Entonces le metió las manos bajo los brazos y la levantó, arrojándola contra la cama. Inmediatamente después, fue él quien le metió una rodilla entre las piernas y se colocó sobre ella. -Si quieres jugar a esto, por mí, de acuerdo. Sintiéndose atrapada, Alexandra logró soltarse y lo tumbó a él sobre la cama, colocándose encima y apoyándole las manos en el pecho para mantenerlo quieto. -¡Muy bien! -le gritó entonces. Nick la agarró por las muñecas, listo para ejercer su fuerza. -La violencia no es mi idea del placer s****l -gruñó. -Ni la mía. ¿Dejarás de equivocarte conmigo todo el tiempo? ¿Y de pensar lo peor? -Una rodilla en la entrepierna ... -No tengo tres manos. ¿Cómo se supone que tengo que excitarte y desnudarte al mismo tiempo? Nick soltó el aire de sus pulmones y luego

