Inamori se quedó en silencio mientras probaba cada una de las deliciosas comidas que había en el lugar; si recordaba bien, el día que llegó pudo ver por la ventana del carruaje que las llevaba a su nuevo hogar, mucha gente en condiciones lamentables de vivencia; pensó que quizás, podría llevar un poco de las sobras para alimentarlos, el problema era Vladimir, no estaba segura de que él le permitiera hacer semejante hazaña; tampoco sabía cómo lo tomaría el rey y la reina, porque ella solo era un intruso, solo era una persona que había llegado a tomar nupcias con fines egoístas, aunque esto distaba mucho de ser cierto. Esperaría hasta que Vladimir estuviera descansando para poder llevar las sobras a la gente. Terminaron de comer y los encargados del comedor se dispusieron a comenzar a tirar

