Todos salieron rápidamente de la sala de juntas dejando solos a Oscar y Vanessa.
-No te preocupes hija ya verás que Roberto recapacitara.
-no me preocupo por eso padre, pues aunque es un buen amigo tuyo, creo que siempre habrá alguien para ocupar su puesto si es que él no quiere regresar.
-estás en lo correcto hija aunque Roberto es de confianza, no lo podemos obligar y encontraremos quién ocupe su puesto.
-usted no se preocupe por nada padre, que aquí estoy yo para hacerme cargo de todo, ahora vaya a la casa a descansar y yo me voy a la oficina para ponerme al corriente en todo.
-!que va! hija, voy a arreglar todo para irnos y después alcanzaré a tu madre para que la invité a comer, pues hace mucho qué no salimos juntos.
- ay papá, -dijo moviendo la cabeza- tú siempre preocupándote tanto por mamá y siendo tan lindo con ella, la verdad es que a veces creo que te pasas de bueno con ella.
-nada de eso, lo que pasa es que tú no la conociste cuando era más joven, antes de tenerte y antes de que me conociera, ella pasó por momentos muy difíciles con su familia, mmm, a lo mejor algún día te lo cuente.
-de verdad papá, me estás diciendo que mi mamá ha sufrido en algún momento de su vida?, siempre se ha comportado como si tuviera toda su vida resuelta.
-en algún momento te enterarás y te darás cuenta que a veces no es lo que parece ser.-y poniéndose de pie le dio un beso en la frente-bueno me retiro, cuídate mucho hija y échale muchas ganas, te amo nos vemos en la noche en casa.
-si papá no te preocupes.
y saliendo de la sala de juntas Oscar se dirigió al ascensor, Vanessa espero a que éste se cerrará para dar la vuelta e irse a su oficina a trabajar.
era la hora de la comida y Vanesa estaba concentrada en todos los papeles que revisaba en su escritorio cuando de pronto escuchó que alguien tocaba la puerta.
-adelante Marisa
-señorita, sólo quería preguntarle si desea que le pida algo de comer pues ya es tarde y no ha comido nada .
-Gracias Marisa por preocuparte, -dijo con ternura Vanessa- sí pídeme algo sencillo, nada más para para aguantar el día pues no tengo hambre ¿y tú ya saliste a comer?
-no señorita, pero es mi deber cuidar y atender bien a mi jefa, así que después de ordenar y recibirlo saldré a comer aquí cerca.
-bien sabes que no es tu deber cuidar que coma o no, pero aún así te lo agradezco mucho, y tómate el tiempo necesario para que te alimentes bien, yo no voy a salir y creo que no tengo citas hoy así que no te preocupes.
-Gracias señorita, en un momento le traigo su comida.
poco después Marisa entró a la oficina con una bolsa de comida y y la dejó en una mesita que estaba junto a un sofá para que no fuera a manchar los papeles qué Vanessa tenía en su escritorio.
-bueno ahora sí me retiro
-sí ve con calma, y come bien dijo Vanessa sonriendo
Marisa salió a comer pero no tardó mucho ya que ella sabía perfectamente que siempre había trabajo que hacer como secretaria del ceo de la empresa.
mientras tanto en un restaurante una pareja muy feliz estaban platicando el riendo a carcajadas parecía que estaban recién casados
-mi vida te gustó la comida
-claro que sí mi vida ya tenía mucho tiempo que no veníamos aquí juntos y me da gusto poder disfrutar estar contigo.
-así es mi amor aquí fue donde te vi por primera vez y aquí fue donde te pedí que te casarás conmigo siempre que venía por reuniones de negocio no podía evitar sonreír al pensar en todos los momentos felices que hemos pasado aquí y deseaba estar a tu lado
-yo cada que me sentía sola, venía aquí y me sentaba por horas, a recordar y me sentía feliz y mucho mejor al regresar a casa y verte a ti y a nuestra linda hija.
-Te amo mi linda Rosa
-y yo a ti cariño- dijo Rosa sonrojada,- ojalá y nuestra pequeña tenga la misma suerte de encontrar a un hombre bueno como yo te encontré a ti.
-ya verás que sí, ella es muy inteligente y muy buena, sabrá escoger al hombre indicado.
-y cambiando un poco de tema, a qué hora partimos mañana.
-pues calculo que van a ser un dia entero de viaje, por lo menos, claro tomándonos tiempo para descansar y detenernos a comer así que partiremos a las 8 de la mañana.
-estoy tan emocionada Oscar volveremos a ver ese pequeño pueblo con ese ríachuelo tan hermoso y con tantas plantas y tanta tranquilidad, en verdad que mi corazón late más rápido solo pensar en ese lugar.
-te entiendo mi amor, pues te ayudo mucho durante el embarazo de Vanessa estar en aquel lugar, fue ahí donde olvidaste todos tus problemas.
-es verdad me ayudó mucho la tranquilidad del pueblo pero también la amabilidad y el amor que tu amigo y su esposa me brindaron, y por supuesto tu compañía mi vida.-dijo Rosa abrazando a Oscar y dándole un tierno beso en los labios.
-bueno y ahora ?dónde quieres ir?
-no sé, qué te parece si vamos al parque a caminar un poco antes de irnos a casa, de cualquier forma Vanessa todavía sigue en la oficina.
-me parece muy bien- y alzando la mano llamó al mesero para pedir la cuenta.
ambos salieron del restaurante tomados de la mano, toda la gente los miraban y pensaban lo bien que se veía esa pareja.
Pronto se hizo de noche.
En la oficina Vanessa aun no terminaba con todo lo que tenía, pues revisaba todo detalladamente, y cada vez más sentía que esto aunque era cansado no era tan difícil el estar a cargo de la empresa, aunque sabía que los problemas pueden aparecer en cualquier momento,pero ella se sentía perfectamente capacitada, cuando Marisa interrumpió nuevamente
-señorita, sólo quería preguntar si ya no nececita nada para que me retire.
Vanesa inmediatamente vio su reloj, eran casi las 10 de la noche, ahora mismo no entendía como se había hecho tan tarde.
-claro Marisa ya puedes retirarte-
-gracias con su permiso.
Vanesa se levanto de su asiento, se estiró un poco y dió golpesitos en sus piernas, pues debido a que pasó tanto tiempo sentada sin moverse,le vinieron unos calambres.
cuando estos pasaron, se levanto, se puso su saco y tomo su bolso, al salir noto que ya no había nadie en la empresa, subió al auto que su padre le dejo y salió de la empresa, llevaba unos cuantos metros manejando, cuando noto que unos hombres iban persiguiendo a una mujer, que caminaba rápidamente hacia la parada de autobuses, al pasar junto a ellos puedo reconocer a su secretaria, y se detuvo al momento.
- ven sube pronto, yo te llevo.
la mujer vio que el auto se detuvo y pensó lo peor, pero al escuchar la voz de su jefa subió inmediatamente, estaba pálida y temblorosa.
- ¿a dónde vas caminando sola a estas horas Marisa?, ¿acaso no sabes lo peligroso que es andar sola a estas horas?-dijo Vanessa preocupada.
- lo sé señorita, pero nunca me había pasado,voy a la parada de autobús, no está muy lejos.
-pues deberías de tomar un taxi, en ves de caminar sola, si no te alcanzo, no quiero ni pensar lo que te hubieran hecho esos hombres.
-señorita, para la próxima vez tendré más cuidado y pediré un taxi- dijo un poco apenada Marisa.
- no habrá próxima vez, de ahora en adelante no me esperes hasta que yo salga, a menos que yo te le pida ¿entendido?,
-pero -intento hablar Marisa
-pero nada, no puedo permitir que corras riesgos,como mujer que soy se de los peligros que enfrentamos, además de que me agradas mucho, y no me perdonaría que por mi causa una mujer tenga una mala experiencia.
- muchas gracias señorita- dijo Marisa con confianza
- no tienes nada que agradecer, y puedes hablarme de tu, pues me caes muy bien, creo que podríamos ser amigas- dijo sonriendo Vanessa.
-!de verdad!, muchas gracias Vanessa por tenerme tanta confianza para ofrecerme tu amistad te prometo que seré una buena amiga- dijo Marisa muy feliz.
Marisa era joven, aunque estaba muy bien preparada para ser secretaria, tenía apenas 21 años, por eso estaba tan feliz de ser amiga de Vanessa, pues la admiraba mucho.