Mientras ellas comían en uno de los restaurantes más elegantes en ciudad de México, Oscar y Rosa estaban ya lejos del bullicio de la ciudad, en la autopista Mexico-Puebla, estaban tan contentos de regresar, aunque sabían que todo había cambiado en el pueblo,no sabían cuanto, pero primero pasaron a disfrutar unos deliciosos chiles en nogada en la ciudad de Puebla y paseaban por el centro comprando unos deliciosos dulces de camote y admirando la hermosas talveras y los trajes de china poblana bordados a mano, después de descansar un poco, regresaron al auto para seguir su camino, pues aún quedaba un buen trayecto por recorrer, así salieron de la capital para adentrarse más al sur del estado.
Después de comer, Vanessa y Marisa regresaron a la empresa, a los pocos minutos, el teléfono suena, era el director de la sucursal en Estados Unidos.
-Buenas tardes señorita, le llamó porque uno de nuestros clientes potenciales, pide que se le haga un descuento más del que le estamos brindando, ya le presente un nuevo presupuesto pero no lo convencio, por eso acudo a usted.
-buenas tardes Ismael, mándame el registro y el proyecto inicial con este cliente, además de un reporte de ganancias y costos, yo lo reviso y haré uno nuevo para que lo presentes ante el.
- claro señorita-
pocos minutos después, Vanessa recibía todo lo que había pedido y se puso a trabajar arduamente.
mientras tanto sus padres pasaban por la ciudad de Tepeaca, y se admiraban al ver lo mucho que había crecido, pero no se detuvieron, habían tardado en Puebla y la tarde caía ya, no querían llegar muy noche a Tepexi de Rodríguez, no sabían cómo estaban los caminos.
Estaba casi oscureciendo cuando llegaron al centro de Tepexi, el ambiente era alegre y muy activo, pues había puestos de Taquitos, elotes, esquites y muchas cosas más ,ahí preguntaron por Fernando y Ángela.
El presupuesto elaborado por Ismael era muy bueno, que es lo que realmente quería el cliente, en verdad era uno de los que más compraban sus productos, pues era una de las contructoras más reconocidas, pero aún así, no por eso podían darle un presupuesto más bajo.
después de analizar todo detalladamente marco nuevamente.
- bueno?.
- Ismael he revisado todo y no podemos hacer más descuento del que has presentado, si el cliente insiste y amenaza con dejar de comprar nuestros productos, déjalo, no podemos arriesgarnos más, si lo hacemos, en unos meses pedirá otro descuento, pues creerán que dependemos de ellos.
-pero es uno de los clientes principales
- si, pero no es el único ni el más importante.
- muy bien señorita, haré lo que usted dice.
Vanesa continúo revisando los proyectos que tenían para las sucursales en Colombia, y otros países latinoamericanos, pronto se hizo de noche, al salir de la empresa noto que está vez Marisa había hecho caso y se había retirado temprano, así que subió a su auto y se fue a su casa en lomas de Chapultepec.
En el centro les dieron la dirección de Fernando, ahora tenía un rancho, y se dirigieron a el.
El camino era de tierra,a los lados solo se podía ver un poco de la vegetación pues ya era de noche, al llegar a la entrada.
-Buenas noches- un hombre fuerte que vestía pantalón de mezclilla, camisa y sombrero saludo a Oscar y Rosa.
- Buenas noches, venimos buscando a Fernando
- a Don Fernando? ¿quienes lo buscan?.
- Oscar y Rosa
- permítame un momento voy a avisar.
Entrando a la casa grande
- patrón, lo buscan unos señores, se llaman Oscar y la señora Rosa.
Fernando y Ángela sonrieron ampliamente al escuchar los nombres.
- Abre el portón y dejalos entrar .
inmediatamente se dió la vuelta y salió a abrir.
- pasen
- muchas gracias- dijo Oscar.
El rancho era muy hermoso, bueno al menos lo poco que se veía gracias a las farolas que alumbreban la entrada de este.
Pronto salieron al encuentro Fernando y Ángela, al verlos Oscar y Rosa no podían estar más que sorprendidos, se veían jóvenes y vigorosos, apresar de ser más grandes que ellos.
-hola, que gusto verlos de nuevo - dijo Ángela Abrazando a Rosa, mientras Fernando y Oscar se saludaban y se daban un abrazo-
-el gusto es nuestro, hace tanto que venimos, además que todo aquí es tan tranquilo- dijo Rosa respirando profundamente, al sentir el dulce aroma de un árbol llamado huele de noche, pues su aroma se expande solo por las noches.
- pues entren a su humilde hogar- dijo rosa tomando del brazo a Rosa, mientras su esposo ayudaba a Oscar con las maletas.
Al entrar a la sala estaban lo sillones en color marrónes que combinaban un poco con el piso de mármol travertino, había muchas cosas en mármol y onix, además de que había cuadros familiares, pero el que más llamaba la atención era el de un niño montado en un Toro.
¿quién es ese pequeño? - pregunto Rosa
- es mi hijo, Javier,hace unos días llegó de Monterrey, estuvo estudiando allá.
- ¿cuántos años tiene?
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Rosa miro sonriente a Oscar, pero este no entendió esa sonrisa.
- ¿y tu dime?¿que fue tu bebé?¿porque no ha venido con ustedes?
- mi bebé se llama Vanessa y ha quedado a cargo de la empresa .
- o vaya entonces ya no es una bebé, que gusto me da por ti,¿y es la única?
- si y tú?
- yo tuve otra niña, pero es tan diferente a Javier, creo que la hemos mimado mucho, desde que se fue a Quintana Roo, viene muy poco, estudio para chef y trabaja allá.
- No creo que sea así, talvez solo busca ser independiente y salir adelante por ella misma, y está bien.
- bueno quizá tienes razón, ella siempre quiso vivir cerca del mar, aquí se la pasaba en el ojo de agua.
- pues desde pequeños se puede notar que es lo que quieren en su vida, mi vane siempre negociaba todo, desde una pulsera hasta el lonche en la escuela, y decía que estaba practicando.para dirigir la empresa de su papá.
- mi Javier siempre le ha gustado montar a caballo y a los Toros, los cuida, les da de comer, hasta ha sembrado maíz, nos costó convencerlo de que estudiara, con decirle que lo mandamos hasta el Tecnológico de Monterrey para que pueda conseguir un buen trabajo en cualquier empresa, pero apenas concluyó los estudios se vino, y no quiere trabajar en la ciudad, él prefiere estar en el campo.
-Pues que le vamos hacer, no lo podemos obligar.
- pues no, pero él es muy bueno en lo que estudio, a mí me gustaría que ejerciera sus estudios.