Capitulo 5
Gabriel saca de su bolsillo el anillo de bodas que tenía, se lo coloca en la mano y le da un beso en la boca que ella acepta.
— Se que lo del dinero está condicionado, pero los dos ya teníamos el plan de casarnos desde hace años — El quiere creer que Isabel lo quiere y que lo del dinero solo es temporal.
Isabel afirma con la cabeza, Roberto sabe que la boda tiene que ser rápido, pues Gabriel le dará el dinero solo si se lleva a cabo el compromiso.
Así que empieza a manejar rápidamente sus estrategias para organizar una boda rápida, aunque no es el cuento de hadas que hubiera querido para su hija favorita.
Roberto abraza a Isabel — Nunca me decepcionas, desde la muerte de tu madre, eres mi mayor tesoro — la abraza mientras los dos lloran.
Roberto porque no quería usar a su hija para salvar su dinero, Isabel porque no quiere decepcionar a su padre pero tampoco se quiere casar, pero Gabriel piensa que es por la emotividad de lo que está a punto de suceder.
Después lo que sucedió, lo único que le importa es poder seguir adelante con su vida, y olvidar que Daniel fue parte, solo fue un accidente.
Lucía se acerca y aplaude de manera irónica, mientras abraza a su hermana
— Tomaste la mejor decisión, eres poca mujer para Daniel — le dice en el oído en un leve susurro.
Lo primero que hace Lucía es buscar a Daniel, necesita decirle que su hermana no va a ser para el, que ella decidió casarse con otro.
— Ella no es una mujer para ti, E Isabel acaba de demostrar que no te ama con la misma intensidad que yo — Lucía entra a la oficina de Daniel a la fuerza.
Daniel suspira — No se que estás diciendo, no vuelvas a mi oficina — le pide el frunciendo el ceño y con rabia en su pecho.
— Ella no es una mujer para ti, Isabel decidió casarse con Gabriel, su novio — Lucía quiere que Daniel se saque la idea de tener a su hermana.
Daniel siente algo en el pecho, no sólo porque está perdiendo la oportunidad de cumplir uno de los puntos de su venganza, el desconoce muchas de las cosas que Isabel hizo por el y por su mamá, si no porque pensaba que Isabel le quería.
— Me imagino que sí es así, es porque tú papá me va a pagar la deuda, porque a fin de mes les quitaré todo — Daniel lanza la amenaza con algo de rabia.
— Si — ella le da una respuesta contundente y rápida que deja a Daniel helado
—¿De donde va a sacar tu papá el dinero?— pregunta el con algo de rabia, detesta perder y mucho más si es en frente de la familia Valencia.
— Sencillo, Gabriel condicionó el matrimonio con Isabel al préstamo y pagar las deudas de mi padre, así que ella prefiere casarse con el que contigo — Lucía pensaba que con sus palabras estaba dejando por el piso a su hermana Isabel pero solo le daba ideas a Daniel.
— Perfecto, lo único que me interesa de los Valencia es el dinero que tienen, si me pagan no quiero saber nada más de ustedes — Daniel la jala del brazo para que se vaya de su oficina, le incómoda la presencia de la mujer, ella es lo peor que le pudo pasar en la vida y el es conciente de eso.
— Perdóname mi amor, Yo te he esperado durante mucho tiempo, creo que lo mínimo que merecemos para poder ser felices es regresar — La mujer se humilla delante de él, lo toma de la cintura y llora.
— El día que dejaste que tu padre me mandará a la cárcel, para que no nos dejara estar juntos porque yo era poca cosa para ti, ese día toda la ilusión se rompió, yo ya no siento nada — Daniel la saco de la oficina, llamo a seguridad.
De inmediato citó a Diego en su oficina, tenía que hablar con él para pensar el siguiente paso de su plan, no quería dar un paso en falso, era más que claro que esto se le salía de las manos.
—¿Que quieres hacer? Si Roberto te paga a fin de mes, e Isabel se casa te abra ganado la partida, lo mejor es que te concentres en mantener el dinero que tu padre te dejo y olvidarte de los Valencia, además creo que es lo mejor, Isabel no se merece ser parte de esto — Diego solo quería que su mejor amigo dejara de pensar en una venganza que lo estaba consumiendo.
— No puedo permitir que el de nuevo me gane la partida, tengo que seguir teniendo a Roberto en mis manos ¿Cuando se vence el plazo de los pagares?¿Cuando es la boda?— le cuestión a Diego para que le tuviera toda la información en el menor tiempo posible.
— La Boda es el 29 y la deuda se cancela el 30, así que me imagino que después de las nupcias, Gabriel girará el dinero de la deuda, es un hombre muy rico así que no será problema para el — Diego es el asistente más diligente de Daniel.
— Pero si yo impidió la boda el 29, si Gabriel se enfada con esa familia, es más que claro que la deuda quedará dispuesta para ser cobrada el 30 — Daniel empezó a maquinar un perverso plan en su cabeza.
— Yo sé que no quieres perder, pero no quiero que en medio de tu venganza te pierdas, y le hagas daño a buenas personas — Diego le insistía en que Isabel no tenía que pagar las consecuencias de lo que pasaba pero Daniel no quería escuchar.
Daniel sentía cosas por Isabel pero la rabia de pensar que Roberto se iba a salir con la suya era más fuerte que sus propios sentimientos hacia ella, quería acabar con el como fuera necesario.
Isabel empezó de mala gana a organizar si boda, sería un evento rápido así que no quería muchos invitados aunque toda la ciudad ya estaba hablando del compromiso, y después del cóctel de Daniel fue más que claro que era por los problemas económicos de la familia.
Lucía se sentía humillada, no sólo porque sabían que su familia estaba en quiebra, si no porque Daniel había hecho eso en público.
Ella odiaba a Isabel, no podía creer que ella tuviera todo lo que un día debió ser de ella como la felicidad, Gabriel era el mejor partido de toda la clase social alta y sentía que él debió fijarse en ella y no en su hermana.
Isabel fue a probarse un vestido de novia, no quería gastar mucho presupuesto a pesar que Gabriel decidió el pagar todos los gastos relacionados con la boda.
Mientras se vestía, y se colocaba varios diseños, escucho varios aplausos detrás de ella.
—¿Que haces aquí?— se sorprendió al ver a Daniel tras de ella, con una gran sonrisa la misma que la había enamorado hace tanto tiempo.
— Quería ver qué tan hermosa se vería mi futura esposa — Daniel bromeó.
—¿El es el novio?— pregunto la vendedora de la boutique.
— No — dijo ella.
— Si— dijo el.
La mujer los miro sin entender y prefirió darles un poco de privacidad para que la pareja discutiera sus temas.
— Si solo viniste a incomodar, te voy a pedir el favor que te vayas, no quiero hablar en este momento contigo — Isabel se ponía muy nerviosa y como no hacerlo cuando estaba en frente del gran amor de su vida.
— Yo quiero verte de novia en mis brazos — Daniel se acerco a ella e intento besarla pero ella lo esquivo.
— Eso no va a pasar, los dos solo podemos ser amigos, y creo que ni siquiera eso por la rivalidad entre mi padre y tu, ya te pedimos perdón por lo que pasó y espero que entiendas que ese es el final — Isabel no quería sentir más esto en su pecho.
— Los dos sabemos que sentimos algo — Daniel la tomo de la cintura y la beso, Isabel respondió a ese beso.
Ella se quedó congelada, no sabía que decir o que pensar, era muy complejo para ella poder saber manejar los sentimientos que tenía en su pecho desde niña.
Se alejo — No lo vuelvas a hacer — se encerró en el Vestier para quitarse el vestido, mientras el se iba del lugar.
Manejo con nervios en su pecho, hasta la casa, no sabía cómo ver a la cara a Gabriel pero prefería mantener esto en secreto.
Cuando llegó su padre, Gabriel, Lucía estaban reunidos con cara de pocos amigos.
—¡Eres una sinvergüenza!— grito Lucía que se acercó y le dio una cachetada.
—¿Porque me pegas?¿Que pasa?— ella abrió los ojos incrédula.
— Llegó esto — Roberto le pasa a su hija las fotos en grande del beso que ella se acaba de dar con Daniel y llegaron en un sobre anónimo a la casa.