—Debes ir con Jane, ella te necesita, yo estaré bien —dijo Sean. Estaba sentado en el sofá del salón principal, en casa, Orson lo miraba, sabia que no estaba bien, le pesaba dejarlo solo —No te ves bien, Sean, ¿Estás seguro de que estarás bien? —Claro que sí, he estado en peores, he salido adelante. Orson lo inspeccionó y asintió —Bien. ¿Qué harás? —Le di setenta y dos horas, esperaré a que pase ese tiempo, ya después veré, pero sé que ella es lista, Merybeth tomará en cuenta mis palabras, y volverá. —¿Y qué hay si no lo hace? ¿Y si decide no volver? ¿Qué harás? —Bueno, tendré un plan para eso, no te angusties. Orson negó con la cabeza, lo confundía —Está bien, te dejaré solo, no hagas locuras, por favor. Sean asintió y lo acompañó hasta la puerta, despidiéndose. A solas, Sean

