Sean comenzó a quitarse la ropa, primero desnudó su torso, luego quitó sus pantalones. Merybeth lo miraba fijamente, como si estuviera hipnotizada por su belleza, él era tan perfecto —¿Qué tanto me miras? —exclamó Sean el descubrir el escrutinio del que era víctima Ella sonrió divertida, sin dejar de verlo, no podía evitarlo —Yo, nada, es que, si eres guapo —dijo recorriendo su cuerpo con su mirada Sean sonrió con un gesto de burla, él terminó de desvestirse, hasta quedar completamente desnudo —¿Y qué parte te gusta más? —dijo con la voz llena de lujuria, y ganas de hacerla suya, su pene latía de tanto deseo —Ah, ¿Es que puedo elegir? —exclamó divertida, mientras él se acercó como un depredador a su presa, ella lo miró, su sonrisa se esfumó, fue como si todos sus sentidos desperta

