《Aitana》 En cuanto entré a mi oficina dejé escapar un largo suspiro, no podía creer que me dejé llevar tanto, no debí de haber respondido nada, aunque indirectamente estaban ofendiéndome y hablando de mí, ellos no lo sabían y ese arrebato quizás pudo dejarme en evidencia. Gotas de sudor corrían por mi frente, jamás había experimentado este tipo de nerviosismo, estaba temerosa de que él me descubriera, que se diera cuenta de mi identidad secreta por así decirlo. Me llevé ambas manos al rostro para cubrir mi cara, me estaba empezando a volver loca y estresarme con esta situación, en verdad había llegado a amar este trabajo, no quería perderlo, había intentado llamar a Paulina para hablar con ella, pero su teléfono siempre me mandaba directo al buzón. La idea de perder este empleo algú

