PUEDE QUE LA DISTANCIA AFLORE
LOS SENTIMIENTOS ENTRE DOS AMIGOS,
LA VERDAD SALE A LA LUZ Y
TAN SOLO UNA VEZ, EN UN MOMENTO EL
AMOR FLORECE SIN DAR RAZÓN O
MOTIVO ALGUNO.
En un instante nos dirijamos al ascensor, un hormigueo se apodero de mi cuerpo, la sensación de excitación que que me daba Seung era única, ¿podía ser acaso algo más?, oh ¿Podría ser solo por mí parte?, porque por parte de él, dudo mucho que sienta lo mismo.
El solo hecho de saber que Emilia le traiciono me hace saber que esta despechado al igual que yo, pero
me pongo a pesar si lo mío es realmente despecho o solamente que el dolor de la traición de parte de Mauro. Me quedo mirando mis manos mientras sigo pensando, creo que le tenía solo cariño, pero aun así siento que me duele, ¿Pero por qué? es mi pregunta y confusión, pero que, si se es que Seung si ama a Emilia, recuerdo que nuestro distanciamiento fue después que Mauro me pidiera que fuéramos novios, Seung ni bien se enteró me llamo, y me preguntó si era verdad, yo solo dije que era verdad lo que le habían contado, pero antes de terminar de hablar colgó la llamada que me hizo.
Fue un total desconcierto después, pasaron segundos, minutos, horas, días, semanas sin saber nada de él, me sentía triste, por no saber qué es lo que sucedía, mi mejor amigo había desaparecido de la faz de la tierra, llamaba a su celular y me mandaba a buzón de voz, pero cuando llamaba a su casa decían que no se encontraba.
hasta que un día los socios de la empresa de mi papá decidieron hacer una fiesta a lo grande por un contrato que consiguieron cerrar, recuerdo que ese día fui con Mauro ya que para ese tiempo todos sabían
que éramos pareja, en la fiesta de la empresa habían empleados, amigos, conocidos, empresarios, familiares y sin duda alguna mi padres juntos con sus socios, busque con la mirada a Seung Hyun pero no lo encontré, hasta que alguien me empujó, voltee por reacción y reconocí al instante quien me había empujado, era “Emilia”, la tonta niña rica que sus padres mantenían y mimaban, recuerdo que ella siempre estaba detrás de Seung, bueno casi siempre que podía o lo veía estaba detrás de él.
-¡eh mustia ten cuidado!, ¿o acaso no vez?- me miro con sus ojos de serpiente
- ¿a quién le has dicho mustia, raquítica?- yo sabia por donde atacar
- ¿a ti morsa, a quien más?- un poco más y suponía a llorar por quererme insultar, es gracioso verla tratar de insultar a alguien, a ella no se le daba bien hacerlo- amor esta me está ofendiendo - Voltee para ver quién era el ciego que se fijó en ella, pero valla sorpresa la que me di.
- discúlpate con Emilia- la voz de Seung rechinaba entre mis oídos. –
-¿porque tendría que hacerlo?- vi como Emilia se acerca a Seung y lo abrazaba.
- uno porque es mi novia y dos por que no voy a dejar que la insultes, así que discúlpate.
Su mirada era sombría, una mira que nunca había visto en él, ¿Qué le paso?, ¿Dónde estaba mi mejor amigo,
el que siempre me defendía a mí de todo y de todos?
- no lo are, no me disculpare con ella, fue ella quien comenzó primero- sentí unos brazos alrededor de mi cintura.
- ¿sucede algo amor?- Mauricio me beso el cachete.
- no, nosotros nos vamos- habló Seung Hyun.
Desde ese momento nada fue como antes, cada vez que me encontraba con Seung era para puro pelear por culpa de su noviecita, cada vez que lo veía junto a ella me rompía el corazón, porque me había robado a mi mejor amigo.
Sabía que era raro pero necesitaba sentir sus abrazos, sus acaricias, mierda, porque se tuvo que alejarse, sin ninguna explicación, ¿Por qué?.
Un largo tiempo paso y mi padre me comento que Seung se iría a vivir a Alemania, que se aria cargo de las empresas de allá, también me conto que su padre estaba más que feliz con la idea que su hijo se abriera paso en el mundo de los negocios internacionales, pero lo más triste fue que nunca más supe de él, yo me involucre con las empresas de corea y me hice cargo de ellas junto a Mauricio. Pero mi vida amorosa fue algo monótono, con Mauro salía al cine o pasear a alguna parte, pero nunca sucedió nada entre los dos que un simple beso o acaricia ya que decidimos dar el primer paso después de casarnos.
Actualidad
Las puertas del ascensor se abrieron, Seung tomo mi mano y me dio pase para salir primero. Caminamos por un largo pasadizo y nos detuvimos en una puerta de color plomiza entre gris
- toma- me entrego una tarjeta- esta tarjeta es una de las únicas llaves que puede abrir esta puerta, yo tengo una y solo tú tienes la otra, solo nosotros tenemos acceso a esta habitación, ¿entiendes?.
- si- le mire a los ojos
- entremos.
Deslizo la tarjeta y abrió la puerta, se puso a un lado y me dio el paso para que ingresara primero.
Cuando ingrese lo primero que hice fue chequear la habitación, era enorme y muy bonita, sentí a Seung cerrar la puerta detrás de mí, cerré los ojos pensando y percibiendo lo que vendría después.
Mil emociones recorrían mi cuerpo al sentir el tacto de Seung, su toque era suave ante la piel de mi brazo, su respiración cerca de mi cuello era como si estuviera absorbiendo mi fragancia, sus labios rosaban ahora mis oídos para luego pasar nuevamente a mi cuello y hacerme una invitación a pecar. Me dio vuelta para quedar frente a el.
- ¿Por qué no abres los ojos?
- solo quiero sentir lo que no e podido sentir antes- quería ser franca y dejarme llevar aunque sea una vez en mi vida, solo quiero recordar este día, eso era todo, porque hoy sería el día donde todo cambiaria para bien o para mal.
- ¿estas segura?, nada nos ata solo…
- no digas nada y solo continua.
Como si estuviera impaciente de no poder sentirme me beso, lo siguiente que supe fue que me despojo de mi abrigo, me cargo en sus fuertes brazos como si estuviera llevando a una novia hacia la cama, me puso suavemente en ella y dejo de besarme. Abrí los ojos y vi que Seung se quitaba su saco, la corbata, luego se quitó su correa y abrió su cierre, para finalizar quitándose la camisa y yo con un dedo hice que se acercara, me beso la frente, mi mejilla, mis ojos, mi nariz, mis labios, lamió mi cuello y mordió mi oreja, mientras sus manos desabrochaban mi blusa, hizo una pequeña distancia entre los dos y miro mi busto
- hermosas- me sonrió.
Me quitó la blusa por completo y desabrocho mi brasier, jugueteo con mis pezones, los mordió y lamió, parecía desesperado, masajeo y jugo con ellas y mi tortura fue al momento de sus caricias.