Dara no se iba a dejar intimidar, tan pronto vio que Oliver se acercó más a ella, levantó sus manos y quiso pegarle, con tan mala suerte que Oliver supo esquivarlo, tomando el palo en sus manos.
Oliver tomó el palo con fuerza, dejó salir una sonrisa llena de lujuria, y lamió sus labios. Mientras Dara estaba completamente aterrada.
—Lo siento muñequita, ahora ya no hay nada con que te defiendas, y mucho menos quien te defienda —dijo. Oliver jalo el pelo con mucha fuerza hasta arrebatarlo por completo a Dara.
Dará tomó la camisa con fuerza, y salió a correr, bueno, eso quería ella, solo que Oliver fue mucho más rápido que ella y la tomó fuerte del cabello, haciendo que ella retrocediera, y echará su cuerpo hacia atrás.
—¿A dónde crees que vas?, está vez vas a hacer mía por fin —dijo mientras pasaba su lengua por el cuello de Dara, quien sintió asco, repulsión, su corazón estaba apunto de abandonar su pecho, no era posible que esté hombre la siguiera fastidiando la vida.
Por más que Dara tratará de resistir, Oliver logró tirarla al piso, él aflojó el broche de su pantalón y sacó su m*****o, quien estaba listo para entrar en Dara.
Leonardo llevó sus manos a la cabeza, limpio un poco el sudor de su frente y sonrió, por fin había arreglado la moto, ahora podían volver a la ciudad.
Leonardo tenía tantas cosas en la cabeza, en verdad estaba emocionado, pero de algo están seguro y es que debía hacer las cosas bien, hablaría con la iglesia y pediría su retiro, también tenía pensado hablar con su madre, Teresa, y por supuesto con Benjamin, el estaba seguro que ellos aceptarían su decisión, y por supuesto que dejar las cosas claras con Dara, el quería hacer las cosas bien.
Después de dejar salir una sonrisa de satisfacción, Leonardo montó en su moto, y salió hacia la cabaña, la cual no estaba muy lejos.
El corazón de Leonardo palpitaba a mil por segundos, hace mucho que no sentía de esa manera, definitivamente Dara le había devuelto la vida.
Leonardo bajó de la moto, y escuchó los gritos de Dara que provenían de dentro de la cabaña, sin pensarlo un segundo corrió hacia la cabaña, y vio a un hombre tratando de abusar de Dara.
Leonardo alzó su pierna y le dio una fuerte patada a Oliver logrando quitarlo de encima de Dara.
Dara levanto su mirada, y no pudo evitar sentir alivio al ver a Leonardo, solo que su corazón se llenó de pánico al ver que Leonardo se abalanzó sobre Oliver, y daba golpes tras golpe.
—¡Leonardo, ya no más!, déjalo —gritó ella, al ver que el rostro de Oliver estaba completamente lleno de sangre.
Leonardo estaba enceguecido, el al ver el rostro de Oliver, supo de inmediato que fue el mismo hombre que él mismo defendió varias noches atrás.
Dará tomó a Leonardo de los brazos para que se detuviera, pues sus gritos habían sido en vano, Leonardo no escuchaba absolutamente nada.
Dara lo abrazo con fuerza, hasta ver que Leonardo se detenía por completo.
—Jajaja, vaya que está zorra supo hacer lo suyo —vociferó Oliver tratando de al menos sentarse, su cuerpo estaba totalmente magullado, su cara llena de morados, y su boca y nariz sangrando completamente .
—Le dije que no volviera acercarse a ella, se lo advertí —dijo Leonardo, mientras Dara lo abrazaba con mucha más fuerza.
—Lamento mucho padrecito no poder cumplir sus órdenes, pero esa zorra me pertenece, es más ella solo se revolcó con usted por qué yo le di esa orden —exclamó Oliver con gran imponencia mientras limpiaba la sangre que resbalaba de sus boca.
—¡Eso es mentira!, eres un maldito loco mentiroso —grito Dara, por supuesto que Leonardo no creía ni media palabra de Oliver.
Solo que si le llaman la atención, por qué ese hombre estaba empeñado en perseguir a Dara.
—¡Dara vístete!, nos vamos —dijo Leonardo secamente, Dara lo miro angustiada, no podía ser posible que él le creyera al imbécil de Oliver, no.
—Jajaja, padrecito, no me diga que piensa seguir con esa zorra, entiendalo, ella me pertenece, ella es mía, y lógicamente de su dueño, ¿Sabía usted que ella es casada? —exclamó Oliver, con la sonrisa más cínica que podía existir.
Leonardo giró su cabeza, y miró a Dara, algo en su mirada le decía que lo que acaba de decir aquel hombre era cierto, pero por ahora solo haría una cosa, y era salir de ahí, antes que Oliver acabará con su paciencia y él terminará por golpearlo nuevamente.
Leonardo caminó suavemente hacia Dara, quien estaba apunto de caer, nunca imaginó que Oliver fuera a decir tal cosa, pero que más da, al final era cierto, y tan pronto llegarán de nuevo a la ciudad, ella hablaría con el de toda la verdad.
—No te preocupes, este no es el lugar, y mucho menos el momento para hablar, vamos antes que pierda la poca cordura que me queda —dijo Leonardo tomando la mano de Dara, quien respiro profundo.
Oliver dejó salir una mueca de desagrado, el padrecito como él le decía, acababa de arruinar una vez más, su momento junto a Dara, pero muy pronto llegaría el momento que se iba a desquitar de absolutamente todo, estaba seguro que después de que le mostrará las fotos a Benjamín, el cambiaría por completo, después de todo, su hermano acaba de estar con su mujer
Leonardo salió de ahí, junto con Dara, mientras Oliver miraba atentamente, él tomó su celular y marcó a Benjamín, quien como de costumbre le respondió de mala gana.
—Dime que me tienes buenas noticias, y que por una vez en tu vida…