En el hospital.
-Padre, No te preocupes por mí, estoy bien, al chofer ya lo dieron de alta, el ya salió en un autobús hacia Puebla- dijo Javier mientras hablaba por teléfono.
-¿como que ya salió? y ¿tú? ¿no vienes con él?.
-no, lo que ocurre es que el tráiler al quedarse sin frenos chocó contra un auto donde viajaban dos personas algo mayores de edad, quienes resultaron heridos, por lo cual yo me hago responsable de todos los gastos de hospitalización y hasta que sean dados de alta me quedaré por aquí más tiempo.
-estoy de acuerdo en cómo estás solucionando todo esto, Gracias hijo y dime en ¿qué hotel te estás hospedando?.
-aún no he buscado ninguno, la noche la pasé en el hospital, pues la única familiar de los heridos es una joven de unos 20 años aproximadamente y le dije que mejor se fuera a descansar cualquier cosa le llamaba y me parece que depende de un trabajo para ayudarlos así que tiene que trabajar por eso me pareció lo mejor quedarme aquí.
-hijo, sin duda eres un excelente hombre, te hemos educado bien, aparte de que pagues los gastos hospitalarios ayúdales con un dinerito extra ya que les va a hacer falta, si bien no somos ricos, por lo menos tenemos un poco más para extenderles una mano.
-claro padre, aunque ya lo tenía pensado, bueno me despido dale un beso de mi parte mi hermosa madre y dile que ya la extraño.
-¿cómo es posible que la extrañes? si sólo ha pasado una noche no crees que estás exagerando demasiado.
-no papá, No exagero y a ti también te extraño mucho.
-Está bien hijo, yo le digo y cuídate mucho, adiós.
después de eso ambos colgaron.
-acaso escuché que mi hijo está interesado en una chica -dijo Ángela apenas Fernando colgó el teléfono.
-No, ella no es, pero sí conoció a alguien que le interesa, tal vez en el hospital.
-¿cómo estás tan seguro de eso?
-varias veces sentí que quería mencionar a alguien más, pero al final cada vez algo lo detenía.
-bueno él nos dirá más adelante, mejor vamos a almorzar, Oscar y rosa ya bajaron
así ambos salieron de su habitación hacia el comedor .
Vanessa y Marisa llegaron al hospital y pasaron a la habitación de los abuelitos al entrar vieron a Javier durmiendo sentado en el sillón que se encontraba en la ahí.
-mira, seguramente apenas concilio el sueño, está profundamente dormido- dijo Vanessa en voz baja.
caminaron a la cama donde estaba su abuela, que ya estaba despierta.
-¿quién es este joven tan apuesto?- preguntó la señora apenas llegaron junto a ella.
-es el dueño del tráiler, mami- contestó Marisa
-y ¿por qué nos cuido toda la noche?, en varias ocasiones tu abuelo se ponía mal y él salía corriendo a buscar a los doctores, casi no durmió en toda la noche.
-ah porque es un buen hombre- contestó Vanessa- él se va a hacer cargo de todo, además cómo sabe que Marisa tiene que trabajar se ofreció cuidarlos-.
-entonces no tiene sólo un bello físico, sino también un buen corazón.
-pues la verdad es que sí, ayer estuve platicando un poco con él y es una muy buena persona- contestó Vanessa con una sonrisa.
-¿pero ya está más bien el abuelo? ¿porque no me llamo?.
-¿cómo porque?, pues está claro que no quiso que te preocuparás- contestó Vanessa.
poco después Javier despertó y lo primero que hizo fue ver cómo se encontraba el señor y no habia notado a las tres mujeres que lo observaban del otro lado de la habitación, cuando las vio sólo sonrió y dijo.
-buenos días ¿cómo están?
-muy bien, gracias y ¿usted? -contestó Marisa
- igual bien.
- y dígame ¿por qué no me llamó noche cuando mi abuelo se puso mal?
-disculpe, pensé en hacerlo, pero el doctor me dijo que era normal por sus heridas, así que no quise preocuparla.
-está bien, no crea que la estoy reprochando algo, eso nos imaginábamos nosotros también, pero entiéndeme ellos son mi única familia y es lo más importante para mí.
-bueno ahora que está despierto ¿qué le parece si salimos a desayunar?- dijo Vanessa.
-Muchas gracias, pero sé que ustedes deben trabajar y no quisiera por mi causa se demoren.
-no hay ningún problema, ya hablamos a la empresa y nos han concedido llegar un poco después de la hora estipulada- contesto Vanessa.
-siendo así me encantaría- dijo con una sonrisa
cuando se disponían a salir Marisa hablo.
- les parece si van ustedes dos solos, Yo quiero quedarme un poco con ellos ya que anoche no estuve aquí.
-pero no has desayunado nada -contesto Vanessa
-te equivocas, antes de que te hablará esta mañana ya había desayunado un poco, así que mi estómago no está vacío del todo- y como observó que vanessa no la iba a dejar escapar tan fácil continúo -además tú sabes que más que mis abuelos son mis padres así que quiere estar con ellos.
-bueno, tienes razón, vamos Javier- y ambos salieron de la habitación.
-hija, te conozco porque no quisiste acompañarlos.
-creo que a mi amiga le gusta, pero no la acepta, así que quiero dejarlos solos para que se dé cuenta y no quiero ser mal tercio.
-la verdad es que hacen una bonita pareja.
mientras caminaban por el pasillo hacia la salida.
-Javier tengo que confesarte algo- dijo un poco nerviosa.
Javier por su parte quedó mudo mientras la observaba no podía saber porque su corazón latía tan fuerte.
-no me llamo Vianey mi nombre real es Vanessa- quiso decir pero sus palabras quedaron en su garganta y lo que realmente escucho salir de sus labios fue
- me encantan los tacos de canasta.
Javier río fuertemente y dijo -por tu expresión creí que era algo grave pero me alivia saber que no es así, a mí también me encantan ven vamos a comprar unos donde siempre voy cuando vengo a México -y tomándola del brazo la llevó hasta su camioneta.
-es muy alta y grande tu camioneta- dijo Vanessa al verla.
-sí lo sé, por eso cada que vengo a la ciudad toda la gente me mira, pero son las que se usan en el rancho y es mi favorita- contestó mientras abría la puerta.
después de unos minutos pararon a comprar los tacos de canasta y comieron muy contentos mientras charlaban de muchas cosas, de regreso al hospital seguían platicado muy contentos, entraron a la habitación y Marisa y Vanessa se fueron a trabajo y él se quedó nuevamente con los señores.
en el trabajo Vanessa no dejaba de pensar en Javier, realmente le empezaba a gustar y eso la asustaba un poco ya que recordó que él no quería vivir en la ciudad, que no era de este lugar y no sabía cuánto tiempo más lo vería, así que decidió no volver a verlo y dedicarse a su trabajo; entonces recordó que la última vez que llamó a la sucursal de Estados Unidos le dijeron que el cliente pedía una cita con ella directamente, así que decidió no postergarlo mas y llamando a su secretaría dijo.
-Marisa reserva un boleto para Nueva York mañana a primera hora
-¿te vas? creí que me acompañarías al hospital hasta que fueran dados de alta mis abuelos.
-sabes que quiero acompañarte, pero tengo que ir a resolver algunos asuntos urgentes de la empresa.
-¿y Javier?
-¿Javier?, él y yo no somos nada, porque tendría que avisarle, además su responsabilidad es contigo, yo no tengo nada que ver ahí- dijo algo nerviosa y molesta, pues en el fondo si quería verlo una última vez, pero tenía miedo de que él reaccionara como si no le importara ella.
Marisa no dijo nada y salió de la oficina para reservar los boletos.
a la hora de la salida Vanessa llevó al hospital a Marisa pero no se bajó del auto.
-¿te espero para que te lleve a casa?
-no hoy pienso quedarme aquí, creo que ya he abusado mucho de la amabilidad de Javier, ¿ no bajas a saludar a mis padres?
-me encantaría, pero quiero descansar bien y aún debo hacer mi maleta, recuerda que mi vuelo sale a las 7 de la mañana- pero en realidad ella no quería enfrentarse a Javier, no estaba dispuesta a despedirse de él.
-está bien - y despidiéndose vio alejarse el auto.
después de lo cual suspiró profundamente y entró sola.