Cap¹ Nacimientos fundamentales
Cuando el vacío y la oscuridad chocaban entre sí, una chispa de energía surgió de golpe. Esa chispa dio a luz al primer ser con conciencia propia. Era un ser hecho de vacío, energía, luz y oscuridad, y él manipulaba todo en su entorno. Pasaron eternidades y el ser se nombró a sí mismo como Yhavet. Con el tiempo, empezó a sentirse solo y vacío, y que hacía falta algo, por lo cual decidió experimentar con todo lo que podía hacer para crear un clon de sí mismo.
Todos los experimentos fallaban y no podía recrear algo con conciencia similar a él, pero siguió experimentando sin darse por vencido, sin saber lo que ocasionaría. De tantos intentos, de repente, un experimento se salió de sus manos, a tal grado que no pudo detenerlo. Sin saber qué hacer, lo dejó que fluyera.
Yhavet, junto a dos esferas de energía muy poderosas, las hizo girar entre sí a una velocidad inimaginable. Cuando Yhavet vio que las esferas se estaban juntando cada vez más, quiso detenerlas; sin embargo, era demasiado tarde. Cuando las esferas chocaron entre sí, el mismo espacio-tiempo se doblegó al poder de las dos esferas. Al chocar, ocasionaron tanto impacto que de la nada surgieron nuevos materiales desconocidos.
Nueva materia surgió del impacto y se fusionaron, formando escombros de rocas. Las rocas chocaron entre sí, formando planetas, y de los planetas surgió lo más asombroso e impresionante: vida. Algo que Yhavet nunca imaginó que sucedería, pero no era cualquier clase de vida, sino que dio vida consciente e inteligente de todo tipo de razas. El tiempo pasó y algunas vidas evolucionaron, mientras que otras avanzaron en inteligencia.
Yhavet se sorprendió mucho, se sintió feliz y orgulloso de lo que había creado. Por lo tanto, se dirigió a la r**a más inteligente que había hasta el momento, llamada Ángeles. Se presentó ante ellos y les dijo con voz omnipotente:
~"Miren aquí, yo soy su creador, y me reconocerán como tal. Se encargarán de mi protección y el orden cósmico. Los más fuertes me protegerán, y los orgullosos harán que mi nombre sea escuchado por todo ser existente".~
Los Ángeles levantaron la mirada hacia él, lo reconocieron como su creador y lo siguieron, pero no todo fue como Yhavet lo había ordenado. Muchos Ángeles fueron en contra de él y no siguieron sus órdenes. Entonces, hubo una gran batalla entre Ángeles. Yhavet fue el ganador y castigó a los que fueron en contra de él. Yhavet los cambió de r**a llamándolos demonios, convirtiéndolos en enemigos de los Ángeles.
Al ver que muchos Ángeles fueron en contra de él y que no aceptaron que él era el creador, Yhavet decidió tratar de crear su propia r**a de seres vivos. Unos seres inteligentes, capaces y perfectos que no contradijeran su palabra ni sus mandamientos. Unos seres que vivirían bajo su protección, que gozarían de salud y, sobre todo, que serían la perfección de la perfección.
Yhavet pensó en un nombre para su propia creación perfecta y decidió que los llamaría Humanos. Antes de crearlos, necesitaba un lugar para que vivieran. Tenía que ser un lugar único, alejado de cualquier otra r**a. Un lugar lleno de vida, manantiales, paisajes y un lugar productivo que fuera cómodo para su propia creación.
Yhavet buscó en todos los rincones del espacio. Sin embargo, no encontró nada que fuera tal cual sus expectativas. Mientras buscaba, cerca de él miró un lugar desolado y desértico donde no habitaba ninguna clase de vida. En ese lugar, no había nada que interesara a las demás razas. Era un sitio alejado de todo y no tenía sol. En cambio, tenía 10 planetas desordenados y el primero de ellos era un planeta enorme y gaseoso.
Al ver que era un lugar alejado de todos los demás, hizo arder al gigante gaseoso diciendo ~"Que la luz separe a las tinieblas oscuras de este lugar".~
Al instante, el gigante gaseoso ardió en llamas amarillas, emitiendo una luz magnífica que ningún otro sol emitía. Al crearse un sol, los demás planetas empezaron a girar alrededor de él. En ese lugar estaban dos planetas del mismo tamaño. Al crearse el sol, ambos tomaron la misma órbita, chocando entre sí y formando un solo planeta y creando una luna al mismo tiempo.
Los planetas se juntaron, formando uno solo. Yhavet empezó a buscar entre los planetas un lugar habitable. Justamente los planetas que chocaron estaban en la mejor órbita del sistema solar. Entonces hizo que del planeta crecieran árboles, ríos, mar y animales. Al estar preparado el sitio en donde viviría su creación, dejó al planeta solo por un tiempo y se concentró en crear su propia r**a. Yhavet hizo varios intentos tratando de crear su propia r**a, pero no lograba nada. Pensó y tuvo una idea. Se dirigió hacia el planeta que tenía preparado, pero cuando llegó, se encontró con algo que nunca se imaginó encontrar.
El planeta había sido descubierto por dos razas. Esas dos razas estaban viviendo ahí. Las dos razas que habitaban el planeta son llamadas "Atlánticos" y los "Lemurianos". Ellos vivían en armonía ahí. Se apoyaban el uno al otro. Yhavet al ver eso no le agradó y manipuló la mente de los más poderosos, ocasionando una guerra entre ellos. Exterminándose a sí mismos y dejando el planeta como al principio. Al terminar la guerra, Yhavet tomó polvo del planeta y de ahí creó al humano. Supuso que no funcionaría; sin embargo, pasó lo contrario. Su creación había tomado vida y conciencia.
El tiempo pasó y Yhavet creó una pareja para su primer humano, multiplicándose entre ellos. Yhavet nombró a su primer humano como "Adones" y a su pareja como "Lilith". Al pasar los años, la vejez cayó sobre Adones. Yhavet al ver que su primera creación pronto moriría, tuvo compasión de Adones y decidió llevarlo donde él habitaba y le dio un inmenso poder a Adones colocándolo como su mano derecha.
Cuando reinaba la paz y armonía en todo el infinito espacio, cuando todos conocían a Yhavet como el ser más poderoso, en un instante para otro Yhavet desapareció sin dejar rastro alguno. Todos los seres empezaron a divulgar el hecho y el caos, destrucción y maldad regresó a todo lugar. Cuando todo parecía perdido, se renombró a un nuevo Yhavet para que gobernara la paz y tranquilidad en todo lugar. Así fue que subió al trono un nuevo ser poderoso. Él era el segundo ser más poderoso en la tabla de ranking llamada la "TRIUNFGOD". Al estar él en la segunda posición, él asumió el mando. Un Yhavet debe de ser compasivo, amoroso, omnipresente, omnipotente, omnisciente, misericordioso y bondadoso. El nuevo Yhavet no era así. Él era maléfico, malvado, egoísta y envidioso. En cambio de traer la paz a todos, trajo temor, odio, guerras, caos y maldad. Muchos intentaron quitarle el lugar de Yhavet, pero nadie podía, ya que él era el ser más poderoso. Así pasaron los siglos hasta que...
... En lo alto de una colina, bajo un árbol colgante de plantas largas y coloridas, un hombre ansioso y preocupado espera el nacimiento de su hijo. En el fondo, el sol se oculta detrás de majestuosas montañas.
De repente, un hombre llamado Beltrán llega corriendo a la colina donde se encuentra el hombre, gritando:
~"¡Mi señor, ha nacido su hijo! Sobre él irradia un poder inigualable y emite una aura estremecedora. ¡Parece un dios!".~
El hombre se apresura a entrar en una pequeña casa de dos ancianos, donde su esposa Diana acaba de dar a luz al bebé. El padre, al ver a su hijo, queda impresionado por su gran poder, que iguala al de un dios y emite una aura amenazante e impresionante.
El bebé es hermoso, con cabello rizado de color n***o, unos mechones rojos y puntas blancas. Goza de salud como ningún otro bebé, sus ojos son del color gris similar al de la luna.
El padre se siente aliviado al saber que su hijo nació sano. Lo mira fijamente, contemplando al bebé, abre sus manos para tomarlo y acariciarlo.
Justo cuando está a punto de tomar al bebé en sus brazos, un viento abrasador irrumpe en la casa. De repente, una bola similar a un agujero n***o aparece y se extiende hasta convertirse en un cuerpo humanoide que emite una luz celestial y magnífica. Su vestimenta despliega paz, confianza y sabiduría, pero su rostro permanece oculto.
El ser mira al bebé y lo levanta en sus brazos, diciendo:
~"Soy un viajero y guardián del tiempo y las dimensiones. Conozco el futuro y el pasado, y veo en este bebé un gran futuro. Él será el próximo Yhavet, y te daré mi sello y bendición. A partir de ahora, te llamarás Glegory". ~
Mientras habla, en el hombro del bebé se forma una cicatriz similar a la letra G.
Después entrega el bebé al padre, y el ser desaparece. Glegory ahora posee aún más poder. El padre piensa un momento y coloca a Glegory sobre una lápida de piedra y saca una cápsula hexagonal de su bolsa, que parece tener vida propia por la manera en que se mueve. La pone sobre la frente de Glegory y susurra:
~"Que el sacrificio que tome no sea en vano".~
En ese momento, la cápsula se abre y una sustancia similar al plasma cae en forma de rayo, aumentando la gravedad en el área. La lápida de piedra donde está recostado Glegory se hunde cada vez más, pero cuando la cápsula se vacía, la gravedad vuelve a la normalidad.
El cuerpo de Glegory brilla como el sol y su poder se incrementa tanto que su presencia se siente en toda la galaxia. Rápidamente, el padre lanza un hechizo sobre él para comprimir el 80% de su poder y luego otro para permitirle descomprimirlo a medida que madura y progresa, para controlar sabiamente todo su poder.
Después de esto, el hombre entrega a Glegory a la anciana y su marido, confiando en que le enseñen el bien, lo lleven por un buen camino y le den un entrenamiento riguroso. Como recuerdo, el hombre quita de su cuello una bufanda delgada y larga de color rojo hecha de algodón, seda y lino. Envuelve con la bufanda el cuerpo de Glegory y luego, el hombre abre un portal, llama a su esposa y desaparece.
Todos los presentes están confundidos por lo que acaba de pasar. Los ancianos, sin saber qué hacer, discuten unos minutos y deciden criar a Glegory como parte de su familia.
Glegory queda en manos de los ancianos, sus dos hijos y dos nietos, quienes deciden amarlo y criarlo como si fuera su propio hijo.