Dorian. —Parece que estás mucho mejor hoy —hablé, mientras mi madre le quitaba el suero a Bryan. —Ha empezado a comer de nuevo —informó ella, con una sonrisa. —Es todo gracias a ustedes, no pensé que me ayudarían tanto —expresó el rubio, levantándose de la camilla. Mostró que podía ponerse de pie y caminar alrededor de la habitación. Mi madre empezó a anotar su estado en la liberta con su informe para estar al tanto. —¿Y no has sentido más a Umbra? —pregunté. —De hecho... Todavía siento que me controla, a veces me duele el pecho como si quisiera aplastarlo por lo que hago —Llevó una mano a esa zona—. Pero estoy bien, mejor que antes. La puerta se abrió, mostrando a un Jhon bastante molesto, con el ceño fruncido. —Disculpen la molestia, ¿podemos hablar? —Me miró a mí. —Claro —Me le

