CAPÍTULO 3:

2061 Words
Alza la copa y sonríe incluso si solo quiere salir corriendo de allí entre tantos aromas y pensamientos difusos, Luna odia estas fiestas con toda su alma, principalmente porque como ai ya no lo tuviera lo suficiente claro le recuerdan que no es nada más que un bonito trozo de carne para exhibir y brindar de regalo al mayor postor. Para ella mantenerse fuera de las garras de cualquiera de los grandes contribuyentes de Derek era una total misión de vida o muerte. —Hermosa presentación la de hoy, realmente has mejorado, señorita Rowland—Luna asiente y agradece con una sonrisa, tomando los cumplidos e ignorando las miradas lascivas. —Muchas gracias, señor Kan. Me alegra saber que la presentación fue de su agrado. —Cómo no serlo con tan preciosa y talentosa joya—la emoción en la voz del hombre era palpable, con sus canas y su voz ronca, mientras daba su puro y bebía un trago de whisky—En estos días haré una fiesta, asistirá gran parte de las personas más importantes de la ciudad. Quizás deberías ir. —Será todo un placer. Esperaré por la invitación oficial, señor Kan—alzó la copa sin dejar el tono afable de lado. El hombre asintió complacido alejándose de Luna comenzando una nueva plática con un grupo de hombres donde la joven puso reconocer a uno de los aspirantes a alcaldes de este año. —¿Cómo va la noche?—la voz de Ashton llegó como una brisa de calma, Luna suspiró cerrando los ojos unos segundos como si necesitará calmarse. —Mejor que la anterior. Al menos esta vez no hay un tipo respirando en mi cara como si fuera divertido—Ashton a su lado rió bajito dándose un trago de champagne, Luna hizo una mueca de asco ante el recuerdo—¿Qué tal tú? —La mayoría asistió con un solo objetivo en mente—dijo el gamma mirando alrededor—Cada vez es más difícil zafarse de ello. Esto es una completa mierda. Luna asintió dándole la razón, lo era, una total falta de respeto, que hería su orgullo y sin embargo a lo que se había acostumbrado con el paso de los meses y ahora años. Les tocaba enseñar lo que tenían y no era precisamente el talento, de otra forma estaban fuera, y no tenían opciones, no ellos, Ashton y Luna eran el lastre de la sociedad actual, su vida por consecuencia era más difícil que la de otros por haber nacido. —El señor Kan pronto hará una fiesta. Me ha invitado—explicó con tranquilidad cambiando de tema, volteando a ver a Ashton quien la observaba entre curioso y asombrado. —Las fiestas del señor Kan son orgías con música y muchos diplomáticos—mordió el gamma. Luna se encogió de hombros. —Aquí no estamos mejor—senaló alrededor marcando el punto—y necesito...—apretó los labios y corrigió —Necesitamos estar respaldados si queremos dejar pronto a Derek, Ashton—se acercó al gamma quien no despegó la mirada de la joven ni un segundo—Solos no somos nada, creí que ya lo habías entendido. —Entonces irás de puta a la fiesta de Kan—soltó molesto Ashton. Luna alzó la mano izquierda frente a su rostro como si quiera golpearlo haciendo de la misma un puño con expresión sería que poco a poco se desdibujo en una sonrisa, acercándose a su oído y susurrando. —Por si no te ha quedado claro, mi querido Ashton, hace mucho que somos las putas de todos ellos—se alejó con tranquilidad—No te equivoques. Ashton se quedó allí de pie, observándola con la mandíbula tensa, apretando la copa entre sus dedos, enojado, porque Luna tenía razón incluso si él no quería aceptarlo. —Luna, Ashton—la clara y gruesa voz de Derek llegó, este, alto, en sus cincuentas pero bendecido por su genética Alfa Puro contaba con buen porte, sus ojos castaños brillaban y su aroma delataba satisfacción. Un hombre coreano que se ha aliado a las personas correctas dentro de un mundo corrupto y que si bien no era el más pulcro había llevado el arte en la sociedad a otro nivel. Todos querían trabajar con él, ser alabados por él, estar en su cama o las tres cosas. Luna se removió sobre su propio eje al tenerlo cerca, había algo en ese hombre que no le gustaba en lo absoluto, aparte de su trato hacia cualquiera que no fuera de la alta sociedad, y tener que actuar como una imbécil para ganarse su favor a las de sus inversores. —Aquí están las estrellas de la noche—se colocó entre ambos y apretó contra sí frunciendo el ceño—¿Dónde está Lukas? —No le veo hace horas, debe haberse ido—dijo Ashton interviniendo sin prestarle suficiente atención totalmente incómodo con la presencia del hombre. Derek bufó, Lukas era un beta, moreno de ojos verdes y bonita sonrisa, delgado, esbelto y no muy dispuesto a los lugares concurridos, su voz y baile eran mortíferos, tanto como su casi fobia a las grandes masas. —Está bien—soltó alejándose cambiando su expresión a una ligeramente disgustada. Luna observó a Ashton pidiendo en silenciosa plegaria que no hiciera nada de lo podrían arrepentirse después—Está bien, ya hablaré con el después—miró a ambos con una sonrisa malisiosa—Ahora, necesito que todos los vean y sepan que existen, sean hermosos y deliciosos. Quizás tengan suerte y ganen algún que otro contribuyente está noche. —Por favor, dime qué esto acabará pronto—susurró Ashton viendo a Derek alejarse entre el gentío, Luna tomó lo que quedaba en su copa de un trago, mirando al gamma, entregándole su copa saliendo de allí. La joven se movió hasta la zona de los baños, entrando a los femeninos, aprovechando que estos parecían vacíos. Luna se observó en el espejo, la mirada solitaria y tan destruida que le devolvía su reflejo daba asco, hermosa, hermosa y Completamente rota sería una bonita y perfecta forma de describirla. Tiró su pequeño bolso de mano sobre el lavamanos y sacó un frasco lleno de pastillas azules, tomando una y tragando con apremio, era la segunda vez que las tomaba en el día, el alcohol hacia que el efecto pasara con mayor rapidez y ella no podía permitirse tal cosa. Cerró los ojos, intentando tranquilizarse, esta vez sonriendo a sí misma. —Esto no es nada, cariño. Eres fuerte, y esto no durará toda la vida. A estas alturas sabes que nada puede ir peor, así que solo debes sobrevivir y pronto todo acabará—asintió con fuerza apretando los ojos intentando no llorar. Estaba tan jodidamente cansada, quería correr lejos, el problema era que al único lugar donde podría hacerlo es a la frontera, eso era el verdadero infierno y no volvería allí ni aunque de eso dependiera su vida. Miró el frasco de pastillas, debía comprar más y cada vez era más caras. Se olió las muñecas detectando el aroma a flores sobre su piel. Se acomodó el vestido y peinó el cabello lista para salir, sin embargo algo llamó su atención, un par de ojos azules y fríos como el mar en invierno a través del cristal. Luna pestañeo lentamente sin despegar la mirada de aquel hombre, alto y de cabellos negros, vestido en traje ajustado rojo vino y zapatos de vestir, girando y quedando de frente. Este se mantenía en la puerta, ladeando el rostro y sonriendo hacia ella como si algo fuera lo suficiente divertido. —El baño de alfas es dos puertas más allá, señor—el desconocido alzó una ceja sin dejar ir la diversión de su rostro. —¿Qué te hace pensar que soy uno?—inquierió con voz baja, Luna casi sonríe, ese hombre tiene todas las características físicas de uno y se nota que el dinero no es un problema en su vida. —Tiene razón—accedió—Igual, no creo que sea beta u omega—ladeó el rostro—¿Verdad, señor... —Ivanovich—completó viendo como el rostro de la chica perdía la sonrisa afable—Noah Ivanovich. Noah es un alfa puro, la mayor ventaja de estos es poder oler más allá de los aromas, Noah había captado el odio, el asco, la resignación y la incertidumbre mientras se paseaba por los pasillos del lugar cansado de hablar con imbéciles sin oficio que solo habían asistido a la fiesta en busca de un buen culo, mientras él prefería hacer conexiones. Así que intentando despejar e intrigado por la combinación había terminado allí en la puerta del baño de mujeres betas y omegas. —Señor Ivanovich—soltó la chica en una exhalación temblorosa. —Veo que me conoces. —En realidad es la primera vez que tengo el placer de verlo en persona. Aunque los rumores sobre usted no dejan de hacer ruido alrededor. Noah sonrió y entró al baño, la joven retrocedió y pegó a los lavamanos ante el acercamiento, Luna no era idiota, conocía el nombre y la reputación de Noah Ivanovich, no es un hombre al que quieras provocar. —Eres hermosa, señorita... —Rowland—tomó aire con dificultad, quedando entre los brazos de Noah y el rostro del hombre frente al suyo. Su piel se erizó y su respiración se descontroló por segundo Luna incluso tuvo que cerrar los ojos. —Luna Rowland. Noah no reaccionó a su presentación, ladeó el rostro y dejó caer la nariz en el cuello de Luna respira do hondo, ella sintió que podría desmayarse. ¿Entonces este era el verdadero poder de un alfa puro?, ni siquiera con Derek había reaccionado así, se supone que la presencia de cualquier alfa u omega sin importar su rango la afecte. —¿Eres una omega?—inquirió el hombre, Luna tragó en seco y negó—¿Beta?—probó de nuevo, Luna asintió —Entonces. ¿Por qué hueles como una omega? —Eso es imposible señor Ivanovich, soy beta, mi aroma es floral. Debe estar confundido, he estado en contacto con muchas personas hoy, quizás por eso... —Soy un alfa puro, señorita Rowland—su voz fue ronca, alejándose y caminando hacia la puerta—Un placer conocerla, quizás nos veamos pronto. Luna casi cae al suelo una vez el alfa se alejó, respirando con difícilmente y con las lágrimas corriendo por su rostro, su pecho dolía y no dejaba de temblar, ¿Qué había sido eso? Afuera la música sonaba a todo volumen, Noah se movió por el salón encontrando a Mika, mirando a todos lados con astio, el alfa tomó un trago de vodka bebiendo todo el contenido de un trago. —Quiero irme, está fiesta es una porquería—rezongó el beta mirando con mala cara a Noah, el alfa sonrió, captando el aroma dulce en el aire y observando a la chica, a Luna Rowland salir del baño, está parecía aún conmocionada, mientras se acercaba a un hombre de cabello rubio y le susurraba algo al oído—Noah. Ivanovich ignoró cualquier cosa que tuviera que decir Mika al respecto, alzó una ceja y apretó la mandíbula evitando utilizar sus sentidos y oír la conversación del par. Noah no estaba loco y su lobo mucho menos, esa mujer olía a omega, el aroma lo había estado volviendo un total desquiciado desde que había llegado al lugar, quedando en segundo plano una vez puso su cabeza en los negocios, y volviendo cuando encontró a la chica en el baño incluso si no fue lo que lo condujo allí en primer lugar. —Nos quedaremos hasta la subasta—fue todo lo que dijo. Mika lo observó cómo si estuviera loco, antes de tomarse la copa de champagne en su mano y susurrar algo como "cabeza loca y llena de mierda" alejándose de Noah. El alfa sonrió, su lobo estaba vuelto loco, en posición de ataque y tenía una presa. Noah era un hombre de sangre caliente, Luna Rowland una mujer hermosa. Alzó una copa cuando sus ojos chocaron por un segundo, cómo si la joven pudiera sentir su mirada insiste sobre sí. La noche no había hecho más que mejorar.
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