Al día siguiente Merybeth fue al trabajo, le gustaba estar ahí, le gustaba mantener su mente ocupada en nuevos proyectos, pero también extrañaba sus viajes, antes, por lo menos una vez al mes viajaba a un nuevo lugar, extrañaba volar, extrañaba conocer nuevos mundos y culturas. Observó el papel que Orson le dio y llamó por teléfono, pronto una voz masculina respondió, ella creía que le atendería una secretaria, pero no fue así, era una voz gruesa, osca —Sí, diga, —Buen día, busco al señor Edward Grant. —Él habla, ¿Quién es? —Yo… Mi nombre es Merybeth Hansen, quisiera… ver costosos sobre un trámite de divorcio. —Divorcio, ¿eh? Bueno, no hago cotizaciones por teléfono, venga a mi despacho, y hablemos sobre su caso. Merybeth tragó saliva —Bien, lo haré. —Hoy a las tres de la tarde,

