Errores

1386 Words
Después de la charla en el carro no volvemos a cruzar palabra, Jace ha llevado comida suficiente al departamento para Magnus y para mí. Comemos en silencio y luego de eso Magnus simplemente se va a la cama, sin decir nada más que un "Gracias Alec. Buenas noches" Supongo que la impresión de lo sucedido ayer aún lo persigue y decido no hacer ningún comentario y solo asiento con la cabeza mientras veo como se pierde en la habitación, esta vez sí cierra la puerta. Recojo la cocina, para luego hacer una video llamada a Jace y Maia y saber qué fue lo que consiguieron. Al segundo tono Jace acepta. —Alec, ¿Cómo va todo? —No demasiado bien, Magnus parece... perdido. Iz se asoma por la pantalla luego de esas palabras. —Dale tiempo Alec, paso por una de las peores experiencias de su vida hace unas semanas y ahora esto; está asustado porque cree que esto lo perseguirá por siempre. —Puede que tengas razón, pero no era de eso de lo que quería hablar. ¿Qué encontraron? —Nada de mucha importancia. La casa estaba intacta, salvo por lo ocurrido a Gillbert, todo estaba en orden, muy su estilo y la sangre en el sobre, corresponde a la sangre de Magnus así que... Interrumpo a Iz antes de que siga. —Estamos en ceros. —Casi — Dice Jace, yo lo observo como para incitarlo a seguir. — Horas de pues de lo sucedido con Magnus, reportaron la desaparición de una chica. — ¿Cuánto tiempo? —Ayer por la mañana, te envío la foto de la chica al celular. — Asiento y espero hasta que el tono de mensaje llega y abro la fotografía. — ¿Es ella? La fotografía muestra a una chica de tez morena, ojos verdes, cabello completamente rizado en color café y con una agradable sonrisa. A simple vista sé que no puede tener más de 20 años. —Su nombre es Verónica, tiene 19 años; sus vecinos reportaron gritos en su departamento, para cuando la policía llego, el departamento era un completo desastre y Verónica ya no estaba. — ¿Alguna otra cosa? —Sí. — Maia se hace ver por la pantalla. — Hablamos con su novio y menciono que un día antes él y Verónica habían tenido una pelea. — ¿Cuál fue la razón? —El chico la llevo a una especie de guarida s****l, donde se pueden cumplir ciertas fantasías de la gente, él sabía que ella no estaba muy de acuerdo con la idea y aun así la obligo a ir, ya en el lugar se le ocurrió que sería una buena idea tener un intercambio de parejas. — Asiento levemente para indicar que la sigo. — Se encontraron con dos hombres ya mayores que aceptaron la propuesta del chico, según él, ella lucia tímida, no con miedo pero... —Tú no estás tan segura de eso. — Acabo por Maia. —Por dios Alec, ella se mostró recia desde un inicio. Pero no importa, lo curioso y más importante viene en seguida. — La miro con interés. — El lugar llamado "Afraid" cuenta con cuartos donde la gente realiza las fantasías que desea, en este caso los dos hombres mayores rentaron uno de los más costosos, el cual contaba con un Jacuzzi. Las cosas iban bien según Dark, Dark es él chico. —Si Maia... te sigo. —Ok, hasta que Verónica se mostró en completo desacuerdo e intento salir del lugar y él bueno... la forzó reteniéndola de forma violenta a quedarse, sumergiendo la cabeza de la chica en el agua hasta que así dejara de respirar. —Bastardo infeliz. —Lo es, pero lo que sigue es lo que nadie entiende. Un hombre entro al cubículo de pronto y fue el quien salvo a Verónica y se la llevo, una de las vecinas menciono que la chica si regreso a su casa, el problema fue en la mañana y todo parece indicar que el mismo hombre que la salvo, es el que la tiene en este instante. — ¿Crees que podría ser? —Definitivamente. — Es Jace quien habla. — En este momento Dark está con Clary, a fin de cuentas él fue el único que vio a aquel hombre, pero de todas formas no descartamos el que tengamos que visitar el lugar; primero de buena gana y si eso no funciona pues... tu sabes. —Bien, manténgame informados de cualquier novedad y háganme llegar el video del interrogatorio y las pruebas que se encontraron, tanto en casa de Magnus como en el departamento de Verónica. —Claro, cuídate Alec. Te queremos. La llamada termina y me recuesto en el sillón intentando ordenar mis pensamientos tras toda la información que acabo de obtener, cuando una silueta recargada en la esquina llama mi atención. —Creí que estabas dormido. ¿Necesitas algo? —En realidad si... yo... bueno... ¿Crees que puedas ayudarme con esto? — Señala la crema que se nos dio en el hospital. —Yo... Claro. Me levanto de forma automática y lo sigo a la habitación. El aroma que Magnus desprende es delicioso y trato de guardarlo en mi memoria. Puedo ver que se ducho por su cabello aun húmedo, nos sentamos al borde la cama el de espaldas a mí y sentado sobre sus rodillas. —Solo debes colocarla a lo largo de la herida o algo así fue lo que menciono el médico. —Si... Mientras retira su playera, puedo notar la perfecta espalda marcada, la piel morena. Todo en esa espalda es hermoso, cada lunar e incluso la cicatriz que quedara luego de que la herida sane, nada puede quitar esa belleza. Me muero por tocarla de mil formas, de acariciarla. — ¿Necesita ayuda agente Lightwood? De pronto regreso y soy consciente de que Magnus me observa por el espejo, me ruborizo de forma casi inmediata y aparto la vista, para centrarme en abrir el pequeño bote y untar mis dedos de una pequeña cantidad. Comienzo a colocarla en la herida, atento a su reacción, intento ser bastante cuidadoso pero por sus expresiones puedo saber que los analgésicos no están haciendo bien su trabajo, pero también noto como se estremece cuando mis dedos recorren un poco más arriba de la herida, donde la piel es liza y libre de marcas. —Gracias Alec. —Por nada, lo que necesites. — Cierro en bote y se lo entrego — Estaré en la sala. Su mano se cierra sobre mi muñeca y veo como se gira para quedar frente a mí, demasiado cerca. —Hablo enserio, gracias por todo lo que haces, eres como un protector y además buen cocinero y médico. —Yo... eso no es verdad... Su mano se dirige a mi mejilla y no es hasta que siento sus labios sobre los míos, que razono que me está besando, Magnus... nos estamos besando. El beso es dulce, como si fuera algo que se deseara desde hace tiempo y yo por mi parte le regreso el beso con la misma dulzura, como si fuera un valioso cristal, algo que se debe cuidar y proteger. Estoy por profundizar el beso cuando se aparta violentamente. —No. Lo siento, eso... eso claramente no debió pasar. —Magnus, está bien. —No. No lo está, yo lo siento muchísimo. Esto... no está bien, las relaciones entre agentes y victimas deben estar prohibidas, yo solo me deje llevar. Lo siento. —Deja de disculparte, no pasa nada. De verdad... —Vete Alec... Sus respiraciones comienzan a acelerarse y no sé si debo irme o quedarme, mis piernas simplemente no responden. —Magnus... ¿Estas bien? Cálmate. Intento tocarlo, pero él se aparta violentamente hasta llegar al centro de la cama. —Solo... déjame solo Alec... Por favor. Sé que habla enserio por la expresión de miedo en su rostro y por más que desee quedarme y consolarlo sé que no puedo hacerlo. —De acuerdo. Camino lo más rápido que puedo, debo alejarme lo más que pueda de Magnus. — ¿Estarás bien? —Sí. Estando en el sofá y con las sensaciones creadas por el beso, aun presentes, me derrumbo como Magnus lo hizo hace unos momentos. ¿Qué demonios acaba de pasar?
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