|10|

4383 Words
Capítulo 10: Propuesta indecente. —Eso no fue lo que dijiste cuando lo dejaste a mi cargo — vi que una vena en la frente de él se tensó, marcándose más que las otras. —Lo que dije ya no importa, las personas cambian de decisiones, ¿No? Pues ahora nos llevaremos a mi sobrino y punto. No hay nada más que decir. —Las cosas no son tan fáciles como tu crees Franco —respondió la madre superiora. —No veo porque complicarlas, es tan sencillo como uno lo quiera hacer. —Pues ya es demasiado tarde— continúo diciendo. —A Nicolás se lo han llevado esta mañana. Vi el pecho de Franco elevarse con la gran respiración que tomó, Bela y Zeus se tensaron de inmediato y yo me preparé para lo peor. —¿Qué? —preguntó él tratando de mantener la calma, pero se notaba que estaba a punto de explotar. —Una familia vino por él— sentí mi labio inferior temblar así que lo mordí. —Me estas jodiendo—soltó una carcajada sin gracia alguna. —Quiero a mi sobrino en cinco minutos. —No esta Franco, se lo han llevado. —Pues me importa una puta mierda, ¡LO QUIERO AQUÍ YA! — mordí la manga del suéter que llevaba puesto, quizás ellos habían olvidado mi presencia y eso era lo mejor porque no quería interferir en ningún momento su charla tan poco agradable. —Entiende que… —¡NO VOY A ENTENDER NADA! — rugió con fiereza. —¡Nicolás esta mejor en un lugar donde no estes tú! — Franco cayó como un cadáver contra el respaldo de la silla, su rostro tenía una sonrisa, pero él en ningún momento parecía estar feliz, de reojo me miró y por primera vez temí al verlo. —Tienen hasta las cinco de la tarde para que Nicolás llegue a mi casa, de lo contrario les vuele este nido de ratas a tiros. Se levantó y salió furioso del lugar, no supe que hacer, si debía irme o quedarme y alejarme de aquel hombre que en ese momento está actuando por instinto, Bela y Zeus salieron tras él y aunque yo sabía que tenía las llaves de su auto, no fui tras él y enfrenté a la madre superiora. —El niño solo puede estar veinticuatro horas con la familia de acogida antes de decidirse su casa, usted sabe que siempre es mejor que ellos estén con familia a estar con desconocidos, apenas Franco ponga un pie en la corte la custodia de Nicolás será para él porque así lo decidieron los padres del niño y usted ahí ya no puede hacer nada, así que por favor devuelva al niño a donde pertenece pronto. —Franco no tiene la capacidad de cuidar a un niño y con eso la corte no puede darle la custodia. —Déjelo tener una oportunidad, él puede cuidar de Nicolás y darle una mejor vida recordando a sus padres. — comenté poniéndome de pie dispuesta a salir. —Franco nunc podrá hacerse responsable de nadie, ni siquiera es responsable consigo mismo. —Si eso es lo que los niños aprenderán de este lugar, prefiero que Nicolás este muy lejos de acá. Deberían darles esperanzas de que serán unas grandes personas a pesar de las circunstancias que han pasado, no cortarles las alas apenas piensan diferente a lo que usted ya decidió. —El niño va a estar mejor… —Con su tío y conmigo —la interrumpí —, él ahí estará bien y no le hará falta absolutamente nada. —Los niños deben crecer con amor, sentirse que pertenecen a un lugar y… —Se le olvida que soy maestra y tengo una especialidad para trabajar con niños, soy pedagoga, sé como tratar a un niño y a sus problemas, amor de mi parte no le faltará —Y era cierto, estaría en su vida por el tiempo que él quisiera, me gustaría ser una amiga y cuidarlo y darle el cariño que sus padres ya no podrán —Franco aún no tiene esa capacidad de querer y veo que es por culpa de este lugar, le aseguro que esos dos se amarán como padre e hijo cuando estén juntos, no olvide mis palabras. —Usted sueña con cosas imposibles —negué con mi cabeza cerrando mis ojos, esa mujer tenía la mente muy cerrada y no podía ver más allá de sus narices. —Algún día se tragará mis palabras al fin y al cabo la maestra soy yo y tengo la capacidad de enseñar, cosa que por lo que veo usted no tiene. —Lía no puede tratarme así, tiene muchos de mis niños a su cargo y no quisiera tener que quitarles la educación por problemas personales. —Madre superiora, es usted la única que tiene problemas conmigo, yo no los tengo, solo le estoy comentando lo que pasará cuando Nicolás regrese con su tío, por favor no tarde mucho en llevarlo, debe acostarse temprano. —Franco no tendrá la custodia — pronunció con promesa. —Eso ya lo veremos. Salí de la oficina con el mentón en alto, ambas teníamos un trabajo parecido, velábamos por la seguridad de los niños, pero sin duda alguna yo estaba capacitada para ayudarlos a abrir la mente y que volaran alto en sus vidas, cosa que sinceramente y sin temor a equivocarme puedo decir que en un lugar como una casa hogar se reservan mucho los comentarios para evitar que haya una oveja negra y eso era una lástima. Cuando salí del lugar me encontré con Franco recostado sobre el auto, Zeus y Bela estaban sentados a su lado tan tranquilos como podían, carraspeé mi garganta para que él me notara, solo movió los ojos para encontrarse con los míos, pero siguió en la misma posición. —Es mejor que te vayas a casa, donde Nicolás no llegue esto se pondrá feo — su ceño estaba fruncido mientras miraba a la puerta del lugar. Temí que todas sus amenazas fueran reales y es que al mirar su expresión no se podía descifrar más que odio. —Tienes que hacer las cosas bien para que te den la custodia de Nicolás, si no es posible que lo pierdas para el resto de la vida y sé que eso no es lo que quieres — su mandíbula estaba tensa, pasó sus dedos por la barba en un gesto impaciente. —¿Cuantas probabilidades hay de que pierda la custodia? —preguntó. —Con tus antecedentes y teniendo en cuenta de que esa gente te conoce desde pequeño —señalé el lugar —que tu quedes con la custodia esta a un diez por ciento o menos. —Es un jodido chiste, ¿Verdad? —Ellos no consideran que estes apto para cuidar un niño—comenté. —Y eso es verdad — respondió, rodé mis ojos. —Si, pero si tu quieres ayudar a ese niño tienes que hacerte a la idea de que tendrás que hacerte cargo de él, hazlo por Dante —de nuevo, mencionar ese nombre activaba algo en él que lo hacia ser más decidido en cuanto a Nicolás. —Bien, dime como lo haremos. No sabía bien por donde debíamos empezar pero Franco debía reconocer que tenía todo lo indispensable para cuidar del niño. —Debemos prepararle una habitación en tu casa — comencé a decir, —tiene que tener juguetes y su ropa, debe tener todo. —Eso es fácil, tengo las llaves de su casa, solo debemos ir por todo. —Pues hagámoslo. Ya no pude volver al jardín infantil, el tiempo ya había pasado por estar moviendo cosas de acá para allá, para cuando me di cuenta, la jornada ya se había terminado así que ya no había nada por hacer, cuando entré a la habitación de Nicolás en casa de sus padres una nostalgia me llegó que no la supe describir como hubiera gustado, comencé a tomar lo que parecía más personal, como el peluche que estaba sobre su cama que supuse dormiría con él y luego de eso vi una foto sobre su mesita de noche, una foto familiar, papá, mamá y Nicolás, él era muy pequeño aún pero se notaba que era feliz, tenía una gran sonrisa mostrando apenas uno de sus dientes, era demasiado perfecto así que guardé esa foto para llevarla a casa de Franco, él tenía que tener a sus padres presentes. Franco entró a la habitación con una bolsa negra, abrió el armario y comenzó a meter todo allí sin ningún orden. —Al menos podrías haber guardado todo doblado, ahora te tocará doblarlo de nuevo — comenté al ver el desorden que había hecho. Él no respondió nada pero la poca ropa que quedaba la metió doblada, rodé mis ojos y seguí guardando los juguetes, prácticamente debíamos desocupar esta habitación para que Nicolás sintiera la otra como suya al ver sus pertenencias. —¿La cama la llevamos? — era una cama muy linda en forma de carro. —No, ya le he comprado otra — alcé mis cejas sorprendida, vaya que no quería al niño para nada, se notaba, por la esa razón se preocupaba tanto por él. Oculté una sonrisa, aunque Franco lo negara, estaba dejando a un lado el miedo para hacerse cargo de una responsabilidad a la cual le temía y es que él no notaba que estaba dando lo mejor de su mismo, bajo esa careta de frialdad se encontraba un niño apenas descubriendo lo que era una familia, me refiero a Franco, pues se notaba que los nervios se habían adueñado de él y trataba de hacer todo lo mejor posible para Nicolás aunque tratará de fingir que no le importaba, por supuesto que lo hacía solo que aún no era capaz de demostrarlo. —Listo, debemos llevar todo esto a casa — dijo, asentí terminando de guardar lo último y cerré las bolsas y la maleta. Franco cargo todas las bolsas como si fueran dos pedazos de aire, eran más de 10 bolsas y él tomó todo como si no fuera nada, me quedé sorprendida tras él mirando como su espalda se tensaba ante los movimientos, lo seguí embelesada por esa vista que me estaba dando y estuve a nada de tocarlo para comprobar si se sentía tan fuerte como se veía, pero me contuve cuando él silbó llamando a Zeus y Bela. —Al auto — ordenó y ellos felices corrieron a intentar subirse al auto. Les abrí la puerta mientras Franco guardaba todo lo demás en el maletero, miré la hora, apenas eran las dos y media de la tarde, esperaba que Nicolás pronto llegara a casa. —Tengo hambre— tiró la puerta para cerrarla con fuerza. —Pues vamos a almorzar, yo también tengo hambre — para que él supiera que decía la verdad, mí estómago hizo sonidos poniéndome roja, Franco levantó una ceja hacia mí, yo encendí el auto. —Vamos al bar. —¿A qué bar? ¿Y porqué ir a un bar a esta hora? — pregunté muy confundida. —Al bar en el que nos conocimos — hice una a con mi boca y asentí. —Ah bueno, a ese bar si voy a esta hora — respondí conduciendo al lugar —Ya que mencionas el bar, ahora que tendrás a Nicolás, no puedes dejarlo solo e irte a beber, no puedes llegar tarde o golpeado cómo estás, debes responsabilizarte bien de él, tampoco puedes llevar a personas a tu casa para mantener relaciones sexuales, sea la orientación que seas, por ahora no puedes hacerlo porque… —Me gustan únicamente las mujeres — me interrumpió, lo miré de reojo y lo vi con su mirada fija en mi. —Bueno… esto, no puedes llevar a más chicas a tu casa, es por su bien, yo encontré dos condones debajo del sofá, Nicolás no puede estar aún cerca de ello —comenté. —¿Y entonces yo sufro porque él? — dijo con un poco de enfado. —Mira, podemos hacer algo para que no te mueras — comenté con burla —Ya que parecer un macho dominante que no puede estar sin sexo por muchos días, hagamos algo… —¿Me estás haciendo una propuesta indecente? — fruncí mi ceño. —¿Qué?— dije muy confundida. —No quieres que esté con otra mujer en mi casa, solo contigo, vaya, eres un poquito mandona. —¡¿Qué?!— frené el auto tan rápido que todos nos fuimos hacia adelante, miré a los asientos de atrás para ayudar a acomodar a Bela, al estar acostada rodó y cayó a los pies de la silla, la volví a subir disculpándome con ella. —Tendremos que ver si llegamos a tener esa química— continuó diciendo —porque no negaré que eres una mujer muy atractiva, pero no creo que seas el tipo de mujer que busco, te notas un poco oxidada para lo que a mí me gusta, sin ofender eh. Mi boca estaba abierta a más no poder, sentía un pequeño pinchazo al recordar sus palabras, porque si bien yo no era una mujer muy s****l, algo con él me despertaba un no sé qué y sin querer sus palabras habían dolido. —Estas jodidamente loco, ya solo iba a decir que podía quedarme con Nicolás los viernes en la noche para que tú fueras con las mujeres que si son de tu tipo —mi voz salió venenosa. —Ah, disculpa mi malentendido—una pequeña risa burlona salió de sus labios. —pero si algún día quieres experimentar me puedes llamar. De nuevo lo miré de reojo para ver el momento en el que me guiñó un ojo. —Eres el último tipo de hombre con el que yo estaría. —comenté. Ya había hablado sobre mi fracaso con el sexo, yo no lo disfrutaba, no le veía el gusto y Franco era de los hombre que desprenden un s*x appeal bastante grande y no era lo que yo buscaba y yo no era lo que él buscaba. —Bah, me ofendes. Yo podría hacerte sentir lo que nadie más ha logrado — me removí incómoda deteniéndome frente a un semáforo en rojo. —No podrías hacerlo, lo has dicho, no nos gustan las mismas cosas— respondí mirando para el otro lado, no me sentía capaz de verlo a los ojos. —Podríamos aprender cosas de cada uno— comentó y sentí su aliento rozar mi mejilla, mi cuerpo se estremeció al sentirlo tan cerca. —Aléjate— pedí nerviosa. —Piénsalo bonita. —No tengo nada que pensar, la respuesta siempre será no — respondí aparcando el auto frente el bar. —Cuando quieras algo nuevo ya sabes dónde encontrarme, siempre estaré disponible — salió del auto dejándome con el corazón acelerado, era un tarado bueno para nada. Me repetí mil veces antes de salir del auto que todo lo hacía únicamente por Nicolás, él era quien me necesitaba, a él debía apoyarlo en todo y si en el proceso me encontraba con su tío… bueno, cada acción siempre tiene una reacción y cada causa siempre tiene un efecto, no podía competir contra eso. El bar a esta hora funcionaba como cafetería, venden unos panes calientitos muy pero muy deliciosos, al salir del auto vi a Kris y sonreí, él hablaba con Franco sobre dejar a los perritos en el balcón para que no se estresaran en un lugar cerrado, cuando me vió su sonrisa se hizo gigante y abrió sus brazos en donde yo no tarde en aterrizar. —Mi niña— me dio un beso en la frente de manera paternal, suspiré contra su pecho. —Hola Kris, te he extrañado — comenté alejándome. —Y yo más a ti —golpeó con su dedo índice mi nariz como cuando pequeña, nunca había dejado de hacerlo —¿Cómo va todo? —Uff, un lío horrible. —Nada raro de tu nombre en masculino — rodé los ojos porque todos tenían el dicho de que Lía atraía muchos líos y contra ellos yo no podía hacer nada. Quizás tenían razón a la final, me gustaba meterme en cosas que no eran de mi incumbencia solo por chismosa. —¿Es tu padre? — preguntó Franco señalando a Kris, negué con una sonrisa. —Es solo un gran amigo de la familia. —Ah, es que como se abrazaron lo pensé, igual se parecen un poco — Kris a mi lado se tenso y soltó una carcajada. —Para nada, ella es muy hermosa como para parecerse a mi— miré sobre mi hombro a Kris y la verdad se parecía más a Franco que a mí. —Eso es verdad — comenté riendo. —¿Vienen juntos? — preguntó entonces Kris. —Claro, es mi nuevo lío— mi papá frustrado rodó los ojos con una mirada divertida. —A ver, pasen y me cuentan. Entré saludando a todas las personas del lugar, sentía la mirada de Franco en mi pero lo estaba ignorando a consciencia, Kris pasó tras el mostrador y comenzó a prepararnos unos sándwiches. —Todos acá parecen conocerte— comentó pasado un tiempo. —Trabajé hace algunos años en este lugar — respondí dando un trago al jugo de mango. —¿Tienes algo con el dueño del lugar? —comencé a toser con fuerza tras sus palabras, él con poca amabilidad comenzó a golpear mi espalda para ayudarme a desahogar —Eso fue un si. —¡Claro que no! — grité cuando pude por fin respirar con normalidad —él es como si fuera un papá para mí, salía con mamá. Es la única forma en que lo veo. —Ah. —Yo salir con Kris — murmuré por lo bajo sin poder creer sus palabras aún —Eso es simplemente una locura. —Bueno, es que se veía muy cercanos — se encogió de hombros. —Se llama amistad, confianza y hacer de cuenta que somos familia aunque no tengamos la misma sangre — dije con obviedad —Eso es lo que tenemos él y yo. —¿Y tienes novio? — sentía su cuerpo prácticamente pegado al mío, me gire hacia él con el ceño muy fruncido. —Aléjate de mi ahora, no voy a caer ante tus estúpidos juegos. —una sonrisa de medio lado de asomó en su rostro. —Todas terminan cayendo tarde o temprano— solté una fuerte carcajada burlona tras sus palabras. —Bueno, mucho gusto. Soy la primer mujer que no lo hizo, no está haciendo y no lo hará — recalque la última palabra lentamente. —Ya veremos. —Ya veremos — me gire de nuevo para seguir comiendo. Franco era el tipo de hombre en el que yo jamás podría fijarme, era frío, malhumorado, amargado, no demostraba ni una pizca de humildad ni humanidad, él se creía el rey de todo y personas así simplemente no eran mi tipo. Yo buscaba a alguien sencillo, de corazón bondadoso, que tuviera un buen sentido del humor, que le gustara cocinar y salir a pasear cada fin de semana, Franco estaba lejos de ser ese hombre. Y quizás solo servía para la parte s****l, aquella que yo tenía dañada y no iba a meterme con él simplemente porque quería ver si podía sentir algo, yo quería estar con alguien que me amara, no con un tipo que me desechara nada más correrse en mi. Kris volvió y comencé a contarle la historia de Nicolás, como había llegado al colegio y como su madre nunca había llegado, a Franco parecía no importarle que yo estuviera relatando toda su historia, él estaba mas concentrado mirando la madera frente a él, Kris reconoció que vio la noticia por televisión y le dio el pésame a Franco, este ni siquiera reaccionó ante ello, como si esa muerte no le hubiera importado o afectado para nada y aunque me constaba creerlo, no me era difícil pensar que quizás era eso, él simplemente no sentía pena por lo que había pasado y de nuevo seguía bajando puntos, porque un hombre que ni siente dolor, tampoco puede ser capaz de sentir amor. —Debemos irnos ya— comentó Franco pasado un tiempo, asentí estando de acuerdo. —Nos vamos — llamé a Kris para despedirme. —Cuídate de ese hombre, él es un poco problemático, la otra noche tuvo una pelea acá, no le he prohibido la entrada solo porque el otro hombre tuvo la culpa, pero ten cuidado, no me fío. —Estaré bien, me sé cuidar de ese tipo se hombres. —No me creo del todo que eso sea cierto pero te daré el beneficio de la duda, si pasa cualquier cosa, aunque sea lo más mínimo, ¿De acuerdo? —Si, papá. — rodé mis ojos y lo miré, él de nuevo estaba tenso —Oye, que es una broma, no tienes que ponerte así cada vez que bromean sobre eso, además deberías de saber que tener una hija como yo es lo mejor que les puede pasar nunca. Él sonrió solo un poco y besó mi frente. —Mocosa fastidiosa— reí ante sus palabras —me da nostalgia verte así de grande cuando antes eras solo una niña que se ponía las coletas disparejas. —Ya, no me avergüences — pedí riéndome. —Bien, huye de la realidad. Me dio un pequeño empujón cuando Franco llegó a nuestro lado, mi espalda chocó contra el pecho de él, miré a Kris con la boca abierta y con el rostro demasiado sonrojado. —Disculpa, mi culpa — dijo Kris a Franco. —Hasta luego — fue lo único que él respondió. —Me cuidas a mi niña o ya verás. —Eso si lo puedo hacer— una de las manos de Franco de posó en mi espalda baja y desde ahí me empujó un poco para que comenzara a caminar. Bela y Zeus se subieron a la parte trasera y yo no sabía si ahora darle las llaves o seguir conduciendo yo, ya parecía haberle pasado todos los efectos del alcohol. —¿Conduces tu? — pregunté. —No, dale tú. —Vale. Me subí al puesto de conductor y encendí el auto, di unos cuantos toques al claxon para despedirme de Kris. Aún recordaba el camino a su casa así que no me fue difícil meterme por las calles adecuadas, a medida que nos íbamos acercando, mis nervios aumentaban cada vez más, no quería llegar a casa de Franco y no ver a Nicolás, igual aún quedaba bastante tiempo para el plazo que él había dado, pero aún así ¿Si él no llegaba qué? No quería pensar en ello; cuando aparque el auto frente a la casa, no se veía ni un alma por allí, Nicolás aún no estaba. Me bajé del auto y ayudé a entrar las bolsas, debíamos preparar la habitación. —La segunda puerta subiendo a la derecha será la habitación de Nicolás, puedes ir dejando las cosas allí. Subí directo al lugar que me dijo mientras él les daba agua a Bela y Zeus, cuando abrí la puerta, mis ojos casi se salen del asombro, la habitación estaba pintada de un color azul claro sin ningún póster, en uno de los laterales había una cómoda y en el centro de la habitación una cama en forma de barco pirata se mostraba en toda su gloria, me sentía emocionada, no era mi cama pero como me hubiera gustado tener una así cuando pequeña, la cama tenía una escalera que llevaba a un segundo piso, desde donde podía observar toda la habitación como un capitán buscando una isla. Amé la habitación de inmediato, esperaba Nicolás se emocionara igual que yo. Dejé de entretenerme con la cama cuando Franco llegó a la habitación, reparó la cama unos segundos y luego salió sin decir nada, bufé, ¿Qué acaso no se emocionaba? Me daban ganas de ser pequeña y jugar allí por horas. Saqué todo lo de las bolsas y lo comencé a ubicar bien organizado en el lugar, Franco volvió con las bolsas de ropa y dio un pequeño suspiro frustrado antes de comenzar a doblar prenda por prenda, me comencé a reír pero no dije nada, él simplemente siguió con su tarea mientras yo colocaba juguetes por todas partes; la foto familiar la acomodé sobre la cómoda, allí la podría ver en todo momento y así recordaría a sus padres. —Esa bolsa tiene varias cosas de navidad como maracas y gorritos de papá Noel, mejor guardarlos en un lugar alto para que así lleguen vivos a navidad— comenté sosteniendo una bolsa plástica. —Si, es mejor, puedes ponerla allá arriba. Miré el lugar que me señalaba y no estaba tan lejos, podía llegar subiendome sobre un cajón así que como yo, siendo una mujer tan independiente, me subí sobre el cajón puesto verticalmente, levanté la bolsa y me paré, no llegaba al lugar así que comencé a estirarme, solté un pie para impulsarme un poco más y de la nada el cajón comenzó a tambalearse. —Oh no, por favor quédate quieto — pedí en un susurro al cajón como si fuera a hacerme caso. Parecía ser una bailarina de ballet con la posición que tenía, me vi a punto de caer cuando el cajón cedió ante mi peso y se dobla, cerré los ojos con fuerza esperando el golpe, pero lo único que sentí fue unos brazos fuertes sosteniéndome. —Te tengo, ya van dos — pronunció demasiado cerca de mis labios, podía sentir su respiración muy cerca. Abrí los ojos y me perdí en aquellos ojos grises, todo lo que me había dicho anteriormente comenzó a calar en mi memoria y ahora no me parecía una idea tan descabellada. —¿Estás cayendo ante mi? — preguntó. —Aléjate— el río acercándose más a mi, pero en ese momento unos golpes en la puerta nos distrajeron —¡Llegó! Le di un empujón antes de salir corriendo por las escaleras, lo habían traído, Nicolás ahora estaría en el lugar al que pertenece.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD