Narra Ana.
Llamada:
—¡Ana!
—¿Qué pasa Hanna? ¿Por qué lloras?
—Es el profesor, él tuvo un accidente, mi madre me lo acaba de decir, es nuestra culpa, nosotros lo matamos Ana.
—¿Qué? No puede ser, es nuestra culpa.
—Ana, yo no quería —dijo Hanna al teléfono y luego colgó.
No puede ser, espero y el profesor no esté muerto.
—Ana, rápido, la cena está servida —nuevamente mi madre gritó desde la cocina.
Deje mi celular en la cama y bajé.
—Mamá, ¿Dónde está Jessica? ¿Por qué no bajo a cenar? —pregunté mientras observaba su lugar vacío.
—Ella se quedó a dormir con una amiga, no te preocupes por ella —dijo mi madre y se dispuso a comer.
Al terminar me dispuse a ir a mi habitación para dormir, aún seguía sin creer lo del accidente, maldita Candice, maldito Manuel, todo es su culpa.
***
—¡Ana! —comenzó a gritar mi madre, rápido me desperté y miré hacia ella, su cara expresaba angustia. —Ana, Jessica tuvo un accidente.
—¿Qué? —Pregunte saltando de la cama. —¿Qué pasó?
—Ella tuvo un accidente, la madre de su amiga me hablo, cuando iban al super, los frenos del auto fallaron.
—¿Qué? ¿Los frenos? —pregunté sorprendida.
No puede ser, nosotros dañamos los frenos del profesor Hernández.
—Mamá, ¿El profesor Hernández es el padre de la amiga de Jessica? —pregunté asustada, en verdad no sabía si quería escuchar la respuesta-.
—Sí, ¿Por qué? —mi madre me miro unos segundos, cuando noto que no iba a responder, camino hasta la puerta. —Por favor vamos, tenemos que irnos.
No, no puedo ser, yo le hice daño a Jessica. Me empecé a sentir un poco mal, así que me senté en mi cama, mamá salió muy preocupada.
—¡Dios mío! —dije muy nerviosa.
Mamá empezó a gritarme, ella estaba muy preocupada por Jessica, rápido bajé y subí a su auto, después de unos minutos de conducir, llegamos al hospital.
Mama entró, yo solo me quede en el coche, no podía creerlo, mis acciones dañaron a Jessica y a su amiga, ellas ni siquiera saben de este estúpido juego.
Saque mi celular y entre a los mensajes, como era de esperarse ya tenía el reto del día de hoy.
Mensajes:
Candice: Buen día Ana, ya me enteré que tu hermana está en el hospital, espero te estés sintiendo muy mal, eres la peor hermana que pueda existir.
Candice: El reto del día de hoy es: Tienes que irte del hospital, en estos momentos te estoy viendo, luego, te diriges a la casa de Hanna, juntas tienen que terminar de matar al profesor Hernández, hazlo rápido o, ¿Quieres que la que muera hoy sea tu hermana?
Ana: Por favor no, deja a Jessica en paz, ¿Cómo se te ocurre que soy capaz de matar?
Candice: Claro que si Ana, eres capaz de eso y más, creo que, gracias a este reto, te conocerás más. Ahora, que empiece el juego.
Estaba muy asustada, no quería matar al profesor, él no me hizo nada, yo no quiero hacerle daño, me baje del auto, seguramente a Hanna también le llego esto.
Mire a todos lados, quería ver a esa maldita, esto es mucho para mí, yo no quiero estar involucrada en esto, de alguna manera tengo que salir.
Comencé a correr a la casa de Hanna, la cual quedaba un poco cerca del hospital, no quiero pensar en cómo se va a poner mamá cuando sepa que me fui sin decirle nada, simplemente no quiero causarle más angustia.
Al llegar a la casa de Hanna, ahí estaba ella acompañada de un muchacho, no recuerdo haberlo visto.
—¡Hanna!
—Hola Ana, te estábamos esperando —dijo el chico.
—¿Quién eres tú? —pregunté algo confundida.
—Él es Juan Carlos, Candice lo mandó, él nos ayudará a matar al profesor —dijo Hanna.
—Hola Ana, soy jugador de 50 días, yo voy en el día 15, Candice me asignó esta tarea, ustedes tienen que deshacerse de un profesor, yo tengo que ver que lo hagan —mencionó Juan Carlos sonriendo.
¿En serio lo dice como si no fuera nada? Esto está mal.
—No, no debes estar aquí, nosotras no haremos eso, no somos asesinas —mencioné muy nerviosa.
—Lo siento Ana, pero en este juego es matar o que te maten, también pueden matar a tu familia, tienen que hacerlo, seguramente él hizo algo muy malo, algo que está dañando a Candice y a su clan.
—Pero no queremos, más bien no podemos hacerlo.
—Hanna ya está convencida, ella no quiere que le pase nada malo a su hermana Danny, ella me contó algo de lo que han hecho, Ana tienen que hacerlo —siguió insistiendo Carlos.
Mire a Hanna, ella no se miraba muy convencida, pero luego mire a su puerta, esta estaba por abrirse.
—Hanna, ¿Dónde está mamá? —preguntó Danny.
—Fue por mis calificaciones, recuerda que en dos días salimos de vacaciones, solo metete a la casa, ella vuelve enseguida.
Danny entró a la casa y cerró la puerta detrás de ella.
—Yo lo hare Ana, no quiero que le pase nada a mi hermana, tampoco a mi madre.
Por todo esto, casi olvidó lo importante, contarle a Hanna lo que paso con Jess.
—Hanna casi lo olvido, Jessica tuvo un accidente —mencioné mientras agachaba la mirada.
—¿Qué pasó? —preguntó Hanna sorprendida.
—Ella iba con el profesor, creo que la amiga de Jess es hija del profesor.
—Chicas, no tienen todo el día, no querrán hacer esperar a Candice.
—Entonces hay que hacerlo, no quiero terminar como David.
—¿David? —preguntó Hanna.
—Ayer que me fui de la escuela, cuando iba camino a casa, mire a David, él iba a cumplir su reto, después un hombre llamado Henry lo lanzo al vacío y le dijo que no le gusta que lo hagan esperar.
—Vámonos, no quiero que me maten —dijo Hanna.
Hanna y yo subimos al auto de Carlos, él condujo hasta el hospital, al llegar nos dio unas batas blancas y unos tapabocas, él quería que nos pusiéramos eso.
—¿Esto para qué es?
—Es para que no te reconozcan —respondió Carlos.
—Ana estoy muy nerviosa.
—Tranquilas, esto será rápido, solo tienen que inyectar esto en su suero y listo —dijo Carlos y me entrego una jeringa con un líquido de color rojo.
—Comienzo a pensar que eres administrador —sin más lo solté, quizá era, o quizá no, pero no me da confianza.
—No lo soy, también soy un jugador como ustedes.
Rápido nos metimos por la puerta de personal, y en unos segundos ya estábamos en la habitación del profesor.
—No podré —dije, estaba muy nerviosa.
—Dense prisa, no querrán ser descubiertas —anunció Carlos.
Me acerque a su suero, el profesor tenía muchas heridas en su rostro, pobre de él, ¿Qué habrá hecho para merecer la muerte?
—Ana, rápido, creo que está despertando —balbuceó Hanna nerviosa.
Puse la aguja y rápido presioné sobre ella, el líquido comenzó a disolverse en el suero.
—¿Qué están haciendo? —preguntó el profesor un poco confundido.
No se me ocurría nada, tengo que hacer algo, tenemos que esperar a que el líquido empiece a entrar en él.
—¿Quién es usted? —preguntó nuevamente.
—Soy la enfermera Anastasia, estoy revisando su suero —anuncié algo nerviosa.
—¿Anastasia? —preguntó el profesor confundido. —Tu eres Ana, mi alumna, ¿Estás aquí por él? ¿Cierto?
—¿Por quién? —pregunte.
—Por el chico de los 50 días, el creador —comentó el profesor.
—¿Qué chico? —pregunté, por un momento tuve la esperanza de poder saber el nombre del chico creador del juego, esa esperanza duró muy poco, el profesor comenzó a escupir espuma y luego la maquinita hizo ese peculiar sonido, lo cual indicaba que el profesor ya estaba muerto.
—¡No, tiene que decirme el maldito nombre! —grité acercándome a él
—Ana, tenemos que irnos, él ya está muerto, tal como lo quería Candice.
—No, él tenía que decirme el nombre, solo así podríamos salir de esto.
—Lo siento Ana —dijo Carlos. —Tenemos que irnos antes de que vengan los doctores.
Rápido salimos de ahí, estaba muy mal, me sentía mal, no puedo seguir así, no puedo.
Me fui a casa, mamá llego muy tarde, ella me contó que Jessica está bien, que mañana vuelve a casa.
—Ana, tu profesor murió —dijo mi madre acercándose a mí.
Tenía que fingir no saberlo, en verdad no se como voy a lidiar con esto.
—¿Qué? ¿Fue por el accidente? —pregunté fingiendo curiosidad.
—No, escuche que él fue envenenado, encontraron una jeringa debajo de su almohada.