Víctor Dejo el auto estacionado lo más lejos posible del hospital. -señor no puede estacionarse- un guardia intenta intenta detenerme. -tengo prisa- -si no saca el vehículo nos veremos en la obligación de remolcarlo- se cruza de brazo y la rabia que siento ahora la quiero desquitar con el. -¡¡entonces llame la maldita grúa y déjeme en paz!!- salgo corriendo aún con los reclamos del hombre. Empiezo a correr desesperadamente. La noticia fue como un balde de agua fría. La llamada de Angelo fue precisa. “Lo hirieron” sólo recibí la dirección minutos después de subirme al auto. Ingreso al lugar y está lleno de gente. Camino de un lugar a otro trabajando de orientarme. -necesitó información de Alessandro Caru…- -¡Victor!- Tia Bella se acerca a mi y me rodea con sus brazos.

