--- El bullicio de la fiesta envolvÃa la casa como un torrente imparable. Entre risas de niños, el sonido de globos estallando y la música de fondo, mi hija cumplÃa un año. Su tÃa habÃa recreado para ella un pequeño jardÃn de Disney: inflables de colores, cajas llenas de pelotas, payasos pintando rostros de princesas y vaqueros sonrientes. Una celebración infantil llena de magia, pero con una contraparte mucho más sobria: una fiesta de etiqueta para los padres, donde las conversaciones giraban en torno a trabajo y economÃa, siempre cuesta abajo. —Esa es Marian —murmuró Natasha a mi lado—. La que viene ahÃ… es la ex de Zuriel. Una mujer hermosa no crees Natasha, señaló a Marian con discreción. Ella acababa de entrar, llevando a nuestra hija en brazos. VestÃa un ceñido vestido azul de man

