Capítulo 5: Una mirada asesina

1280 Words
Paloma se tambalea un poco, pero logra mantenerse en pie, mira a Matthew quien parece toro a punto de cornear a quien se le cruce, pero ella sólo camina con decisión hacia él y le dice. —No vine por usted, si es lo que teme con eso de que no quiere mujeres en su casa… aunque se contradice porque sé que al menos hay dos viviendo aquí. —¡¿Cómo se atreve?! ¡Váyase de una vez, mocosa grosera! —Ni mocosa ni grosera, vine a ver a la señorita Valery Paige, ella me dijo que viniera hoy a esta hora —Valery, quien ha oído todo, corre para ponerse entre ella y su hermano. Las fosas nasales de Matthew aletean furiosas, su mirada va del odio cuando se posa en Paloma y de molestia cuando ve a su hermana. —¡Yo le dije que viniera! Ella es la chica que salvó a Beth ayer y… —¡Entonces viene por dinero! ¡Eso es! Porque en esta ciudad nadie hace nada gratis, menos una mujer joven y fingiendo inocencia —la mira con desprecio de arriba abajo, camina para sacarla de la propiedad, pero llega Beth y no le queda más remedio que controlarse. —¡Paloma! ¡Papi, ella es mi amiga! ¡Ella es la que me salvó! —Beth se acerca a la muchacha quien se arrodilla para abrazarla y eso sólo molesta más a Matthew, porque sólo ve a una oportunista más. —¿Cómo dormiste, princesa? —le pregunta ella con tanta dulzura que casi no parece que hace unos segundos alguien la estaba tratando mal. —Bien… no tuve pesadillas ni miedo. Cuando pensaba en lo del centro comercial, sólo te recordaba a ti y lo valiente que fuiste. —Pasemos —dice Valery, Matthew abre sus ojos incrédulo, pero su hermana le hace un gesto de advertencia para que no diga nada. Paloma toma entre sus brazos a Beth y, mientras evita pasar muy cerca de aquel hombre tan violento, oye a la pequeña que le cuenta de la casa. Valery las lleva a la sala, allí toman asiento y casi ignorando a Matthew, quien está a punto de explotar. —¿Vas a cuidarme, Paloma? —los ojos de la niña la hacen sonreír, son como los suyos, de un azul puro y expresivo que adora enseguida. —Primero tengo que hablar con tu tía… y tu padre —dice sin mucho ánimo y le dedica una mirada fugaz al hombre. —Mi niña, ¿por qué no vas mientras a alistar tus cosas para la clase? —le dice su tía y ella asiente antes de irse. Valery se dirige a Paloma y pregunta con seriedad—. ¿Quieres el trabajo? —No… pero lo necesito, así que no puedo negarme tampoco —Paloma pasa por alto el mencionar que ahora le debe la vida de su madre, porque no sabe si ella ya se lo dijo a su hermano, quien parece estar imaginando las mil maneras de asesinarla lenta y dolorosamente. —Gracias, las condiciones serán muy sencillas. Debes quedarte aquí el primer mes, para que te acoples bien al horario de Beth y… —Valery, a mi oficina —interrumpe Matthew y la mujer sólo rueda los ojos antes de ponerse de pie y seguirlo. Paloma se queda sentada allí, mirando sus manos sobre sus piernas porque no quiere que vayan a pensar que está espiando, así que casi se convierte en una estatua. En cuanto Valery cierra la puerta, Matthew comienza a gritar. —¡¿Cómo se te ocurre pasar por alto mi palabra?! ¡Fui lo suficientemente claro al decir que no quiero una niñera para Beth! —Primero, te calmas, porque así no hablaré contigo, soy tu hermana, no una de las pobres asistentes de tu productora —ella levanta una ceja de advertencia y Matthew sólo gruñe. —Es que… no entiendo cómo… Tú… ¡Ella! —Paloma es una muchacha dulce y que a Beth le agrada. ¿Te has dado cuenta de lo mucho que a tu hija le cuesta relacionarse con los extraños? Ni siquiera a tu noviecita la soporta… —No es mi novia. —Pero es lo que ella dice, no veo por qué mentiría… no quiero explicaciones, quiero aclarar esto ahora. —No la quiero aquí. —Y yo no la voy a despedir. La necesito con Beth mientras voy a mi rodaje en Nuevo México, tu hija lo comprendió mucho mejor. —¡No la quiero aquí! —Entonces no me dejas más alternativa que llevarme a Beth —Matthew, quien parece león enjaulado, se detiene de golpe y mira a su hermana como si estuviera loca. —No puedes, es mi hija. —Sí, pero tú no me estás dejando más alternativa. No quieres una niñera en la que yo confío plenamente porque sé que es capaz de dar su vida por mi niña, ya lo demostró. Así que, me la llevaré… —No puedes. —Entonces acepta a Paloma… —ambos se miran retadoramente y a Matthew no le queda más remedio que aceptar. Por supuesto que Valery se aprovecha de él porque es la segunda mujer más importante de su vida, así que no le queda más remedio que ceder… con dejar que se quede, pero eso no quiere decir que se quedará de brazos cruzados. Cuando los dos salen, Valery sonríe al ver a Paloma tan concentrada en sus manos, se aclara la garganta y le dice que se quedará. Fugazmente la chica mira a Matthew, quien la mira con una sonrisa que no le llega a los ojos y siente que algo se estremece en ella. Antes no se había fijado en las facciones del hombre, pero ahora que está más calmado nota lo guapo que es. No debe tener más de treinta, cabello cobrizo, ojos oscuros y una barba perfectamente delineada. Parado en la puerta ve que debe medir más de un metro noventa y ese traje le queda… —Bien, Paloma, las condiciones son las siguientes, te quedarás por cuatro o seis meses, depende de lo que me tarde en regresar. No puedes tener novio en ese tiempo, te necesito concentrada en mi sobrina y nada más… —Pero, mi madre… —Te llevarán a verla todos los días en el horario que tú quieras, lo harás sola, así que procura que Beth se quede en casa con su padre o sólo podrás ausentarte por una hora. Tú puedes tomar decisiones sencillas, pero todas pasan por Matthew o por mí, nadie más tiene potestad para decidir sobre mi sobrina, ¿comprendido? —Sí, señorita. —Y sobre la paga… ¿está bien diez mil al mes? —¡¿Qué?! Eso es… —Poco, lo sé… que sean quince mil —Valery se pone de pie y mira a su hermano—. Dale un adelanto, que se compre ropa adecuada para salir con Beth. —¡¿Yo por qué?! —pero Paloma interrumpe. —¿No usaré uniforme? —No eres una empleada más, eres la mujer que cuidará a mi sobrina. Además, ella te considera más una amiga y yo te veré igual… y los amigos no usan uniforme —se acerca a ella y le estrecha la mano—. Bienvenida, Paloma, eres la nueva niñera de Beth. Matthew, sé cortés con la señorita López. Matthew se acerca a darle la mano con una mirada penetrante y que intenta ser intimidante, pero en cuanto los dos se tocan las manos, todo eso malo que Paloma le provoca sólo crece aún más.
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