Capítulo 3: A costa de lo que sea

1339 Words
El oficial que está cerca de la patrulla se acerca rápidamente, detiene a Paloma mientras que otro le quita a Beth, la lanza al suelo y en cuestión de segundos está esposada y dentro de la patrulla, mientras que Beth grita para que la liberen. —¡¡No se la lleven!! ¡Ella me…! —de pronto Jannina le cubre la boca y se la lleva lejos de los oficiales, mientras que Paloma lucha por decir su verdad. —¡No, espere, es un error! ¡Yo salvé a la niña! —grita desesperada, pero la respuesta es la misma cara agria de parte del oficial. —Sí, por eso intentaste huir —le dice el oficial. —¡Es que no lo entiende, ella no quiere estar con esa mujer! —Es su madre, ¿tú qué eres de la niña? Paloma se queda en silencio y aturdida, ella no es nada de la pequeña, sólo la mujer que la salvó de aquel infierno que se desató en el edificio. Pasan varios minutos en los que ella sólo puede llorar, esposada en aquella patrulla que pronto se vuelve sofocante, hasta que al parecer se ve que la situación se ha controlado y el oficial se mete dentro para llevársela a una estación de policía. En cuanto entra, siente que unas náuseas horribles la atacan, pero se aguanta para estar pendiente de todo lo que se viene ahora para ella. La meten en una celda, en donde debe esperar si la madre de la niña presentará alguna denuncia, aunque bien la policía puede actuar de oficio porque el secuestro de menores se considera grave. Se siente perdida, asustada y desamparada, especialmente cuando le ofrecen una llamada y se da cuenta de que no tiene a nadie más que su madre enferma para recurrir y a ella no la puede llamar para que la saque de allí. En ese momento siente cómo alguien le hala el cabello y cae en el suelo. —Tus zapatos están lindos —le dice una de las mujeres que metieron con ella. —Y tu chaqueta también… —Por… por favor, no quiero problemas, yo no hice nada… —pero un golpe en la boca la hace guardar silencio y en pocos segundos la dejan descalza, sin chaqueta y adolorida. Mientras tanto, en el hospital, Valery se mueve nerviosa fuera del cuarto donde mantienen dormida a Beth porque estaba muy alterada gritando por el ángel que la salvó. Por supuesto, Jannina está en otro lado haciendo su escándalo inútil, por eso cuando ve a su sobrina despertar, la niña se apresura en decirle lo ocurrido. —¡Tía, tienes que ayudarla! ¡Ella me salvó y me abrazó muy fuerte, así como tú o papá! —Shhh… tranquila, necesito que te calmes y me cuentes de esa chica de la cual hablas. Beth poco a poco le va contando todo lo ocurrido y Valery se queda sorprendida porque Jannina contó las cosas de una manera muy diferente y menos dijo que mandó a una chica inocente a la cárcel. Consigue un doctor que le dé el alta a Beth y salen de allí antes de que la loca de Jannina sepa que las dejarán ir. Desde el auto llama al abogado para pedirle que averigüe por la muchacha, mientras ella se lleva a la casa a Beth. Tras una buena ducha y algo de comer, Valery recibe el llamado del abogado con lo que le ha pedido y en ese momento la mujer decide hacer lo correcto. Tras lo que le parece una eternidad a Paloma, llega un oficial para sacarla y le dice con desgano. —Vienen por ti, muchacha. Trata de no correr porque no tiene idea de quién pueda ser, si no pudo decirle a nadie, pero en cuanto ve a la pequeña allí con sus manitos retorciéndose con nervios, no se aguanta más y corre para abrazarla. La mira por todos lados y la niña se ríe porque le da cosquillas. —¡¿Estás bien?! ¡¿No te pasó nada?! —la niña se ríe y niega. —Estoy bien, ¡tú me salvaste! —la pequeña la abraza y a Valery no le pasa por alto que la muchacha está más preocupada por la niña que por ella misma, incluso a pesar de que está herida y sus cargos. El abogado se aclara la garganta y le dice con seriedad. —Gracias a Beth los cargos fueron retirados, ella dijo lo que realmente pasó al igual que el guardaespaldas, si necesita que la llevemos a algún lugar… —¡Al hospital, por favor! —¡Sí, porque estás herida! ¿Te hicieron mucho daño? —le pregunta la niña asustada, pero Paloma sólo niega. —Es por mi madre, ella está allí y si no me ve, se preocupará. Bastan unos minutos más para que le entreguen sus cosas y Paloma no se contiene en levantar a Beth para salir de allí. Salen, dejando atrás el edificio, donde la noche comienza a caer y está fresco, lo que hace que Paloma se estremezca, algo que a la pequeña y su tía no les pasa desapercibido. Valery le pasa su abrigo y cuando su estómago ruge, Beth pide que pasen por comida para su nueva amiga. Si Paloma pensaba que sólo eran buenas personas con un amigo abogado, la idea se le termina cuando ve que hay un auto esperando por ellas junto a dos más con seguridad para ellas. De pronto recuerda al guardaespaldas y Beth le cuenta todo lo que ocurrió luego de que a ella se la llevaran. En el trayecto la niña le cuenta lo que estaba haciendo cuando empezó el tiroteo y Paloma le dice al descuido. —Y yo justo estaba buscando trabajo, ¡que coincidencia! —¡En serio! —dice la niña emocionada—. ¿No te gustaría ser mi niñera? ¡Puedes empezar ahora mismo! —Pero… yo no tengo experiencia cuidando niños y… no creo que sea la más adecuada para el trabajo. —¡Tú me salvaste! ¡Eres la más perfecta para ser mi niñera! —Lo siento, bonita, pero creo que no puedo aceptar —Beth hace un gesto de decepción y asiente, después de todo, la única persona con la que pensó que tendría una conexión, no quiere cuidarla. Tras pasar por algo de comer, llegan al hospital en donde Paloma no deja que Beth se baje porque está fresco. Se despide con un abrazo fuerte de Beth y se baja, pero no lo hace sola, Valery la sigue. —Paloma, espera… —se alejan del auto y le dice con la voz temblorosa—. Lo que pasó hoy fue horrible, pero todo habría sido peor si no hubieras sacado a mi sobrina del lugar, mataron a dos personas a sólo unos metros de donde estaban… gracias. Valery la abraza con fuerza y Paloma se siente fuera de lugar, pero le regresa el gesto con sinceridad. —Si necesitas trabajo con urgencia, piensa en ser su niñera. Beth es una niña fácil de llevar, sólo está buscando alguien que la quiera, porque… pues, por cosas de ella. Pero si no quieres, al menos llámame, te debo la vida de mi sobrina, es mi tesoro y no quiero pensar en mi hermano si a ella le pasara algo. —Gracias… yo, lo pensaré. —Te prometo ayudarte con todo lo que necesites, la vida de mi sobrina vale más que cualquier cosa, incluso mi propia vida… pero creo que eso lo sabes por ti misma, porque la protegiste a pesar de no conocerla. —Sólo… no lo pensé —dice ella con un suspiro. Valery le agradece nuevamente, Paloma se despide batiendo sus manos e ingresa al hospital, sin embargo, Valery esta vez no acepta un no por respuesta y necesita buscar el punto débil de Paloma, aunque no está bien… pero la quiere como niñera de su sobrina sea como sea.
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