Asher no se mueve para nada hasta un buen rato después de mi abrazo, asustándome un poco. Estoy casi 100% positiva de que me alejará de él, pero en lugar de empujarme, tumbarme al suelo e insultarme, siento una mano llegando a mi cadera y otra a mi nuca. Su toque es seguro y fuerte pero lento, demasiado lento, como si considerara cada movimiento mil veces en su cabeza. Sus dedos se entierran en mi cabello y sorpresivamente lo hace de una manera delicada y no me jalonea ni nada de lo que cualquiera creería, conociéndolo. Me quedo sin hacer nada por un momento porque sinceramente no entiendo ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué no me suelta? No es que quiera que me suelte o algo, pero es lo que estaba esperando. —Besa mi cuello —ordena en voz baja, apretando su agarre en mi cadera, juntándonos

