Juramento

1990 Words
Dentro del esquema de la manada la clasificación constaba de dos partes, la primera era una prueba en la que unas gotas de sangre de cada niño se disolvían en la sustancia que revelaría su jerarquía o segundo sexo, así los azules eran Alpha, verdes Delta, naranja Beta, y muy rara vez se presentaba el rojo que señalaba a los Omega. Si esto ocurría, y por los casos que la historia narraba donde los Omega femeninos o masculinos habían ocasionado infinidad de problemas entre los demás pobladores de Vinice, los dirigentes decidieron que, si la clasificación mostrase uno de estos individuos, sería sacrificado por la madre en castigo por haber ocultado a la manada lo que ella podía determinar desde el momento del nacimiento debido al aroma que desprendía la cría y que sólo era detectado por los progenitores. La segunda parte consistía en dar como bienvenida oficial de los menores a la manada, dijes de oro que implicaban su rol dentro del grupo de acuerdo con su segundo género, costumbre que aplicaba a todas las manadas de Tanah, así los Alpha tenían una corona de olivos que los señalaba como líderes, los Deltas un arco con una flecha por ser guardianes y normalmente de aquí salían los Deum, los Beta una pluma por ser los administradores y científicos. Sin embargo, en Vinice a la madre del Omega se le daba una daga para acabar con la vida del vástago, dejándole morir desangrado si la hembra se equivocaba en el momento de herirlo y no provocaba el deceso inmediato. El desalmado espectáculo concluía con la elección de dar el cuerpo a los carroñeros o quemarlo ante el pueblo en la piara, siendo el verdugo quien debía, en ambos casos, entregarlo a la expiación. Esa decisión era la que Kaire esperaba, que Line lo diera a los carroñeros, así él podía, como padre del niño, amortajar el cuerpo y acompañar a su pareja al destierro, momento en que Kolya, su hermano, aprovecharía para llevarlos donde Sarata pudiendo entregar su alma a Caos en tranquilidad. No obstante, las cosas se dieron diferentes. Cuando la copa de Constancio mostró el brillante rojo, la satisfacción en el rostro de la Beta con quien llevaba catorce años compartiendo fue la advertencia de que Line esperaba ese instante con ansiedad. —Cuando nació su imagen me recordó a tu madre —dijo en voz baja la mujer confesando lo que dejó sin fuerza a Kaire por la manipulación de la que fue víctima—, ella jamás aceptó nuestra unión, incluso antes de morir me reclamó por tu elección de abandonar el destino que te correspondía. —Nunca me arrepentí, cada día contigo es una bendición para mí —respondió el hombre con la intención de hacerla cambiar de parecer, pero la loba rió con dolor por la afirmación. —Pero el amor y pasión que quería siempre han sido de tu destinado, ese Upiro al que marcaste —los ojos de la castaña se posaron en los azules de Igave demostrándole que nunca desconoció la verdad sobre con quien pasaba sus periodos de calor. Con sorna concluyó—, el único celo que compartiste conmigo dio como resultado a Constancio, un Omega Deum. Kaire apretó los puños evitando abofetearla por el tono despectivo que utilizó, para manadas como la de Igave la posibilidad de tener a un Omega con las características que poseía Constancio, y que provenía de su difunta madre, era un regalo de los dioses. —Aceptaste compartir tu vida conmigo, la segunda hija del líder de la manada de Vinice, por voluntad propia cediste a tu lugar como Alpha de Igave o como Deum —lo enfrentó la Beta recordándole que la posición en la que se encontraban era la consecuencia lógica de lo que él mismo decidió por no atacar a la r**a de su amado Sarata—. La muerte de este cachorro es romper de manera definitiva con tu pasado, darnos una oportunidad lejos de lo que significó tu vida anterior. —Es decir, olvidarse de quien es por complacerte —la voz de Kolya Igave se escuchó detrás de la pareja. Line saludó a su cuñado, era lógico que estuviese ahí, lo había hecho con sus dos otros sobrinos así que no se extrañó por la visita—. Cumple con tu trabajo mujer, que mi hermano cumplirá con el suyo. La loba se despidió para ir donde se solicitaba su presencia, el primero en hablar fue el recién llegado. —Mi cuñado te envió un mensaje —la sonrisa de Kaire no pasó desapercibida por Kolya; a veces le tenía envidia, aunque no podía quejarse de la Alpha que con la que se casó, hubiese deseado también conocer a su destinado—. «Recuerda mi marca y ni se te ocurra romper el lazo». La carcajada tuvo que ser reprimida ante la reprobación de quienes tenían a escasos pasos de ellos. Asintió en lo que ambos volvían su atención a donde los cachorros eran recibidos por los orgullosos padres, el último en pasar fue su amado Omega. Line cogió la daga para caminar hacia Constancio que sonrió por lo brillante del arma, el mango de madera tallada era completado por una curvilínea hoja plateada. El niño la vio agacharse a su altura pidiéndole un abrazo que de inmediato fue correspondido, de repente soltó un gemido de dolor al sentir como su piel era cortada en dos ocasiones. El cuerpo del Omega fue separado con asco por la misma Beta que se dispuso a concluir su obra apuñalando el corazón, pocos segundos bastaron para que un enorme lobo canela se ubicara sobre el pequeño recibiendo la estocada en su propio corazón, Line soltó la daga, acababa de asesinar a Kaire. El desgarrador grito de la hembra se opacó con el aullido de Igave, que cayó a un lado del niño. —¡Las mentiras siempre se descubren Line! —expresó el hermano de la Beta que lloraba sobre el animal que pocas veces había visto, pero que reconoció de inmediato—. ¡Pueblo de Vinice!, el cachorro y su progenitor serán llevados al cementerio para que los carroñeros hagan su trabajo, el repudio por la loba que nos engañó sea ejecutado. Kolya vio como los presentes daban la espalda a Line, la guardia del líder le pidió levantarse para acompañarla a la casa, seguida a prudente distancia de los mayores de la manada. No era de sus afectos, pero la hembra tendría un final más doloroso que el de sus familiares. Encerrada en la vivienda sería quemada viva, el terreno que poseían maldecido y al final nadie podría decir su nombre, siendo desterrada también de la memoria de todo aquel que viviese en Vinice. Lanzó un silbido al aire para llamar a los soldados de Igave que se encontraban camuflados entre los pobladores de Vinice, siguiendo la orden de su líder alzaron los cuerpos de Kaire y Constancio, los colocaron en la carreta que traían para una vez listos marchar rumbo al “cementerio”. Nadie los siguió, así que pronto cambiaron la dirección para internarse en el bosque hasta el claro donde los Upiros les esperaban. El dolor en el rostro de Sarata fue manifiesto para los lobos, el aroma a jengibre y miel flotaba a su alrededor con notas amargas que los obligaron a retroceder sorprendidos por reconocer que las leyendas eran ciertas, la marca visible en la base de la nuca sangraba sin importar a quien la poseía manchar la blanca túnica. El albino acarició el suave pelaje que tantas veces le cubrió depositando pequeños besos en la cabeza de su destinado, a pesar de que lo susurró, el fino oído de la r**a de Igave escuchó con claridad la promesa que le hizo a Kaire mientras dándole un nuevo roce profería un “te amo”, luego con cuidado cortó una de sus muñecas pidiendo a Kolya que le ayudara a mezclarla con la de su amante. Cuando creyó que era suficiente lamió su herida cerrándola, la imagen hizo tragar saliva a su cuñado, nunca había creído las historias de cómo los vampiros provocaban esa fascinación en sus víctimas, pero realmente se hacía difícil controlarse ante el aroma y los tentadores movimientos del nigromante. Irguiéndose con el cuenco en las manos, Sarata pidió colocar al cachorro en el altar, una vez allí le quitó la prenda que llevaba puesta observando las heridas hechas por Line, era un milagro ver como se aferraba a la vida, se sintió satisfecho de evidenciar en el niño la fortaleza de la estirpe a la que pertenecía, otro en su lugar no hubiese alcanzado a llegar. Lavó las lesiones con la sangre recolectada, el gemido leve le indicó que la mezcla estaba haciendo su trabajo, alzó su mirada hacía Kolya indicándole que debían esperar por la regeneración del tejido, una vez ocurriera volverlo a la vida dependía de su protegido. El líder de la manada de Igave recién notó la presencia del chico, un rubio de ojos miel que observaba en silencio la escena. Sabía que los vampiros no podían amar, así que el vinculo entre él y Sarata debía ser muy fuerte para aceptar unirse a un lobo más allá del peligro que suponía el rechazo de su propia especie. Una media hora después, el cuerpo de Constancio había sanado, encendiendo las antorchas alrededor de la piedra, el nigromante inició el ritual. —Eres sangre de su sangre, ¿ratificas la decisión de Kaire su padre? —Kolya afirmó con seguridad, sabía que ese lugar lo debía ocupar Line, pero la loba en ese instante debía estar muerta como castigo por sus mentiras—. Si es así, ¿aceptas que su unión sea eterna, superando incluso el límite de la muerte? Por segunda vez el lobo ratificó la decisión, con cada una de las respuestas el Upiro ataba la mano del cachorro a la del joven vampiro. —Cada cinta representa algo para nuestro pueblo, y así como uní mi existencia a la de quien Caos designó como mi destinado, hoy preguntó por tercera vez a ti Kolya Igave, ¿aceptas la unión de tu sangre con la de un vampiro? Kaire le comentó de ese pacto, era más como un matrimonio pagano donde cada color se vinculaba a lo que se esperaba para la pareja, en el lazo se veía el verde de la salud, el naranja del amor sincero, el azul del saber y, finalmente, con su respuesta se ataría el n***o, del poder y el respeto. —Entrego la vida de mi sangre a quien lo merece, porque en sus ojos veo lo que mi hermano vio en ti, si él es su destinado esto simplemente es parte de lo que tarde o temprano ocurriría. La cinta rodeó la mano de los cachorros, mientras en la lengua de los antiguos el nigromante concluía la ceremonia. —Lord Malik estamos a su providencia… Los ojos del chico cambiaron a un rojo profundo, sus colmillos se mostraron para clavarlos en la vena radial del mismo brazo en el que se hizo el amarre. Cuando se separó Kolya escuchó claramente cual era el aroma del Omega de los labios del Upiro, el chico mordió su muñeca y alzando con delicadeza la cabeza del cachorro le hizo beber de su propia sangre, la fragancia a canela se dispersó en el lugar provocando que los lobos se taparan la nariz, era molesto para quienes no eran sus parejas sentir las feromonas de otro. Ver a su sobrino aferrarse a la muñeca de Malik demostró que tomó la decisión correcta al apoyar a Kaire, al separarse el niño volvió a caer en un sueño profundo. La caricia que le regaló el de ojos miel fue la promesa de que podrían sobreponerse a cualquier dificultad que se presentará, desafortunadamente el tiempo para estar junto aún era lejano.
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