-- Absorbà un trago de whisky bajo mis lentes de sol, observando a MarÃan mientras disfrutaba de la piscina con su hermana y su hija. Dos dÃas en la finca habÃan logrado calmar un poco mis nervios, aunque me esforzara en ocultarlo. No pasaban desapercibidos. Un recuerdo de la noche anterior me visitó al instante. —¿Qué tienes? —preguntó MarÃan con su tono sarcástico y su usual curiosidad—. Pareces un loco revisando la casa, como si estuvieras buscando a un ladrón. —No estoy revisando nada —respondà con normalidad—. Solo busco algo que no recuerdo dónde dejé. La frialdad era mi mejor escudo, mi mejor expresión. —¿Y qué buscas? Tal vez pueda ayudarte —insistió, intrigada. —Lo sabrás en su momento —resté importancia al asunto. No querÃa que comenzara a buscarlo, pero ¿qué podrÃa encon

