XXIV

2475 Words

XXIVMarchóse Víctor, apenas tomado el postre, que era, por más señas, miel de la Alcarria, y de sobremesa, doña Pura echó en cara á su marido la incredulidad y desabrimiento con que éste había oído lo expresado por el yerno. —¿Por qué no ha de ser cierto que se interesa por ti? No debemos ponernos siempre en la mala. Es más: Víctor, si no lo ha hecho, estaba en la obligación de hacerlo. —Pues es claro...—observó Abelarda, dispuesta á hacer panegírico ardiente de su cuñado, á quien no entendía en la cuestión de amores, pero cuya cacareada maldad estimaba calumniosa. —¿Pero vosotras—dijo Villaamil sulfurándose—sois tan cándidas que creéis lo que dice ese embustero trapalón?... Apuesto lo que queráis á que, en vez de recomendarme, lo que ha hecho es llevarle al Jefe del Personal algún cuen

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