allá, mientras por favor lleva dos cafés, que sea un capuchino para el Sr. Choi y para mí un americano. - si Srta. Lee -Por cierto Alexandra- gire hacia ella- por favor que nadie nos interrumpa y cancela todas las citas de mi agenda del día de hoy -si señorita Lee, como ordene- gire y seguí mi camino. Los Nervios me carcomen el alma, si Seung vino de Alemania a Corea es por algo, hace 9 años se fue a Alemania, mi mejor amigo, no mi ex mejor amigo y ahora mi rival o enemigo regreso a Corea, y eso es grave o ¿debería entender lo así?. Dejo de pensar y cruzo todo el corredor que me lleva a la sala de juntas, dejo de caminar y me paro en seco, doy un respiro profundo, toco y el siguiente paso es abrir la puerta, mientras que ingreso me encuentro con la espalda de Seung , me tenso y tras cerrar la puerta comino hacia mi asiento, mientras que el voltea y me mira; pero antes de sentarme hago una pequeña reverencia frente de el. - Buen día Sr.Choi - me siento y lo veo, trae unos lentes puestos, su cabello perfectamente peinado, ni que hablar del traje que lleva, se ve sexy y se nota que a cambiado mucho en 9 años. -buen día ¿Srta?, - lee unos papeles como si no se acordara mi apellido- Lee MinHa- cretino fingiendo que no me reconoce, me rio-¿dije algo gracioso?- su voz gruesa sonaba con pesar . - no Sr. Choi. - bueno no quiero ir con rodeos señorita Lee, así que necesito una oficina para mi, me traslado a vivir de nuevo en corea así que seré yo quien dirija de ahora en adelante la empresa. Que mierda, ¿me quedare como cogerente? No, no lo aceptare - no se preocupe de ahora en adelante usted será la cogerente y mi mano derecha aquí en la empresa- gilipollas eso es lo que es, quiero decírselo pero me muerdo la lengua- yo seré el gerente de la empresa, pero necesitaré de su ayuda, ¿Qué dice? - ¿Qué, que digo? digo que no, e trabajado 7 puñeteros años aquí y de los cuales 27 años te conozco, mierda Seung ¿a qué has venido?, ¿a que as regresado en si?, no creo que solo por la empresa. - Mire Srta. Lee, e venido a hablar de la empresa - se quito las gafas- y no es de su incumbencia por que regrese. - me importa y mucho, lo que estamos hablando es sobre la empresa, te hago recordar que tú te arias cargo de las empresas en Alemania y yo junto a Mauro nos haríamos cargos de las empresa de Corea, ahora regresas como un gran jefe imponente y quieres que me quede, ¿así, como si nada?, además las cosas van bien en la empresa. - ¡eso es lo que dices tu!- me tiro casi en la cara unos sobres. -¿que es esto? - ábrelo y fíjate el contenido- le hice caso, lo abrí y no pude creer lo que veía. - son las... - así es, e estado contabilizando los ingresos de las compañías, como también los materiales que utilizan- suspira- primero las cifras están en rojo, y si, Mauro a estado desfalcando la empresa y... - no digas idioteces Mauro no aria esos tipos de cosas. - tengo pruebas, ya hable con nuestros padres y con los de el. - ¿Que? - si, el Sr. Kim vendió su parte para salvar a su hijo, y ahora el 51% de las empresas es de mi padre - eso no es cierto. - ¿eres ciega o que? - imbécil vete a la mierda. - una niña como tu, no debería hablar así - tenemos la misma edad imbécil. Me pare y me dirigí hacia la puerta, no tenía porque soportar toda esta farsa, pero sus manos me detuvieron, me apego a su cuerpo y me susurro en el oído, haciéndome temblar - quédate y se mi amante, Mauro no vale la pena, mira – Seung me entrego unas fotos y en ellas se veía a Mauro, pero no solo, sino con Emilia, la movía de Seung Hyun- ellos nos engañan, dicen que nos aman pero no - no podían ser cierto esas fotos tienen que ser trucadas como los otros documentos de auditoria. - ¡esas fotos están trucadas!- grite mirándole la cara. - que sacaría yo con esas fotos, dime, si Emilia me engaña a mi también. - no te creo. - ¿no?, ¡pues ya lo veras!- Seung tomo mi mano, casi arrastrándome me saco del edificio, me subió al auto de el, manejo echa furia y luego se estaciono en el famoso hotel "Black and White" , ¿Mierda que hacíamos en un hotel?, sea vuelto loco o que. - ¿Qué hacemos aquí? - lo mire perpleja. - no me creíste lo que te dije, ni lo de las fotos, así que te traje al hotel para que te dieras cuenta. Sus palabras sonaban duras, el pesar de su voz hacia que tuviera temor. ¿Y si realmente fuera verdad lo que dice?, conozco a Seung y sé que a pesar de todo lo que paso el no mentiría y como dijo el, ¿Qué ganaría con todo esto?, si realmente es verdad, entonces Emilia también lo engañaba y él perdería a su prometida. - Me rindo – Seung me mira con dureza- te creo - mi corazón comenzó a suprimirse de dolor - ¿Qué tengo que hacer? - empuñé mi mano, sentía dolor en el corazón que juraba iba a desfallecer. - Pero primero -se acerco a mi y me beso, abrí grande los ojos, algunas beses he soñado con probar los labios de Seung, no lo puedo negar, pero no pudo ser asta este momento. Sus labios son carnosos, suaves y dulces; su fragancia a menta con chocolate hace que me bloquee, me toma de la cintura para acercar nuestros cuerpos, siento su lengua masajear mi labio para dar le paso a mi cavidad bucal y jugar con mi lengua, quiero seguirle el paso, pero no puedo, es el, el que me maneja, o por dios, quiero que no pare, pero me acuerdo que estamos en el estacionamiento del hotel, sentados dentro de un auto y donde cualquiera o para especificar algún conocido nos podría ver. trato de separarme, pero Seung lo evita, toma mi mano, para luego ponerlo en su m*****o duro y yo sentirlo, me ruborizo por todo lo que está pasando, el beso se intensifica, cierro los ojos y disfruto el momento. Ahora yo quiero que siga, pero es el quien me suelta y me mira. - tú decides cuando parar. Lo miro, el me mira y yo solo asiento, lo que acaba de pasar es algo mas que una simple venganza o atracción, La lujuria se ha apoderado de nosotros, sus ojos me lo dicen también, tan solo mirar sus ojos veo a la lujuria misma y el atrevimiento que puede desatar todos nuestros bajos instintos. - vamos – sale del auto y abre la puerta de mi lado, sostiene mi mano para luego mirarme, no decimos nada, sabemos lo que pasara y solo nos toma unos minutos para ingresar al ascensor del estacionamiento del hotel, pero inesperadamente me lleva hacia la dirección del Bar. Cuando Ingresamos a la sesión del bar, yo me siento detrás de la puerta y Seung se acerca al barman, habla con el y regresa donde estoy sentada. - pedí algo de tomar, espero que no te incomode. - no, no importa, gracias- lo miro- ¿Qué hacemos aquí? - espera y veras- vio su reloj - que tengo que - sujeto mi mano- ¿Por qué sujetas mi mano? -tenías que verlo de alguna u otra forma- fue en ese preciso momento que entendí por que estamos en el bar, vi como Mauro y Emilia ingresaban eran como una hermosa pareja de enamorados en un bar. -Te dije que te creía- mis lágrimas salían sin parar, pero Seung saco un pañuelo y las limpió - te ves tan hermosa- ¿a qué iba todo eso? me preguntaba a mi misma, sin decírselo - deja de llorar que tu maquillaje se arruinara- pero no podía, ¿Cómo hacerlo?, si estoy viendo a nuestras parejas besándose, se supone que nos casaríamos con las otras personas que están al otro lado del bar. - señor aquí le traje su wiski en las rocas y para la dama un tequila. - ¿tequila? - Seung me sujeto con fuerza la mano- yo no... - puedes retirarte- y así lo hizo el mesero. Por unos minutos observe junto con Seung todo lo que hacía Mauro con Emilia, se reían, se besaban, se acariciaban, se susurraban al oído. Maldición, no parare de decir que parecían una pareja, y eso me duele más, el ser traicionada. Seung tomo mi mano y se acercó a mi oído -Es hora de actuar- me dio una sonrisa ladeada.
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