__ Tocó el timbre con un ramo de flores y chocolates. Sabía que Marían los amaba. Regresó del hospital después de que la dieron de alta, sin avisar. Lo hice a propósito, tratando de no mostrar nada, para evitar discutir. Decidí no reclamar nada y seguir el consejo de ella: llevar la fiesta en paz. _ Hola _ Beso su frente; era lo más cerca que podía estar de ella en ese momento. Me sentí rechazado en cuanto ella me devolvió la mirada. _ Hola, ¿qué tal tu día de trabajo? _ Me senté frente a ella, en la comodidad de su sala. Los niños jugaban en una esquina, absortos en su consola frente al televisor gigante. _ Bien. ¿Y tu regreso? Sabías que podía haber ido por ustedes? _ Intenté sonar amable, conteniendo mi ira interior, ya que ella irradiaba una belleza serena, sin una pizca de caos.

