La oficina quedó envuelta en un silencio espeso después de la última frase de Dante. Afuera, la lluvia seguía golpeando los ventanales de Silverstone con violencia, distorsionando las luces del circuito sobre el vidrio mojado. Valentina permanecía inmóvil frente al escritorio mientras intentaba procesar demasiado al mismo tiempo: Luca había sido asesinado, las carreras estaban manipuladas, su padre aparecía conectado con todo aquello y Dante ya no sabía si podía confiar en ella. —¿Por qué no fuiste a la policía? —preguntó finalmente, con la voz mucho más baja de lo que pretendía. Dante soltó una risa seca mientras se alejaba del escritorio y comenzaba a caminar por la oficina como un animal encerrado. El smoking seguía parcialmente abierto, la corbata floja alrededor del cuello y el cabe

