Capítulo 2: Aunque le cueste la vida

1548 Words
Con la angustia de no saber qué hacer, Paloma sale temprano para seguir buscando trabajo, su madre llegará en tres días a la casa y para entonces necesita tener un empleo, además de todo solucionado con respecto a su cuidado mientras trabaja. Se va al centro de la ciudad a empezar por los lugres en donde la podrían aceptar, pero no consigue nada. Mientras vaga por la calle angustiada, sus ojos se van a uno de los kioskos en donde suelen vender revistas, a su lado ve un panel con anuncios de trabajo y se da cuenta de que algunos son en uno de los centros comerciales de la ciudad, por lo que toma un autobús para llegar rápidamente. En el trayecto mira los anuncios a los que les ha tomado fotografías y suplica que la reciban en uno de ellos, para seguir cuidando de su madre como se lo merece y comenzar a pagar las deudas que tiene por su enfermedad. En otro lugar de la ciudad, Beth se mira al espejo sonriendo porque parece una niña normal, su tía Valery la abraza y le da la mano para salir a colocar aquellos carteles por la ciudad. —¿Crees que alguien quiera ser mi mamá? —la pregunta le sale nerviosa, pero su tía con una sonrisa sincera la calma. —Por supuesto que sí, mi niña. Ser la madre de una niña tan inteligente como tú es una bendición, ya verás que todo saldrá bien. Beth le sonríe de regreso y las dos se aprestan a salir, cuando la presencia de Jannina, la novia de su padre, las detiene. —¿A dónde van? —pregunta con esa voz chillona que a las dos les molesta. —Vamos a salir —le dice Valery sin mirarla. —Matthew me pidió que viniera a cuidar a Bethy —le aprieta las mejillas a la niña y ella de un manotazo la aleja—. Y como él se quedará unos días fuera… —Mi padre dijo que regresaba hoy y no necesito niñera, para eso tengo a mi tía. —Yo no soy tu niñera, querida Bethy, soy tu madre… —Ni siquiera eres la esposa de mi padre, además… ¡yo no quiero una mamá como tú! —la mujer arruga el ceño, pero hace lo mismo de siempre. Saca su teléfono y le marca a Matthew para que él mismo despeje las dudas. Para cuando cuelga la llamada, Valery sólo se molesta más con su hermano, pero si la bruja de uñas acrílicas piensa que la niña se quedará en casa o que saldrán solas, se equivoca. —Bien, entonces vamos, iremos al centro comercial… —comienza a decir Valery, pero la voz chillona de la mujer la interrumpe. —¡Eso es fabuloso! Necesito que me retoquen el cabello, está demasiado seco. —Y se le notan las raíces —dice Beth a su tía quien se ríe bajito. Sin más remedio que ir con la mujer, las tres se suben en el auto que es exclusivo para trasladar a Beth a donde quiera ir, dos autos más salen con ellos, pero en algún momento la niña y su tía verán cómo harán para que se vayan y las dejen tranquilas en sus asuntos. El centro comercial tiene una buena cantidad de público, lo que les ayuda a mezclarse un poco, Jannina se aleja de ellas para irse al salón de belleza, mientras que Valery saca los carteles de su bolso. —Pegaremos unos pocos por aquí y dejaremos otros en el baño de mujeres. —¡Sí! La alegría de Beth le dice que no puede ser una mala idea, su sobrina quiere una madre que no sea Jannina, quiere una madre que la quiera a ella, no al dinero de Matthew. Pasan así unos minutos, hasta que Jannina se les une otra vez porque no hay espacio para ella en el salón de belleza. Se nota de malhumor, pero eso no le quita las ganas a Beth de seguir. —Tía, tengo hambre, ¿podemos comer pastel? —Claro… Jannina, ¿puedes ir tú por el pastel? Yo la llevaré al baño… —¡¿Yo?! ¿Por qué no va uno de los guardaespaldas? Una mujer elegante como yo no debería hacer fila con la gente común y corriente… —Beth, ¿te quedas un rato con la mujer elegante en lo que voy por tu pastel? —Beth se ríe por las caras que su tía hace y asiente—. Regreso en un momento. Y, en lo que ellas están en aquello, Paloma está saliendo de una de las tiendas en donde la han rechazado porque el puesto ya fue ocupado. —No me daré por vencida… no puedo —dice con las lágrimas en sus ojos a punto de caer. Camina hacia el tablero de anuncios, del otro lado oye una risa alegre de una niña y eso la hace sonreír. Es como si aquel sonido le curara un poco el corazón. Ve a una mujer alejarse hacia el patio de comidas, mientras que los piececitos de la niña se mueven nerviosos. —Niña, quédate quieta, que me pones nerviosa. —Tengo hambre y estoy aburrida. —Ya te traerán tu pastel, lleno de grasa y azúcar —Paloma rueda los ojos, porque esas son cosas que no se le deberían decir a una niña. Cuando rodea el tablero para ver si hay más anuncios, se encuentra con una niña de hermosos ojos azules y cabello rubio, al lado de lo que parece una bruja odiosa más pendiente de su teléfono que de la pequeña. —Hola, mi nombre es Beth —le da uno de los carteles que tiene en la mano, Paloma lo mira brevemente y lo guarda—. Estoy buscando una niñera, con posibilidades de ser mi mamá —susurra las últimas palabras y Paloma la mira sorprendida. Pero antes de que ella le responda, un estruendo se oye en el centro comercial, muy pronto Paloma reconoce los disparos, Jannina sale despavorida olvidando a Beth y la muchacha sin pensarlo dos veces, se lanza sobre la niña para protegerla con su cuerpo. —¡Mi tía! —intenta ella ponerse de pie para ir por ella, pero Paloma la retiene. —¡No te muevas! Tú sólo quédate aquí, preciosa… La esconde de la vista de todos y le cubre los oídos para que no se asuste tanto con el sonido de las balas. Muy pronto los gritos de los atacantes se oyen más cerca y Paloma se asoma un poco por encima de la jardinera que les da un escondite perfecto. —Bonita, vamos a salir de aquí, te lo prometo, pero debes hacer todo lo que te diga… —Sí… Paloma le dice a Beth que se recueste en el suelo para arrastrarse, en cambio ella se pone en cuatro patas para hacer de escudo a la pequeña. Pero sólo consiguen avanzar un par de metros, hasta que un hombre se para frente a ellas con un arma y Paloma sólo cubre a la pequeña, aunque eso le cueste la vida. Paloma ve cómo el hombre se arrodilla frente a ella y le hace un gesto de silencio. —Soy guardaespaldas de la niña Beth —susurra y Beth lo confirma—, sigan por aquí. Paloma se arrastra un par de metros más, hasta que logran salir hacia un pasillo que da a los baños y con ello, a una salida de emergencia. En todo momento sostiene a Beth entre sus brazos pegada a su pecho, la niña llora desconsolada porque su tía ha quedado dentro, pero el hombre le dice que regresará por ella. —Ya pasó, bonita —le dice Paloma sentándose con ella alejada del lugar—. Estás a salvo, ¿estás bien? —Sí, gracias —le dice ella limpiándose las lágrimas con sus manos y luego se aferra al cuello de Paloma—. Tuve mucho miedo. —Y yo también, fue horrible lo que pasó, pero ya estamos seguras. En poco tiempo el caos se desata en el lugar, donde la policía comienza a moverse para abatir a los atacantes y liberar a los rehenes. Sin embargo, a Beth le entran los nervios porque su tía no sale. Adentro se oyen más disparos, otro grupo de gente sale del lugar y Beth consigue distinguir a Jannina, quien la ve y corre hacia ella. —¡No dejes que se me acerque, esa mujer no me gusta! —Pero ella estaba contigo… —Es la novia de mi papá, pero no me quiere… ¡Se fue sin mí! ¡No me dejes con ella! —Paloma asiente y la abraza más fuerte, porque si la niña prefiere quedarse con ella que es una extraña que, con la novia de su padre, entonces no es buena. —No te dejaré, esperaremos a tu tía, ya verás que pronto sale. Paloma intenta alejarse de la mujer, se acerca a una de las patrullas para esconderse, pero de pronto la mujer comienza a gritar, llamando la atención de uno de los oficiales. —¡Auxilio! ¡Esa mujer se está llevando a mi hija! ¡¡AUXILIOOOO!!
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