POV Sun Había pasado una semana desde que Hebe había hablado con mi madre y para ser honestos no sabía cómo sentirme, su relación era cordial e incluso había cambios en mi madre, pero ninguna había profundizado en los detalles de su conversación. No puedo evitar sentirme inquieto por que la ginecóloga que está atendiendo a Hebe aquí le ha recomendado chequeos cada dos semanas, así que estamos pensando volver a Estados Unidos con su doctor, además ninguno de los dos quiere que “nuestros hijos” aun suena irreal decirlo, nazcan en Canadá, mis suegros nunca me lo perdonarían. — ¿Estás listo? — pregunta Hebe asomándose por la puerta del baño. Finalmente a través de su ropa se puede ver su hermosa pancita y estoy tan emocionado como ella por recibir a nuestros hijos pronto. Viene hacia

