Narrador Omnisciente Se estaba librando una batalla campal al otro lado de la ciudad. -quiero que tres hombres resguarden la seguridad de la salida. Esos imbéciles son capaces de salir por allí- la demanda del Diablo era clara. “Hoy muere la plaga” se metieron con su familia. Rodarán cabezas. Los hombres de Caruso seguían a su jefe que sin temor alguno se infiltraba en el lugar. Por el intercomunicador pasaban la información del sitio del enemigo. -saben qué estamos aquí Señor- Francisco alertaba a su jefe. El enemigo sabía que estaba allí. -que el cadáver sepa de mi llegada me complace- tomaba su arma- asi no me dirán que ataco por las espaldas- por la mente de aquel demonio pasaba su esposa. Su Bella y venerada esposa. Extrañaba el olor de su perfume aquel que era su per

