La primera cena como familia estuvo llena de risas y temas importantes como de qué color quería cada uno las habitaciones. Bastián pidió a los tres niños que anotaran la manera en que deseaban que los cuartos se pintaran y adornaran. Él iba a complacerlos, a darles la oportunidad de una vez en los pocos años que llevaban de vida, tomar su propia decisión. Tras culminar la comida, todos pidieron permiso para levantarse del comedor. Amaia les indicó que sí, igualmente Bastián. Quedándose ahora solo los dos, Bastián empujó su silla hacia atrás, palmó su pierna para que su esposa se acomodara ahí. Sabiendo que los niños no regresarían porque estaban emocionados por tener una cama más grande con una inmensa habitación, Amaia se levantó de su asiento y se sentó en su regazo. —¿Crees que

