Narra Savannah Bakker: -No creo que debamos hacerlo... -le dije a Lee mientras caminábamos a nuestros casilleros- Él me salvó de que me hagan algo. No es correcto. -Esta bien. De todas formas tengo las fotos en mi casillero. -me sonrió y abrió su casillero- Es increíble que te haya pasado eso. Qué mal. -Sí, lo sé. Por eso no se merece que le hagamos esto. Abrí la puerta del casillero y me quede paralizada. Un chorro de pintura me cayó en la cara y la ropa. Instintivamente cerré los ojos y la boca. Sentí como Lee inhalaba con sorpresa. Me saqué la pintura del rostro con las manos y la miré, a punto de estallar. Ella estaba sorprendida, con los ojos MUY abiertos. Tranquilicé mi respiración e ignoré la risa de todos. -Quiero esas fotos colgadas en todo el colegio para antes de la próxima

