Mal humor

1263 Words
《Chris Bennett》 Esta mañana desperté con un horrible dolor de espalda y cuello, me había quedado dormido en la oficina de mi casa a quién sabe que alta hora de la madrugada, desde que mi última asistente personal renunció se me había acumulado mucho más trabajo y no podía cargarle de más la mano a la pobre Zoé ya hacía bastante por mí. Debo admitirlo, uno de mis más grandes defectos era la falta de administración y orden, y no me refería a cuestiones de limpieza, sino que, en el trabajo, papeleo, documentos, la agenda; mis maneras de administrar mi propio tiempo eran malísimas, ante la presión solía perder el control con facilidad y cuando las cosas no me salían como quería, así como esta mañana, explotó, lo cual eso es con mucha recurrencia. El despertador por alguna razón no sonó a la hora programada, a pesar de que tenía la costumbre de despertar temprano por instinto, esta vez no fue suficiente así que me levanté de mi escritorio y fui directo a mi habitación para meter un cambio de ropa completo en mi maletín en la oficina tenía un baño completo, así que me daría una ducha rápida ahí. Como me había despertado tan tarde tampoco tuve tiempo de desayunar, no me gustaba irme con el estómago vacío, si tengo hambre me pongo de malas, pero tampoco comería a las carreras porque ni siquiera podría disfrutar mi comida... otra ramita para arrojar a mi hoguera para avivar el fuego de mi mal humor. — Lo lamento Maggie, no podré desayunar voy muy tarde. — Te mandaré el almuerzo a tu oficina más tarde entonces... — No es necesario.– le digo de una manera más seca de lo que pretendía, en verdad estoy atareado, me desesperaba esto — Shh... si lo es, anda ya es tarde. La señora Margarita Foley es mi ama de llaves y más que eso, es mi nana, se preocupaba por mí como mi propia madre ella siempre fue así desde que tengo memoria y desde el divorcio de mis padres cuando yo tenía 13 años ella siempre estuvo atenta de mí y lo esta hasta la fecha. Al entrar a mi auto me llegó un mensaje que ni siquiera me moleste en abrir al mirar el nombre del remitente... Paulina mi prometida... tengo 33 años de edad y a lo largo de mi vida jamás había pensado en el matrimonio, ni tenía el deseo de contraerlo, pero mi padre es algo allegado al de esa chica entre ellos consideraron nuestro matrimonio como la mejor manera de enlazar las empresas familiares y conseguir un gran beneficio mutuo. Cuando mi padre me lo comentó me reusé sin dudar, no había tenido el mejor ejemplo de un matrimonio, mis padres también fueron el producto de un matrimonio arreglado y en esos casos había un 50/50 de probabilidades en o se enamoraban o pasaba lo que sucedió a mis padres... nunca congeniaron, se odiaban a muerte y claramente terminó en divorcio al pasar de los años. Mis recuerdos de la infancia eran extraños y confusos para mí que era solo un pequeño, recordaba verlos felices ante los ojos de los demás y mirarse con amor, pero en casa parecían enemigos que apenas y se dirigían un par de miradas y palabras, era confuso para mí, cuando cumplí 10 años las peleas se hicieron incontrolables no pudieron contenerlas solo en su habitación, a los meses empezaron a dormir en habitaciones separadas y cuando tenía 13 recibí la noticia que se separaban. Fue duro para mí vivir brincando de casa en casa para poder pasar tiempo con ellos, en especial con mi madre, ya que ella siempre procuraba estar para mí, mientras cuando me tocaba estar con mi padre siempre estuvo ausente... al cabo de unos meses mi padre se casó de nuevo con una mujer más joven, unos cuantos años después, mamá lo hizo también y se podría decir que ahora si se miraban más felices y tranquilos a cuando ellos estaban juntos, es más lo puedo asegurar. Por mis malos recuerdos familiares y por tener la idea de que el matrimonio era de esa manera, siempre lo descarté de incluirlo en mi vida, hasta ahora que mi padre tomó esa decisión por mí con el pretexto de que es necesario tener herederos que sigan nuestros pasos y se hagan cargo de los negocios familiares... Al llegar al edificio entró al elevador y subo mirando mi reloj con desesperación, nunca llegó tarde, odio la impuntualidad son 3 minutos tarde de mi hora de entrada, yo siempre llego antes que todos en el lugar, es como debe ser... — Carajo... Maldigo para mi mismo, al llegar al último piso donde esta mi oficina, Zoé me sonríe deslumbrante y llena de energía como siempre. — Buenos días, Chris.- Su voz es tan enérgica y agradable como su carisma y personalidad, todo lo contrario a mí. — Buenos días... Zoé ya sé que es un poco tarde lo lamento. La nueva asistente que iba a presentarse hoy ¿donde esta? — Ella... aún no llega.– su voz melosa, cambia por una más cautelosa. Estaba molesto por llegar tarde sabiendo que tenía una entrevista a primera hora, pero ahora lo estaba aún más porque la chica no había llegado, hice mala cara y me dirigí a mi oficina. — Ve a contabilidad, necesito los reportes mensuales. Sin esperar su respuesta me metí a mi oficina, y comencé a revisar los documentos que me quedaron pendientes del día de ayer, no sé cuánto tiempo paso cuando Zoé entró de nuevo con lo que le pedí. — Chris la nueva asistente está afuera ¿La hago pasar? — No... que se vaya no me sirve la gente impuntual. — Por favor, vamos hombre dale la oportunidad... tú también llegaste tarde hoy y no es reproche ni queja a tu persona jefazo, pero te recuerdo necesitamos a una asistente personal para ti... con urgencia Levanté mi rostro para ver su cara de súplica, entendía que el hecho de no tener una asistente le cargaba de trabajo más a ella y es cierto yo también llegué tarde cosa que el recordármelo me molesto aún más. — Está bien hazla pasar, pero si no me parece adecuada no la contrataré — Sí… Gracias Ella salió y bajé mi mirada de nuevo a los documentos, cuando la puerta volvió a abrirse, antes de que entrara mire la hora eran 15 minutos tarde... ¡Intolerable!, no tarde en echarselo en cara y pedirle de cierto modo una explicación, pero cuando ella comenzó a hablar y dar sus típicas escusas patéticas me dio pereza perder mi tiempo escuchándola y la interrumpí. — Si no le importa para que pregunta entonces... Levanté la cabeza con gran asombro nadie, ni uno de mis empleados que no fuera Zoé me había respondido antes y ni siquiera ella con ese tono que acababa de usar esta chica, me recompuse y la miré mal buscando intimidarla y hacer que bajara la mirada, pero sorprendentemente, no lo obtuve. La observé de pies a cabeza, era una chica muy hermosa, su cabello color borgoña oscuro me recordaba a un buen y dulce vino, sus ojos eran de un color enmelado, hermosos, además de tener unos rasgos faciales inocentes y angelicales. Me recompuse al instante al darme cuenta de que mi atención se estaba yendo a un lugar que no debería, y me concentré de nuevo en su actitud rebelde y decidida que logró capturar mi atención. Me gusta...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD