POV Sun Hee
Tome los palillos para comer y vi que Hebe aún no los tomaba así que le iba a enseñar cómo usarlos. Toma su mano y acomode el primer palillo sobre su palma y el otro entre el índice y el pulgar.
— Dobla el anular y el meñique para que puedas mover el de abajo — dije y ella lo hizo. Acomode el palillo de abajo sobre su anular, y el de arriba sobre el dedo medio.
— Ahora así lo abres y lo cierras para tomar la comida — dije ayudándola a hacerlo — ¿Qué sucede? — pregunté cuando ella dejó los palillos a un lado.
— Nada, es que yo sí sabía a hacerlo — dijo riendo — No me estoy burlando de ti, solo que eres bueno explicando, eres un gran profesor. Lamentaré mucho no estar en tu clase.
Mire la comida y asentí, ¿Como decirle que yo también lo lamentaré? Es la única clase que voy a enseñarle así que eso significa que no la veré seguido.
— Podrías quedarte, aún no hiciste la solicitud — respondí tomando el primer bocado.
— Prefiero no causarte problemas, quiero que seamos amigos, quien quita que en el futuro podamos ser algo más — dijo con picardía, pero yo negué con la cabeza.
Ser amigo de ella ya era demasiado para mí, ¿Ser algo más? En el futuro pero ¿Cuando estaré listo para tener una nueva relación? A Pesar de cómo nos conocimos, Hebe no se veía como esas chicas para pasar el rato y nada más. Yo por supuesto no quería faltarle el respeto a su familia tratándola de esa manera.
— Sabes Hebe no quiero darte esperanzas, yo aún tengo sentimientos por mi ex novia. Ni siquiera sé si es mi ex novia, o aún estamos juntos, nunca rompimos — respondí.
Si de verdad quería que entendiera tendría que ser honesto con ella.
— Entonces ¿Qué pasó? — preguntó — Sun puedes contarme lo que quieras, sé que soy una extraña pero confía en mí, yo siempre te diré la verdad — dijo conectando sus ojos con los míos.
Cada vez que veía sus ojos sentía que algo temblaba en mi interior, y me daba miedo descubrir que era. Ella me tranquilizaba con su melodiosa voz pero al mismo tiempo su cuerpo me inquietaba. Su sola presencia causaba tanto en mí que sentía que estaba reprimiendo demasiadas emociones por no dejarme llevar.
No era correcto, así no fuera mi alumna, yo no podía tener algo con ella estando enamorado de alguien más, pero algo tenía claro, Hebe me gusta, me gusta mucho.
Cerré los ojos y respiré profundamente antes de hablar. No era fácil, y no quería llorar frente a ella. A nadie le conté lo que vi cuando fui al departamento de Alma, no quería que nuestras amistades la tildaran de infiel así que me quedé callado, Hebe sería la primera persona en contarle. La primera vez que sacó todo lo que tengo adentro.
— Le pedí matrimonio a mi novia, en una fiesta donde celebramos nuestros 5 años de noviazgo. Nuestras familias y amigos estaban presentes, todos vieron cuando ella me dijo que no — dije mirando la comida. Me era difícil sostenerle la mirada
— Sun eso es terrible, pero ¿Por qué te dijo que no? — preguntó colocando su mano en mi hombro.
Tomé su mano y la entrelacé con la mía. Me sentí mucho mejor haciendo eso, quería sentir su apoyo, además ella no hizo nada para quitarla así que continué.
— La verdad es que no lo sé. Antes de decirme que no, ella quería hablar conmigo pero luego no hubo ninguna explicación. La busqué después de una semana por qué ella no vino a explicarme y la encontré con alguien más. No los vi besándose ni nada pero él se quedó hasta el amanecer.
Le conté y aunque pensé que no iba a poder hacerlo, lo hice. Sentí algo pero ya no era dolor, al menos no como antes. Quizá la lejanía si ayudaba a curar las heridas.
— Qué complicado, ahora entiendo más. No tuviste un cierre y eso duele aún más, pero ¿Crees que haya arreglo?, si ella vuelve a tu vida, ¿tú volverías con ella?
— La verdad es que no lo sé, he estado con ella por tanto tiempo que los primeros días sin ella no sabía qué hacer. Teníamos una rutina, levantarnos temprano, yo pasaba a recogerla para ir a la escuela, también trabajábamos juntos. Luego salíamos e íbamos a casa de mis padres o de los padres de ella. No sé en qué momento mi vida cambió.
— Me gustaría ayudarte Sun — dijo apoyando su cabeza en mi hombro. Mis ojos fueron a su cabello y luego veía su rostro desde arriba, encontré unas pequeñas pecas que adornaban su rostro, la hacían ver más tierna.
— Créeme que me has ayudado mucho. Ese día en el hotel era mi despedida, yo invité a mis amigos pero nadie fue porque no querían estar en el medio de nuestra ruptura ya que también son amigos de Alma.
Fue por eso que me enojé cuando te vi con las demás chicas. Me sentía derrotado hasta que comenzamos a hablar, no fue solo el coqueteo, fue también tu compañía algo en mi despertó cuando te conocí, créeme que no soy de estar hablando así con extraños.
— Yo te vi llorando. Antes de irme pedí revisar las cámaras y te vi. Quería tener una imagen tuya por qué me gustaste mucho y tomé esta foto — dijo mostrándome su celular.
— Seguro debí de verme patético.
— Un poquito — dijo con un sonrisa — pero igual me gustaste mucho. No soy de hacer cosas como el día que te conocí, pero quería probar algo — dijo apenada.
— ¿Tiene que ver con Ken? — pregunté y ella asintió con la cabeza.
— Él me pidió ser su novia cuando cumplí 18 años desde ese momento hemos terminado y hemos vuelto muchas veces, casi siempre por la misma razón — dijo mordiendo su labio.
— ¿Por qué? — pregunté
— Te lo diré cuando salgamos de aquí es algo un poco íntimo — respondió y empezamos a comer. Miraba su mano manejar los palillos, de verdad si sabía usarlos, incluso lo hacía mejor que yo.
No podía dejar de mirarla como comía, se veía hermosa y feliz. Los gestos que hacía cuando algo le gustaba o cuando no le gustaba me sacaban una sonrisa. Pidió 3 platillos más para compartir entre los dos. Algo más que era nuevo para mi, nunca había comido del mismo plato con nadie.
— ¿Desean algo más? — preguntó la mesera. Yo miré a Hebe, ambos negamos con la cabeza y empezamos a reír.
— Dejaré que pagues — dijo Hebe levantándose de la mesa — deje mi billetera en mi casa.
— Yo no tengo cómo pagar, pensé que tú invitarías — respondí descaradamente.
— Sun, yo … ¡¿Que vamos a hacer?! — preguntó preocupada — A la de 3 corremos hacia mi auto — dijo — Uno, dos y …
— Tranquila Hebe si tengo como pagar, solo era una broma — dije riendo, saqué mi tarjeta de la billetera.
— ¡Que tonto! — dijo riendo conmigo — Ya me había visto en la cárcel por intentar que los policías no te deporten. Tener que llamar a mis padres y decirles que vengan con todos los abogados a sacarnos bajo fianza.
— ¡Que exagerada!, pero ¿Harías eso por mi? — pregunté
— Claro que sí, somos amigos — respondió dándome un pequeño empujoncito en el hombro.
— Gracias Hebe eres una buena amiga — dije mirando su bello rostro.
Recordé a mis propios amigos de años, ellos ni siquiera habían ido a despedirme y aquí tenia una nueva amiga queriendome salvar de la policía. Las conversaciones con Hebe me hacían darme cuenta de muchas cosas.
— Gracias profesor — dijo tomando mi mano para salir del restaurante. Su toque ya no se sentía extraño, incluso me gustaba.
— Creo que no deberías llamarme profesor — dije cuando sentí un millón de mariposas revoloteando en mi estómago.
— Me gusta decirte Sun pero también profesor suena más … prohibido — Llegamos al auto y abrí la puerta para que ella entrara — Siempre un caballero.
— ¿Prohibido? No entiendo — respondí subiendo al asiento de al lado y empezó a manejar.
— Bueno yo no sé si acostumbres a andar de la mano y salir a comer con tus alumnas pero yo no hago eso con mis profesores.
— ¡Oh! ya entiendo — dije soltando su mano — ¿Me contarás sobre tu relación con el niño bonito? — pregunté curioso. Me tenia en suspenso por mas de una hora.
— ¿Niño bonito? ¿Como el hijo de la hada madrina de Shrek? — preguntó — Bueno si se parecen jajaja ¡Eres muy divertido Sun!
— ¡Cuéntame!, ya me tienes en suspenso mucho tiempo — insistí.
— Está bien déjame detener el auto aquí para conversar — Estacionó el auto y solo su cinturón de seguridad y yo hice lo mismo.
— Nosotros estamos juntos desde que tengo 18 y pues como te imaginarás las personas normalmente a esa edad tienen mucho… sexo — respondió y sentí como mi cuerpo se estremeció. La imaginé a ella con Ken y mi me dieron ganas de vomitar. No estaba listo para esta conversación. ¿Cómo le cambió de tema?
— ¿Te fue infiel? — pregunté y ella negó con la cabeza pero luego se encogió de hombros.
— La verdad es que técnicamente no. El siempre terminaba conmigo por qué yo nunca pude entregarme a él. Yo lo intentaba, pero mi cuerpo no reaccionaba a sus caricias o a sus besos, y terminamos. En esos día que no estábamos juntos él tenía relaciones con otras chicas — respondió agachando la cabeza.
— Entonces si te era infiel — respondí y ella asintió aún mirando el piso — No debes sentir vergüenza, me imagino que no eres la única mujer a la que le ha pasado, pero tengo una duda y ese día que estuvimos en el hotel, tú …si …
— Ni yo sé que fue lo que pasó, cuándo te vimos en la barra sentí algo en mi estómago, pero no me atrevía a hablarte, luego tú viniste a mi y todo se fue dando — Vi como sus mejillas se fueron sonrojando y la temperatura empezó subir.
— Si no me hubiera ido, ¿Hubieras querido tener sexo conmigo? — pregunte y ella asintió con la cabeza.
— Aunque no pude llegar por la interrupción de mi papá, pude sentir y eso es algo que jamás sentí con Ken — respondió.
Sentí que el cuello de la camiseta me empezaba a ahorcar. Me estaba sintiendo muy caliente y no tenía calefacción.
— Siento lo mismo ahora Sun y se que no soy la única — dijo subiendo sobre mi regazo y enredando mi cabello entre sus dedos. Presionó su centro sobre mi polla que se ajustaba en mis calzoncillos.
— ¿Has sentido esto por alguien más? — pregunté y negó con la cabeza — Entonces tú nunca …
—- No profesor, yo nunca he tenido sexo con un hombre — respondió. Sus labios estaban muy cerca de los míos — Me hubiera gustado que tú fueras el primero — dijo antes de juntar sus labios con los míos.
Mis brazos envolvieron su cuerpo para ajustarla al mío y cerré los ojos dejándome llevar por este sentimiento que tenía reprimido dentro de mi.
— ¿Que impide que lo sea? — pregunté excitado cuando ella detuvo el beso. Me sorprendí por mis palabras pero ya era tarde, Hebe tiene ese poder de derrumbar mis barreras.
— Tu ética profesional — dijo dejando pequeños besos sobre mis labios.
— Aún eres mi alumna — respondí — debemos arreglar eso. Hebe me gustas much… — Mis palabras fueron interrumpidas cuando alguien tocó el vidrio de la ventana del auto.
— Acomódate la ropa — susurró — ¡Es mi papá! — dijo bajando el vidrio de la ventana.
¡Ay mi suegro siempre interrumpiendo! ¿Suegro?