—¿Esté es tu peor es nada? —exclamó su compañera —Sí, ¿Cómo ves? Te dije que no tenía tan grande su… —¡Meryebth! —exclamó Sean Las chicas rieron de él —¿Y siquiera se mueve bien? Meryebth miró a Sean con burla, y alzó las cejas —Bueno… Si quiera tiene dinero, mucho dinero, pero es codicioso, y amargado. —¡Huy! Eso es triste. —¡Muy triste! —exclamó Merybeth—. Y es como una mosca, zumba, zumba, y cuando le quieres dar un buen manazo, se escapa. —Hay un secreto tonto sobre las moscas. Merybeth se acercó a la mujer —Tú dime, hermana, seguro de que lo pongo en práctica. —Dale a la mosca un poco de vinagre, cuando le diste suficiente miel, entonces podrás ver como estará atrapada por siempre, ¡Oh, las moscas son tan parecidas a los hombres cobardes! Aman la mierda y la miel, pero, nu

