Capítulo 7

1997 Words
Inamori no puede quedarse de brazos cruzados, si lo hace, si cede ante ese hombre habrá fallado a su propia palabra, habrá fallado a sus convicciones y habrá roto la promesa que se hizo ella misma de no dejarse pisotear por nadie, pero la condición en la que se encontraba no dejaba nada bueno en su haber, no podía simplemente escapar pidiendo ayuda, eso era más que claro, tampoco podría sacárselo de encima como anteriormente lo había hecho con hombres menos agraciados físicamente que no sabían la conexión que tenía con el gobernador. - No podemos hacerlo hoy... - dijo de pronto, ya sabía que a Vladimir le importaba poco los días de su menstruación eso había quedado más que claro con la vez anterior, pero siempre se podía hacer más cosas para lograr detener a alguien como Vladimir, que según ve, es mucho músculo pero poco cerebro y esperaba que realmente fuera así y no solo la apariencia que deja ver a los demás. - ¿Y por qué no? - pregunta, sonriente y complacido, realmente es virgen, esa pequeña cavidad rosada era suya y podría disfrutarla en cualquier momento, así que podía jugar el pequeño juego que la pequeña inocentemente había comenzado, sería fabuloso verla suplicar cuando realmente quiera sexo, pero para eso debería esperar a regresar a su país, en ese lugar no podía hacer muchos movimientos porque constantemente se encontraba siendo observado por los guardias del regente actual. - Pues... porque el festival lo hicieron para nosotros y... emm... sería una falta de respeto no estar presentes... si, eso. - Querida pero si el festival termino hace horas, ¿Acaso no sabes que hora es? Son cerca de las 2 am, deberías descansar, ven te ayudo a desvestirte. - dicho esto deslizo sin dificultad el vestido azul por sobre su cabeza, dejando a Inamori nuevamente expuesta; estaba demasiado nerviosa, necesitaba realmente alejarse de ese hombre, pero no podía hacerlo, después de todo, era su marido. - Deberíamos conocernos un poco más, esto es muy rápido ¿No crees? yo... necesito prepararme, no puedo... - Inamori se recorría por sobre las mantas de la enorme cama que compartían, alejándose lo más que podía de Vladimir, mientras que él sin poderse contener seguía su juego, persiguiendo a su pequeño ratón, acechando con esa sonrisa triunfante, el treatrito de la chica fuerte se caía a pedazos cuando se encontraba desnuda, ya sabía una forma de amenazarla, Inamori tenía bastante limitado sus movimientos debido principalmente a que se encontraba cubriendo sus pechos con la mano derecha, mientras que con la izquierda se apoyaba para alejarse de Vladimir. Su camino se termino cuando su espalda chocó con la cabecera, al fijar nuevamente su vista al frente Vladimir ya se encontraba sumamente cerca, era una victoria segura, ahora no tenía escapatoria, jalo hacía su cuerpo la pierna de Inamori con fuerza, logrando con ello que ella cayera nuevamente recostada sobre las mantas; la ahora esposa deseaba saber cómo le había hecho Vladimir en los pocos segundo que había quitado su vista para estar en igualdad de condiciones con ella, no pudo hacer otra cosa que pasar saliva con fuerza. - ¿Me tienes miedo? - pregunta con sorna, Inamori quiere replicar algo pero las palabras se ahogan en su boca, estar en esa posición, con Vladimir entre sus piernas, con su torso desnudo presionando levemente sobre su abdomen, y su rostro a menos de cinco centímetros de su rostro, no tenía muchas opciones y lo sabía. La expresión de Inamori era tan obvia y precisamente por lo obvio de sus pensamientos parecía que lo tenía escrito en toda la cara, eso le pareció bastante gracioso, por lo que, yendo en contra de lo que él desea y de lo que su entrepierna necesita, deposita un beso en la frente de la chica, toma las manos para apartarla de sus pechos y tener acceso a ellos y los utiliza como almohada, esa sensación cálida, la respiración agitada y el corazón desenfrenado son una música excelente para el príncipe, que sin dudarlo dos veces besa los pechos de Inamori, al cabo de treinta agonizantes y perturbadores minutos para Inamori Vladimir ya se encuentra dormido. Debía aceptar que a pesar de la manera pervertida y el semblante serio que siempre tenía en la cara, Vladimir era realmente un caballero, a pesar de que Inamori se encontraba desnuda y a su merced, Vladimir no hizo nada pervertido además de estar recostado sobre su pecho, acomodando su cabeza y olfateando la zona, como si ésta le diera un reconfortante alivio para su estresante vida. La mañana llegó temprano e Inamori apenas había podido dormir escasas tres horas cuando mucho, tenían muchas cosas que hacer comenzando con un baño para iniciar el día, cuando abrió los ojos Vladimir se encontraba muy cerca de ella, observando su rostro dormido mientras mostraba una sonrisa de medio lado; al abrir los ojos no pudo evitar sentirse avergonzada, ¿Por qué hacía eso? - Buenos días... - dicho esto, Vladimir se levantó de la cama, el desayuno sería en la terraza junto al gobernante, su esposa y las hijas, si bien esto a Vladimir carecía de importancia, era necesario guardar las apariencias, al fin y al cabo solo faltaban dos días más que regresaran a su reino y allí, podría llevar a cabo el castigo que le tenía planeado a esa chiquilla que osó retar su autoridad. - Buenos días... ¿Has estado despierto mucho tiempo? - pregunta algo dudosa, Vladimir ingresa al cuarto de baño con una sonrisa que Inamori no sabe descifrar, quizás Vladimir era alguien completamente diferente a lo que pensaba, no puede evitar seguirlo dentro del baño; sus ojos han sido cautivados. - Llevas mucho tiempo dormida... ¿Te apatece ir a dar un paseo por el lugar después del desayuno? Quiero estirar las piernas. - Vladimir está dentro de la tina, su espalda ancha y bien marcada tanto por los ejercicios físicos como por las marcas de la guerra quedan impregnadas en la memoria de Inamori, quien desvía por unos segundos la mirada, se pregunta internamente porqué estalló la guerra, no lo sabe y le da miedo preguntar, pues uno de los más grandes enemigos de su país se encuentra ahora desnudo dentro de la tina esperando su llegada. - Lo siento, estaba nerviosa y no pude dormir mucho. - contesta siendo guiada por la mano de Vladimir hasta la tina, lentamente y con cuidado ingresa, solo para ser sorprendida por los brazos de Vladimir que la envuelven por completo, Inamori siente las mejillas arder, el agua no es tan caliente como el día anterior por lo que puede tolerarla un poco más; Vladimir observa su cabello y no puede evitar comenzar a lavarla, cosa que ella hará con él cuando termine. Pasan minutos en silencio, Vladimir quita el cabello de Inamori del camino, para colocar su cabeza en el cuello, le gusta mucho el aroma que desprende el cuerpo de la chica, de alguna manera es "tranquilizador", algo relajante para variar, sabe que cuando regrese a su país las cosas se pondrán complicadas, más si esta consciente de que ha desobedecido nuevamente las órdenes de su madre;  pero eso no importa, lo que importa es que ahora tiene un nuevo juguete y no lo perderá, por lo menos no por ahora. Cuando la hora del baño termina, la pareja de casados se marcha directo a donde los demás ya se encuentran sentados, Inamori detiene sus pasos, las sillas están distribuidas de tal forma que falta una silla, la suya. - Llegas tarde, Vladimir, ven siéntate al lado de Magda. - dice Abigail con un ademán de mano, el joven alza una ceja confundido, los asientos están incompletos y falta que sirvan un plato, observa a Inamori que se ha quedado atrás por alguna razón, era de esperarse, sonríe de forma burlona, esa mujer realmente era todo un caso. - Disculpe mi atrevimiento Sra. Abigail... - No debes ser tan formal conmigo, somos familia ahora, llámame mamá. - dio pequeñas palmaditas al asiento que se encontraba solo; Vladimir mostraba esa sonrisa autocomplaciente, con las manos en los bolsillos de su pantalón, llegó a la mesa y se sentó, Abigail, Magda y Beatriz estaban sumamente complacidas por ello, sin embargo, no tardó más de cinco segundos en preguntar. - ¿Por qué falta un asiento? - su mirada se había transformado de una casi burlona a una preocupada, la sonrisa ensanchada que mostraban las mujeres se desvaneció; el padre de Inamori despegó por primera vez en toda la mañana los ojos del periódico, era cierto, faltaba un asiento, observó a su esposa con reproche. - Debió de haberse equivocado la sirvienta, enseguida lo arreglo. - exclamó, dio un pequeño aplauso para hacerse notar y que la sirvienta más cercana llegará a su lado, pero antes de que siquiera pudiera abrir la boca, Vladimir añadió. - No se preocupe... no hay opción.  Querida, ven. - dijo extendiendo su mano hacía ella, Inamori observaba a los presentes, aparte de su padre y Vladimir, el cejo de los demás estaba fruncido y eso le hacía realmente incómodo acercarse, además no había asientos, dónde se supone que se sentaría, aparte de eso no estaba servido su plato, entonces. - Ven, no te quedes ahí, se enfriará. - Inamori fue guiada por Vladimir hasta la mesa, él se sentó en la silla y lo que hizo a continuación nadie lo espero, colocó de espaldas a él a Inamori y tomando su cintura la obligó a sentarse en su regazo, por esta acción la joven no pudo evitar sentirse además de incómoda a más no poder avergonzada y eso era evidente por el tono rojo de su rostro; Vladimir sonrió complacido. - No... yo... yo comeré en la cocina, hace mucho calor. - quiso levantarse, sin embargo, Vladimir lo impidió al instante acercándola más a su cuerpo, en ese momento Inamori pudo sentir la entrepierna de Vladimir, por lo que un leve forcejeo comenzó entre la pareja. Inamori se vio obligada a soportar todo el desayuno en el regazo de su esposo, mientras que Vladimir se deleitaba por las miradas de odio y repulsión que ocasionalmente Magda, Beatriz y Abigail lanzaban sin discreción a su actual esposa; ambos compartieron plato, era la manera en la que Vladimir se aseguraba que no hubiera sido manipulado, si habían puesto veneno en la comida, Inamori tendría el mismo destino que él. - ¿Mañana partirán a su reino, majestad? - pregunta de pronto Alexander, sacando a todos una mirada de confusión, se suponía que se marcharían hasta pasadas unas semanas, sin embargo el rumor de que había enfrentamientos en su reino que necesitaban ser atendidos por la mano derecha del rey, no se hicieron esperar. - Ah, eso... lamento que las cosas sean así, es imperativo para mí regresar lo más pronto posible, mi padre se quedará algunos días más. - Inamori pensó que ella se quedaría junto al rey y que su prisión en otro país comenzaría unos días más tarde, sin embargo, Vladimir abrazo a Inamori con fuerza y colocó con suavidad su rostro en la espalda de la chica mientras colocaba una sonrisa satisfecha en sus labios. - Por lo que nosotros partiremos en la noche para mañana por la mañana estar de vuelta en casa. - Vladimir toma el rostro de Inamori y la obliga a torcerse en una posición bastante dolorosa para unir sus labios en un beso necesitado; Magda carraspea la garganta un poco para hacerse notar, era momento de jugar sus cartas, su hermano y esa intrusa estaban jugando sucio con el príncipe y eso no lo iba a permitir. - Príncipe... ¿Podemos hablar en privado? - dice Magda con un tono de voz bastante dulce y meloso, pidiendo permiso, cosa que realmente es demasiado extraña tratándose de Magda que se cree que merece todo y considera a todos como una molestia para su excelsa existencia.
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