PRÓLOGO
Prólogo:
Isabella Harper nunca imaginó que su vida daría un giro tan sombrío. A sus 25 años, su rostro refleja la fragilidad de una mujer atrapada en su propio dolor, pero sus ojos, marrones y penetrantes, cuentan otra historia: la de una niña que alguna vez soñó con un futuro brillante, antes de ser arrastrada por un destino cruel. Su cabello largo y castaño cae suavemente sobre sus espalda, con un brillo apagado, como si la luz de su vida se hubiera desvanecido hace mucho tiempo. Viste con elegancia, pero la ropa ya no tiene el mismo significado que antes; ahora es una prisión que la mantiene a merced de un hombre al que odia, y al mismo tiempo, teme.
Dominic Black, el hombre que la arrastró a este abismo, tiene 39 años, una edad que refleja la madurez de un hombre que ha vivido sumido en la oscuridad durante demasiado tiempo. Alto, de porte imponente y mirada fría, Black tiene la presencia de un depredador que siempre está al acecho. Su rostro, cincelado por años de dureza, se mantiene sereno, pero es capaz de provocar miedo con solo una palabra. Los ojos oscuros que posee son como un abismo, vacíos de compasión, reflejando la monstruosidad de las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida. Fue él quien, a los 16 años, se llevó a Isabella, arrebatándole su familia y su libertad, todo por una deuda que su padre nunca pudo saldar.
Pero el destino de Isabella no fue el único que quedó marcado por la brutalidad de Black. Jack Carter, a sus 32 años, es un hombre cuyo pasado está marcado por la tragedia. Huérfano desde temprana edad, fue el padre de Black quien, en un acto de lealtad y generosidad, lo acogió en su hogar y lo introdujo al mundo del crimen. Desde joven, Jack fue entrenado junto a Black, en una hermandad forjada en sangre y traición, convirtiéndose en su mano derecha. Los dos crecieron como hermanos, compartiendo secretos, luchas y la misma despiadada educación.
Aunque Jack ha estado a cargo de los negocios de Black en otro país durante los últimos años, su regreso no fue por voluntad propia. Black, sabiendo que la situación con Isabella se estaba complicando, ordenó su regreso inmediato para ocuparse de ella. Jack no estaba preparado para regresar a la vida que había dejado atrás, mucho menos para encargarse de la mujer que Black había tomado como prisionera. Aunque cumple con su deber, las órdenes de Black le pesan, y en su interior, una batalla constante crece entre el resentimiento hacia su compañero de toda la vida y la responsabilidad que siente por el negocio que ambos construyeron juntos.
Isabella y Jack están atrapados en un mundo de oscuridad, y aunque sus caminos parecen estar marcados por la inevitabilidad, una chispa de algo más comienza a encenderse. Un odio mutuo que podría transformarse en algo más profundo, o quizás en una oportunidad de escape para ambos.
El destino, al final, siempre tiene un juego que jugar. Y ellos, atrapados entre la lealtad y la supervivencia, tendrán que decidir cómo enfrentar lo que se avecina.