Nunca más

1021 Words
Benjamín dio un par de vueltas, algo debía de hacer, y cuanto antes mejor, pero de algo si estaba seguro y era que está vez Dara no escaparía de su lado, ya lo había hecho una vez, y otra vez no lo haría. —¡Ya deja de dar vueltas! —exclamó Leah. —Puedes callarte la maldita boca, necesito pensar —exclamó Benjamín. —Señor, si usted me da alguna indicación o información, yo puedo ayudarle —dijo Oliver. —Tu deberías ser el menos indicado para hablar, o se te olvida que fue por tu maldita culpa que Dara escapó, ahora mejor cállate la maldita boca —exclamó Benjamín tomando del cuello de Oliver. —Señor le juro que yo hice de todo, pero ella consiguió a un curita que le salvó de mis garras. Pero no sé preocupe señor yo acabo con ese curita y traigo a la señora Dara de nuevo ante usted —dijo Oliver. Los ojos de Benjamín se oscurecieron por completo. —Ni te atrevas a ponerle un dedo encima a mi hermano, o juro que te mato en este mismo instante —exclamó Benjamín mientras golpeaba bruscamente a Oliver. —Lo siento señor, yo no tenía idea que el sacerdote era su hermano —dijo Oliver llevando sus manos a la cara. Benjamín al ver que estaba totalmente magullado por los golpes paró, para después sonreír, nadie absolutamente nadie se metía con su familia, y Leonardo era su hermano menor, su adoración, y por ello no iba a permitir que nadie le pusiera un dedo encima. —Ahora bien maldito imbécil, Dara ya está junto a mi, y tu deber es vigilarla, no quiero que por otra estupidez tuya Dara vuelva a escapar de mi. —Oliver movió su cabeza repetidas veces. —¡Leah! Lo mismo va para ti, quiero que vigiles muy bien a Dara mientras veo que hago con ella, no puedo dejar que ella vuelva escapar de mi, no sin tener absolutamente todo de ella. Esa noche Benjamín duró casi hasta la madrugada en la bodega, por supuesto que no era el momento de deshacerse de Dara, no hasta no tener absolutamente todo de ella, y estaba seguro que tenerla bajo su poder lograría tener todo lo que quería. Dara dio varias vueltas en la cama, y aún no podía conciliar el sueño, no podía irse, de eso estaba segura, su pecho subía y bajaba, pero alguna excusa debía dar a Teresa y así huir de ahí, y cuánto antes mucho mejor. Dara cerro una vez más sus ojos, un poco de paz y tranquilidad no le caería nada mal, solo trataría de conciliar el sueño. Solo que conciliar el sueño era lo último que haría, la puerta de su habitación se abrió, al igual que sus ojos, pues estaba segura que le había echado seguro antes de acostarse. —¿Qué haces en mi habitación? —exclamo Dara al ver a Benjamín entrar totalmente ebrio a su habitación. —¿No es obvio? Amorcito —vociferó Benjamín. Dara llevo las sábanas rápidamente a su cuerpo, cosa que noto rápidamente Benjamín. —¡Largo de mi habitación!, o juro que voy a gritar —dijo una vez más Dara, Benjamín sonrió, levantó una de sus manos y cerró la puerta con seguro. —Por si se te olvida cariño está es mi casa, y como te puedes dar cuenta puedo entrar y salir de donde se me pegue la gana —vociferó aflojando los botones de su camisa. El corazón de Dara estaba apunto de estallar, sus nervios incluso estaba por traicionarla, pero ni loca dejaría que Benjamín volviera a tocarla como mujer, así ella se acostara noche tras noche con distintos hombres, no permitiría que él… precisamente él volviera a poseer de su cuerpo. Sin pensarlo ni un segundo, tomó la lámpara que estaba al lado de su cama y antes que Benjamín levantará su cabeza se la estampó en ella. El cuerpo de Benjamín cayó al piso, mientras Dara solo rogaba que no lo hubiera matado, afortunadamente Benjamín movió sus manos y las llevó a su cabeza. —¿Qué hiciste maldita zorra? —vociferó Benjamín, al ver que salía sangre de su cabeza. —Te dije que nunca me volverías a tocar, y eso es lo que hice, dejarte en claro que no te quiero sentir dentro de mí —dijo Dara, con sus manos torpemente abrió la puerta y salió de ahí como alma que lleva el diablo. Solo que no tenía a dónde ir, estaba segura que Benjamín la vigilaba, y si salía de la casa en ese momento, la cogerían y ya no tendría escapatoria, así que sin pensarlo camino con sus pies descalzos hacia la habitación de Leonardo. Leonardo dejó su camándula aún lado, echó su bendición y se despojó de sus vestidura, era cierto que estaba de vacaciones, pero su atuendo lo dejaba para absolutamente nada. Dara abrió la puerta bruscamente, y sin dudarlo un segundo corrió hacia los brazos de Leonardo. Lo abrazo tan fuerte, que su cuerpo estaba quemándose de los nervios. Leonardo bajo su mirada y con una de sus manos tomó el mentón de Dara e hizo que lo mirara a los ojos. Dara estaba cegada, solo quería escapar, pero ese hombre que tenía enfrente de él la tenía hipnotizada, ella tomó el cuello de Leonardo y condujo sus labios a la boca de Leonardo, quien abrió su boca al dulce beso que le ofrecía Dará. Las manos de Leonardo bajaron hasta la cintura de Dara y la pegó a el, algo había despertado ella en él, y ese beso se lo estaba confirmando, Dara sin darse cuenta acaba de despertar al demonio, uno que Leonardo creyó que estaba completamente dormido, uno que nunca imaginó que podía volver a sentir. Un gemido gutural salió de la boca de Dara, y un enorme bulto había empezado a crecer en medio de las piernas de Leonardo, quien sentía que su cuerpo estaba demasiado caliente, Leonardo la sujetó con mucha más fuerza, mientras sus pies torpemente caminaban hacia la cama
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD