Tras la partida de Diego, Amaia miró a Bastián, este la volvió a acoger entre sus brazos y la abrazó fuertemente. Luego de pasar la tarde con Amaia, Bastián fue a su casa. La casa que había comprado para él y Amaia. Saludó amablemente al hombre y mujer que había dejado a cargo, para él manteamiento de su mansión, esperando un día poder ocuparla con una gran familia. Ahora la tenía, tenía esa familia y lo mejor, era que la tenía con Amaia. La mujer que amaba, con la que soñaba pasar el resto de su vida. La llamada de su madre ingresó, quien seguía furiosa porque Bastián había terminado con Charlotte. —Si te casas con esa mujer, estás muerto para mí. Ignorando lo dicho, Bastián cerró la llamada e hizo como cuando llevó a Didier a vivir a Francia. Hizo oídos sordos. Su madre no ib

