Veo como la mandíbula de aquel miserable se tensa con una furia contenida que parece emanar de cada poro de su piel, puedo observar claramente como sus puños se aprietan mientras las venas de sus manos se engruesan por la fuerza que hace deseando estrellarlo en mi rostro. La rabia contenida en su mirada me dice que está al borde de perder el control, sus nudillos blanquecinos delatan la intensidad de su odio. El aire en la habitación se vuelve cada vez más denso, casi irrespirable, mientras contemplo cada detalle de su rostro descompuesto por el rencor. Por ello está atado con cuerdas que se hunden en su carne, dejando marcas rojizas que probablemente permanecerán por días, por esa razón está en esas deplorables condiciones, sucio y maltrecho en esta habitación húmeda y oscura, donde apen

